Una de las tecnologías más prometedoras–y que todavía puede serlo–es la que se conoce como Powerline Communications (PLC), por la cual se pueden ofrecer servicios de telecomunicaciones residenciales a través del tendido eléctrico. Aprovechando que muchos proveedores de energía eléctrica cuenta con una red paralela de fibra, y que la energía eléctrica tiene un mayor indice de penetración residencial que los accesos telefónicos fijos, se ha especulado por largo tiempo con la posibilidad de disminuir la brecha digital de algunos mercados utilizando nuevas tecnologías y el propio tendido eléctrico. Con esta promesa demostrada en varios eventos del sector y algunas pruebas de campo, la banda ancha para todos parecía estar más cerca de lo que se pensaba. Además de beneficiar a los usuarios, las empresas del sector eléctrico podían incluso ampliar su oferta de servicios e ingresos como resultado.

Muchos países mostraron un importante interés por la tecnología desde sus inicios; no sólo en mercados emergentes. Habitualmente, este interés parecía provenir con más firmeza de entes gubernamentales como la Federal Communications Commission (FCC) en Estados Unidos o la Comisión Federal de Energía (CFE) de México, los cuales confiaban que estas promesas acelerarán la adopción de las telecomunicaciones entre una gran parte de su población.

Sin embargo, el mercado no ha respondido a las exigencias que se requieren para que una tecnología de este tipo obtenga los volúmenes necesarios para hacerla competitiva frente a otras posibles alternativas como el DSL o las conexiones de banda ancha inalámbrica con las nuevas tecnologías como la tercera generación (3G) de telefonía celular o WiMAX.

Entre otras cosas, no han emergido las empresas suficientes para crear un ecosistema interoperable que fomentara el crecimiento de mercado necesario.

Aún así, no todo está dicho sobre PLC todavía, ya que, en principio, seguirá ocupando un nicho muy específico de mercado. La Universal Powerline Association (UPA) anunciaba en febrero de este año que se habían comercializado más de cuatro millones de chips con esta tecnología a la vez que buscaba que todas las soluciones PLC fuesen compatibles entre sí, así como con otras soluciones de acceso a comunicaciones como DSL. UPA informaba, además, que se estaba trabajando en la especificación que permitirá alcanzar velocidades de hasta 400 Mbps. Dicho avance, decía UPA en un comunicado, será compatible con los sistemas actuales que permiten velocidades de hasta 200 Mbps.

Además, los defensores de PLC argumentan que en países en vías en desarrollo esta tecnología sigue siendo una de las opciones para incrementar el acceso a servicios de telecomunicaciones tales como banda ancha, voz sobre Internet (VoIP) y televisión sobre Internet (IPTV), entre otros.

A pesar de ser cierta la falta de infraestructura física para el acceso a estos servicios en mercados emergentes, no es menos cierto que las tecnologías inalámbricas están avanzando a gran velocidad, poniendo presión sobre PLC, que cuanto más retrasa su puesta en marcha, más difícil se le hace entrar a competir con tecnologías con menores costos, especialmente en la parte de los dispositivos domésticos.

La historia de PLC no ha hecho más que empezar, especialmente en Latinoamérica, donde algunas empresas distribuidoras de electricidad ya ofrecen servicios de acceso a telecomunicaciones de forma limitada. Sin embargo, el sector de las telecomunicaciones es muy dinámico, por lo que PLC debe subirse a este dinamismo y empezar a hacer más ruido a modo de lanzamientos de gran escala para poder salir de su letargo actual.

Click here to enlarge image

Rafael A. Junquera
Editor