La necesidad de incrementar la oferta de energía eléctrica junto con el cierre de viejas centrales fuerza a invertir en nuevas centrales y a actualizar las existentes
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La crisis económica global redundará en el crecimiento económico de las economías de la región, provocando una disminución en la demanda de energía eléctrica. Esta reducción en la demanda por el consumo de energía puede ser interpretada como un hecho positivo para aquellos mercados que proyectaban un crecimiento económico importante que les habría obligado a incrementar con rapidez su matriz de generación eléctrica; la crisis, pues, podría estar dando aire al sector.

Si bien la crisis da un cierto respiro, algunas de las economías seguirán mostrando un crecimiento económico poco despreciable que sigue requiriendo una ampliación del parque de generación. Además, no hay que olvidar que prácticamente todos los mercados tienen en la agenda el cierre de viejas centrales ineficientes y poco ecológicas que ya han cumplido su ciclo de vida.

Sirva de ejemplo el mercado mexicano cuyo plan de expansión hasta el 2014 contempla la retirada de casi 6.000 MW de capacidad debido al cierre de viejas centrales. Otros mercados como Brasil también están analizando el impacto del cierre de viejas centrales y cómo su desaparición obliga a invertir en nueva capacidad de generación, ya sea a través de nuevas centrales o de mejoras en algunas existentes y cuya vida útil puede ser expandida y mejorada.

Por ello, además de la construcción de nuevas centrales, algunas empresas están optando por la actualización o ampliación de centrales existentes.

Hay varios motivos por los cuales se opta por la actualización de viejas centrales. El principal es el económico y la posibilidad de revender la extra capacidad obtenida debido a una ampliación o mejora. Este es el caso de la central térmica Pecem II en Brasil, que viene a ampliar la central Pecem en 360 MW de los cuales 276 MW estaban comprometidos con un contrato de venta a largo plazo a partir del año 2013. El segundo motivo suele ser las presiones de grupos ecologistas que demandan que plantas existentes ajusten sus niveles de emisiones. Nuevas tecnologías y medidas de seguridad, especialmente en el caso de las centrales nucleares, contribuyen a la actualización de algunas centrales existentes —otras, simplemente, se eliminan —.

La tendencia de actualizar algunas centrales térmicas también viene dada por la falta o abundancia de combustibles. Algunas centrales se ven obligadas a actualizarse para poder quemar otros combustibles cuando súbitamente se produce una escasez del insumo tradicional de la central. Este caso en particular surgió en Chile con las restricciones de gas desde Argentina que obligaron a los operadores con centrales a gas a prepararlas para la utilización diesel.

Actualizaciones recientes

Son varias las centrales que están siendo ampliadas en la región en los diferentes mercados. Desde centrales térmicas, incluyendo a las nucleares, hasta hidroeléctricas están sufriendo transformaciones para aumentar su capacidad en las diferentes matrices.

En Argentina, el Grupo Albanesi adquirió de la empresa Centrales Térmicas del Nordeste SA la central térmica Independencia con la intención de realizar una renovación que conlleva una inversión de 100 millones de dólares. El resultado de esta importante inversión será un aumento de la capacidad de generación de la central a 120 MW. Se espera que esta ampliación de capacidad esté operativa en 2010, cuando la central será responsable de abastecer el 25 por ciento del total de la energía ofertada en la provincia del Tucumán. Pratt & Whitney es la empresa encargada de la actualización que además permitirá a la central operar con gas natural o gasoil.

En este mismo mercado, la empresa Pampa Holding incrementó la capacidad de su central Güemes de generación en 100 MW. La inversión de la ampliación alcanzó los 80 millones de dólares y permite que la central cuente ahora con 360 MW de capacidad instalada

En Perú también se está optando en algunos casos por la ampliación de centrales existentes. La empresa de generación subsidiaría de Israel Corp, Kallpan Generación, anunció una inversión de 100 millones de dólares para añadir una nueva turbina a su central térmica en ese mercado. La nueva turbina con una capacidad de 192 MW será provista por el fabricante alemán Siemens e iniciará sus operaciones en 2010. Con esta adición, la central aumentará su capacidad de generación a 570 MW por los 378 MW de capacidad instalada actual.

En El Salvador, la central Talnique doblará su capacidad como medida de urgencia para abastecer las necesidades de este mercado que espera la entrada en operación de dos centrales hidroeléctricas: El Chaparral y El Cimarrón. Mientras estas dos centrales se finalizan, Talnique pasará de tener una capacidad instalada de 50 MW a 100 MW. Esta ampliación, según estimaciones del gobierno de ese país, permitirá abastecer con energía eléctrica a 300.000 familias. La ampliación de la central requiere una inversión estimada en 62 millones de dólares. La nueva capacidad estará disponible durante el año en curso. En caso de necesitar mayor capacidad, la central podría ser ampliada hasta los 200 MW.

En Venezuela, la central térmica Termozulia II, que inició operaciones en octubre de 2008 con 150 MW de potencia instalada, contará con una segunda unidad que añadirá otros 150 MW de capacidad a la central. Termozulia II es la hermana pequeña de Termozulia I que cuenta con una capacidad de 470 MW y opera con ciclo combinado.

Las centrales nucleares de la región también están sufriendo mejoras para extender su vida útil. Además de la pendiente ampliación de la central nuclear Angra en Brasil, en México Iberdrola y Alstom Mexicana están llevando a cabo las mejoras de la central nuclear La Laguna Verde, la única central nuclear que opera en este mercado. La inversión para la mejora de esta central está cifrada en unos 600 millones de dólares que repercutirán en un aumento de su capacidad en un 20 por ciento para alcanzar los 1.500 MW. La mejora estará operativa en 2010, según confirmó el director general de la central Rafael Fernández de la Garza.

Pero no sólo las centrales térmicas sufren ampliaciones en su capacidad; algunas hidroeléctricas en la región están experimentando situaciones similares en diversos mercados. En Paraguay, por ejemplo, la empresa Impsa fue seleccionada para renovar la central hidroeléctrica Acaray II, ubicada en el río Acaray. La planta que cuenta con una capacidad instalada de 121 MW sufrirá mejoras en sus generadores 3 y 4 que redundarán en su capacidad instalada total que será de 150 MW una vez terminadas las obras de actualización. Esta central es de gran importancia para este mercado, pues es la única gran hidroeléctrica bajo el control total de Paraguay. Las otras dos centrales hidroeléctricas, Yacyretá e Itaipu, son proyectos conjuntos con dos de sus vecinos: Argentina y Brasil, respectivamente. Además, la central Acaray II provee el 15 por ciento del total de la energía eléctrica ofertada en ese mercado.

En Colombia la española Unión Fenosa también se embarcó en la remodelación y ampliación de la central hidroeléctrica Hidroprado. La central cuenta con una capacidad instalada total de 50 MW que la española espera aumentar con una inversión de 56 millones de dólares. La ampliación permitiría a la central alcanzar los 126 MW de capacidad instalada total, aunque Unión Fenosa espera poder obtener los permisos necesarios para aumentar en más de un cien por cien su capacidad. La intención de la empresa de origen español es que dicha central alcance los 300 MW de capacidad.

En el resto del mundo

En el resto del planeta también se están transformando plantas existentes para que aumenten su capacidad de generación o para que extiendan su vida útil. Las tendencia sobre todo afecta a centrales nucleares que ya están cerca de cumplir su ciclo de vida. Debido a las emisiones de las plantas a carbón, muchos mercados se plantean la reducción en el uso de estas centrales contrarrestando su desaparición mediante la ampliación de la energía nuclear, ya sea mediante nuevas centrales o ampliación de las existentes. A pesar de esta tendencia, centrales térmicas a carbón también está sufriendo mejoras en algunos mercados. En este caso, además de aumentar capacidad y vida útil se trabaja en la reducción de emisiones.

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En Canadá se está adoptando una fuerte política para promover las energías renovables no convencionales y ofreciendo incentivos para la construcción de pequeñas centrales con este tipo de fuentes de energía. Algunas de sus provincias ya han prohibido la construcción de nuevas plantas a carbón y para poder mantener el ritmo de crecimiento de la demanda se está optando por mejorar las centrales nucleares existentes.

Hydro-Quebec es una de las empresas que está mejorando una de sus centrales nucleares en ese mercado. La empresa seleccionó a General Electric (GE) para extender la vida de la estación nuclear Gentilly-2 que cuenta con una capacidad instalada de 675 MW y que provee electricidad a las ciudades de Quebec y Montreal. Estos trabajos permitirán a la planta alargar su vida útil hasta el año 2040, según datos de la propia Hydro-Quebec. De no realizar esta mejora la central tendría que haber sido cerrada en 2011. La mejora supone una inversión de 120 millones de dólares.

Esta no es la única central nuclear en Canadá que está siendo actualizada. La central Point Lepreau está siendo actualizada para alargar su vida útil en 25 años mediante una fuerte inversión de 1,100 millones de dólares.

Canadá no es el único país rehabilitando centrales nucleares existentes. En Suecia la empresa Wattenfall firmó un contrato con ABB para la actualización de su central nuclear Forsmark. Con las mejoras la central incrementará su capacidad de los actuales 1.200 MW a 1.360 MW para el año 2014 cuando los trabajos de actualización deberían finalizar. La inversión para esta actualización esta cifrada en 45 millones de dólares.

Y aunque hay países que prohiben la rehabilitación o construcción de nuevas centrales a carbón, otros siguen mejorando estas centrales alargando su vida útil y reduciendo las emisiones nocivas. Este es el caso de la central a carbón en la que participa ENEL en Bulgaria como máximo accionista. La central Marista East Three cuenta con una capacidad actual de 840 MW que será ampliada a 908 MW. Aunque el incremento no es muy elevado, la renovación repercute de forma más intensa en la vida útil de la central que ya tiene una antigüedad de 28 años.

La inversión de 900 millones de dólares también cuenta con un componente importante en mejoras que minimizan los niveles polución causados por la operación de la central térmica.