Vuelve la energàƒ­a nuclear

Eso parece a raàƒ­z de las àƒºltimos movimientos que se han producido, donde la actividad, pero sobre todo planes de futuras expansiones son ya una realidad. Y es que detràƒ¡s de esta energàƒ­a hay potencias econàƒ³micas a las que no les va a temblar el pulso para poner en marcha nuevas centrales en los pràƒ³ximos aàƒ±os.

Estados Unidos, Francia, Reino Unido y China, por mencionar algunas naciones de gran relevancia comprometidas con la tecnologàƒ­a, no pueden mirar al horizonte e ignorar sus necesidades econàƒ³micas y energéticas, y la protecciàƒ³n al medio ambiente.

Estos dos factores combinadosà‚—con el aàƒ±adido del elevado precio de algunos combustibles fàƒ³siles, situaciàƒ³n que puede o no ser circunstancialà‚—fuerzan a no poder ignorar las prestaciones de la energàƒ­a nuclear, con una eficiencia de màƒ¡s del 90 por ciento.

Las nuevas tecnologàƒ­as que han aumentado la seguridad de estas plantas y los planes de tratar los desechos de larga vida de estas centrales, crean cierta confianza a las autoridades de ciertos paàƒ­ses en la conveniencia de utilizar estas centrales que ademàƒ¡s no emiten CO2 en la atmàƒ³sfera. De todas formas, jugar la carta ecologista con la energàƒ­a nuclear enfurece a los ecologistas, los cuales consideran que si bien estas centrales no contribuyen al efecto invernadero, sàƒ­ tienen desechos igual o peor para el hàƒ¡bitat en el que vivimos.

La tendencia también ha llegado a Latinoamérica, donde Brasil y Argentina han llegado a un acuerdo de cooperaciàƒ³n nuclear y Chile no deja de mirar de reojo esta alternativa mientras se adentra en una posible crisis que ya le ha obligado a reducir su voltaje a las distribuidoras en un 10 por ciento a partir de agosto.

Y mientras la tendencia estàƒ¡ claramente dibujada en el sector, algunos hechos nos recuerdan que la energàƒ­a nuclear màƒ¡s allàƒ¡ de la oposiciàƒ³n pàƒºblica y posiblemente una gran mayoràƒ­a de la poblaciàƒ³n, especialmente aquellos que estàƒ¡n cerca de una de estas centralesà‚—el recuerdo de Chernobyl tiene una sombra muy largaà‚—, cuenta con barreras muy importantes a superar.

La primera es que no todas las medidas de seguridad de estas plantas estàƒ¡n bajo control. Recientemente la central nuclear de Japàƒ³n Kashiwazaki-Kariwa tuvo que detenerse pues un seàƒ­smo le provocàƒ³ algunos daàƒ±os. Este paràƒ³n demostràƒ³, segàƒºn Agencia Internacional de Energàƒ­a Atàƒ³mica (IAEA, por sus siglas en inglés), que hay un desconocimiento total sobre el impacto de los terremotos en estas centrales. Recientemente, en Florida, Estados Unidos, unos cuatro millones de usuarios se quedaron sin electricidad debido al apagàƒ³n de la central nuclear de la compaàƒ±àƒ­a Florida Power & Light.

En muchos casos las centrales nucleares han tardado muchos aàƒ±os en completarse y siguen requieriendo inversiones iniciales cuantiosas que las hacen inviables en algunos mercados. Esto combinado con la negativa de los finlandeses en construir nuevas centrales en favor de las renovables de viento, demostrando que no todos los paàƒ­ses estàƒ¡n a favor, dejan entrever que aunque las centrales nucleares estàƒ¡n, y estaràƒ¡n de moda, sàƒ³lo se necesita una alerta de desgracia en algàƒºn lugar del mundo para que muchos de los futuros proyectos queden, una vez màƒ¡s, congelados

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Rafael A. Junquera
Editor

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