Uno de los temas recurrentes de esta columna es la permanente crisis en la que parecen estar siempre acercándose algunos mercados de la región en cuanto a su capacidad de generar la electricidad necesaria para mantener el desarrollo económico y social-uno de los últimos en estar en la cuerda floja es Ecuador.

Pero el reto de la sutentabilidad energética no sólo se genera por los problemas de la región en sí, que son resultado de varias consecuencias ampliamente discutidas en esta publicación.

Para poder afrontar los retos del futuro en materia de generación de energía eléctrica, los países en vías de desarrollo no sólo deben tener en cuenta su propio mercado cuando intentan planear a futuro, sino ver la tendencia en países desarrollados y ver hacia donde se dirigen, ya sea para imitarles o para hacer totalmente los contrario.

Estos países desarrollados tienen cada vez más necesidades energética que cubrir y al contar con los recursos financieros adecuados son los primeros en ser abastecidos. Las necesidades energéticas de mercados como Europa, Estados Unidos y Asia Pacífico, ponen presión sobre los combustibles fósiles, principal fuente de energía. Su herencia histórica debido a sus propios planes energéticos de depender de los combustibles fósiles hacen que su transición a energías renovables sea lenta y complicada pues el negocio todavía se encuentra en los combustibles fósiles, lo que fomenta que se siga invirtiendo en su exploración y extracción.

Un nuevo estudio de la Fundación de Innovación Bankinter, titulado “Energía: el desafío de la demanda”, afirma que el crecimiento económico de los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo junto con un continuo crecimiento de la población pone en jaque la sustentabilidad energética en el planeta.

Una tendencia clara en mercados maduros es el desuso de derivados del petróleo para la generación de energía eléctrica. Mercados como el europeo o estadounidense han reducido su consumo del petróleo para la generación de energía eléctrica, lo que se ha visto compensado por un aumento en Asia Pacífico. Estos dos mercados están apostando por el gas natural como alternativa ya que, en principio, tiene mayor longevidad en cuanto a reservas que el petróleo, y las energías renovables. Aún así, el estudio no contempla que las renovables ganen mucha relevancia en términos relativos con los métodos tradicionales.

Las conclusiones del estudio aseguran que estamos alejados de la sustentabilidad energética en el marco actual. Y no es sólo la falta de recursos, pues la mayoría de combustibles utilizados se sabe son finitos, sino por el impacto que estos están teniendo en nuestro medio ambiente. Es decir los grandes retos son crear fuentes de energía eficientes y duraderas y que además sean amigables con el medio ambiente.

La proposición no es sencilla pero es la única. El planeta en las últimas décadas ha cambiado gracias al desarrollo de tecnologías eficientes que han permitido contar con una oferta energética destacable.

Si no se quiere llegar a una situación en la que la demanda no pueda ser encontrada por la oferta, la región debe encarar también este reto, es decir tratar el tema desde un punto de vista local y global teniendo en cuenta la eficiencia y el medio ambiente.

Rafael A. Junquera
Editor