En la mayoría de mercados de la región el consumo de energía eléctrica sigue aumentando y en algunos países como Argentina se baten récords de consumo. Esta situación parece ser una consecuencia del fuerte calor que viven estos días algunos mercados del hemisferio sur y las favorables condiciones económicas generales de muchos de estos mercados. Estas condiciones económicas, reafirmadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que asegura que estamos ante el mejor ciclo económico en la región de los últimos 30 años, no ayudan al sector de la energía que en muchos mercados está agarrado con pinzas por falta de mayor capacidad de generación.

En Argentina por ejemplo se estableció un nuevo récord de consumo de potencia de energía eléctrica con 16.753 MW. Además, el 16 de febrero se batió el récord de consumo en un día con 331,1 GWh. Estas alzas en el consumo se han producido por las temperaturas elevadas debido a la estación estival. Las autoridades ya están advirtiendo sobre la necesidad de que los usuarios tengan medida con lo que respecta al uso de la energía eléctrica, especialmente con el uso de los aires acondicionados. La situación en Argentina puede ir incluso a peor, pues se estima que en el mes de marzo la demanda puede crecer en un 10 por ciento en relación al consumo del mismo mes en 2005. Argentina no es el único país viviendo este tipo de situación. En Venezuela el propio Presidente de la nación, Hugo Chavez, ha pedido a la ciudadanía que no se despilfarre la energía eléctrica para evitar que haya posibles problemas con el suministro. En Venezuela la demanda de energía creció al 8,6 por ciento el año pasado y en algunos estados llegó a situarse en el 15 por ciento de crecimiento con respecto a 2004.

La mayoría de mercados siguieron mostrando crecimientos en la demanda de energía eléctrica durante el pasado año. En Brasil, por ejemplo, el consumo de energía creció en un 4,6 por ciento durante 2005 con respecto a 2004. En Chile la demanda creció en un 4,7 por ciento-en esta nación de todas maneras el crecimiento fue inferior al de 2004 que fue de 7,5 por ciento; de todas maneras, estimaciones del gobierno apuntan a que la capacidad de generación debe doblarse cada ocho años en ese mercado. Y es que la creciente demanda registrada en 2005 en la mayoría de países de la región no parece que vaya a sufrir cambios significativos durante 2006.

En otros mercados, como Panamá y México, hay quejas por el precio de las tarifas eléctricas a las que deben hacer frente. En Panamá se acusa al anterior gobierno de privatizar el sector y causar la actual crisis energética. Y en México, país sin privatizar todavía, los propios usuarios se manifestaron contra lo que consideran precios de energía eléctrica elevados apagando las luces al unísono.

Los precios de la energía parecen tener una tendencia al alza, especialmente para aquellos mercados que cuentan con matrices energéticas con abundante uso de combustibles fósiles, cuyos precios se estiman seguirán subiendo.

Esto parece indicar que no sólo hay que aumentar la capacidad de generación con tecnologías eficientes o fuentes renovables, sino que en el proceso se debe concienciar a los usuarios de la necesidad de hacer un uso responsable de la energía, lo que significa no despilfarrar, pero también denunciar los robos de este bien.

Las soluciones tampoco son sencillas y las más confiables pasan por adoptar una estrategia a largo plazo. Una podría ser la integración de ciertas zonas geográficas para poder crear un marco eficiente con el uso de la energía tanto primaria como secundaria. Esa eficiencia debería reflejar primero una capacidad instalada suficiente que crecería acorde a las necesidades de las regiones integradas y precios de energía más asequibles. Y segundo, buscar vías alternativas como la descentralización de la energía por parte de aquellas empresas que pueden aprovecharse de sistemas de cogeneración y fomentar el uso de las renovables no convencionales. Dada la situación actual, todo ello se presenta como una ardua tarea.

Rafael A. Junquera

Editor