La crisis económica y el bajo precio del petróleo pueden afectar el plan socialista que incluye fuertes inversiones en el sector eléctrico
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A la segunda fue la vencida. El presidente Hugo Chávez obtuvo el apoyo necesario en el referéndum celebrado el día 15 de febrero para poder cambiar la Constitución y poder así perpetuarse en el poder si lo desean él y el pueblo venezolano. Con esta victoria electoral, Chávez seguirá con sus planes sociales que garanticen, entre otras cosas, energía eléctrica a la mayoría de venezolanos ¿Podrá cumplir su promesa?

El reto no es sencillo dada la coyuntura económica internacional a la que se le une la fuerte caída experimentada por los precios del petróleo, principal fuente de ingreso del estado venezolano, que de elevarse a máximos históricos en 2008 descendió a mínimos históricos en un abrir y cerrar de ojos para situarse por debajo de los 60 dólares el barril en la actualidad.

El periodo de elevados precios del crudo permitieron al Gobierno financiar múltiples proyectos sociales, así como invertir incluso en otros países como Bolivia. Petróleos de Venezuela (PDVSA) era —y sigue siendo —la gallina de los “huevos de oro” y la fuente de financiación para la mayoría de los proyectos sociales. Analistas del sector, sin embargo, dudan de la viabilidad de PDVSA en el largo plazo pues argumentan que ha diversificado sus operaciones hacia ámbitos ajenos a los hidrocarburos como, por ejemplo, la distribución de alimentos. De este modo, PDVSA ha pasado de ser una empresa petrolífera eficiente a un gigante ineficiente que genera dos tercios menos en ingresos debido a la caída en el precio del petróleo. Bajo este escenario, ¿podrá el gobierno cumplir con su plan para el mercado eléctrico?

El mercado

Como en muchos mercados de la región latinoamericana, Venezuela cuenta con un mercado eléctrico dominado ampliamente por la generación hidroeléctrica. A principios de 2009, el mercado contaba con una capacidad instalada de 23.254 MW, según datos del Centro Nacional de Gestión del Sistema Eléctrico. Esta capacidad representa un aumento del 2,72 por ciento con respecto a la capacidad instalada a finales de 2007.

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Durante 2008 un total de 22 nuevas centrales añadieron capacidad adicional al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Sin embargo, la mayoría de estas plantas eran de reducido tamaño con capacidades que iban en su mayoría de 15 MW a 40 MW. La mayoría de nuevas centrales que entraron en operación durante ese periodo eran térmicas abastecidas por diesel o gasoil. Es importante destacar que la mayoría de las centrales pertenecían a la categoría de generación distribuida.

Hubo excepciones a lo largo del año, como la conexión al SEN de la central Turboven con una capacidad nominal instalada de 40 MW. Esta central, la segunda de mayor tamaño conectada al SEN en 2008, es una central eléctrica térmica a gas.

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El gran lanzamiento del año se produjo en el mes de octubre con la puesta en marcha de la central Termozulia II con una capacidad instalada de 150 MW. El propio presidente Hugo Chávez inauguró la central térmica que debe abastecer a 90.000 familias, según declaraba el mandatario en la inauguración de dicha central. La central requirió una inversión de 555 millones de dólares que fueron aportados por el Fondo Nacional de Desarrollo y de un fondo conjunto con China, país con el que Venezuela está estrechando sus relaciones diplomáticas y de cooperación en varios ámbitos como la energía o las telecomunicaciones, entre otros.

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Venezuela tiene varios acuerdos de cooperación energética con varios países de Latinoamérica y realiza importaciones y exportaciones de energía eléctrica con Colombia y Brasil. Este último país anunciaba su intención de incrementar sus importaciones de energía eléctrica desde Venezuela. Según declaraciones de Ministro de Minas y Energía de Brasil, Edison Lobao, su país importa en la actualidad 250 MW de electricidad, siendo la intención incrementar esa cifra a 3.000 o 4.000 MW. Para poder llevar a cabo este plan ambos países deberán invertir en nuevas líneas de transmisión, ya que en la actualidad la única línea que une a ambos países es insuficiente para aumentar el volumen de comercio eléctrico.

El Primer Plan Socialista

Chávez nunca ha escondido sus intenciones sobre cómo deben manejarse activos considerados “claves” en el país, entre los que se encuentran los sectores energéticos y de comunicaciones. Su reelección como presidente en 2006 se basó en la promesa de cumplir con el Primer Plan Socialista de la Nación. Y siguiendo con su promesa electoral, el mandatario inició maniobras importantes para que su gobierno tomara el control de ciertos activos privados en el sector eléctrico (Participación de AES en Electricidad de Caracas EDC) y mediante la creación de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en octubre de 2007 para que aglutinara la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica en el país.

A mediados de 2008, Chávez anunciaba que hasta el 2014 se pondrían en marcha 42 nuevos proyectos de generación hidroeléctrica en el país, aumentando la capacidad instalada en casi un 40 por ciento, cerca de 9.000 MW adicionales, con este tipo de centrales. Este aumento en la capacidad, declaró el máximo mandatario, servirá para abastecer las necesidades de Venezuela durante los próximos 15 años.

Para llevar a cabo estos proyectos, el gobierno Venezolano tenía intención de invertir alrededor de 10.000 millones de dólares, aunque estas declaraciones se realizaban cuando el precio del petróleo estaba por las nubes. Esta inversión no incluye otras inversiones en fuentes adicionales de generación como el gas, eólica o, incluso, solar. Venezuela no cuenta con prácticamente ningún proyecto de energía renovable no convencional.

Uno de los proyectos hidroeléctricos, la central Fabricio Ojeda, debería entrar en operación durante el presente año y añadir una capacidad instalada de 257 MW. Esta central, al igual que el resto de proyectos hidroeléctricos, vienen a diversificar la sobre dependencia que Venezuela tiene con el complejo hidroeléctrico Simón Bolívar (antes de 2006 conocido como Raúl Leoni, El Guri) situada en el río Caroní que provee el 72 por ciento del total generado en el mercado.

En materia de distribución el gobierno venezolano tiene la intención de invertir en 800 proyectos que requieren una inversión de 1.500 millones de dólares. Esta inversión debe finalizarse a finales de 2009 y debe repercutir en una mayor confiabilidad del sistema de distribución de energía eléctrica, puesto en entre dicho en el pasado por sus elevados indices de ineficiencia.

¿Cuál será la fórmula?

Durante 2009 se comprobará si la fórmula del gobierno venezolano funciona para llevar a cabo todos los desarrollos que necesita el sector eléctrico en ese mercado que hasta no hace poco sufría apagones considerables (2007). La caída del precio del barril y la menor demanda de crudo de países como Estados Unidos y Europa disminuirán los ingresos del Estados de forma considerable, poniendo presión sobre el modelo que intenta establecer el presidente Chávez.