Proyectos hidroeléctricos de pequeàƒ±a escala

Los proyectos hidroeléctricos a pequeàƒ±a y mediana escala estàƒ¡n ganando en relevancia en algunos mercados. Los créditos de carbono pueden impulsar este tipo de proyectos en los pràƒ³ximos aàƒ±os

No se puede decir que el mercado de las pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas esté experimentando un fuerte crecimiento en América Latina. Aàƒºn asàƒ­, y basado en el crecimiento de estas centrales en lugares como Canadàƒ¡, Australia y el propio Estados Unidos, entre otros mercados, y en la ratificaciàƒ³n del Protocolo de Kioto, se puede inferir que su participaciàƒ³n en América Latina también aumentaràƒ¡.

En Brasil esta tendencia queda retratada con el programa Proinfa, el cual puede contagiar a otros mercados a poner en marcha los mecanismos que incentiven la puesta en marcha de pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas. En Centroamérica, Costa Rica lleva tiempo promocionando este tipo de proyectos. Otros paàƒ­ses centroamericanos empiezan a apoyar estos proyectos con miras a diversificar y eliminar su dependencia en combustibles fàƒ³siles, como el caso de Panamàƒ¡, y llevar la energàƒ­a a zonas remotas del paàƒ­s, como en Nicaragua.

Segàƒºn Tracy Moore, gerente de la divisiàƒ³n de hidroelectricidad de General Electric (GE), las pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas estàƒ¡n ganando en importancia en todo el mundo gracias a la ratificaciàƒ³n del Protocolo de Kioto y a que algunos paàƒ­ses conceden algàƒºn tipo de incentivo para su desarrollo.

Sin incentivos apropiados el aprovechamiento de los recursos naturales se hace difàƒ­cil debido a la escasez de recursos financieros, no sàƒ³lo para llevar a cabo de inicio a fin proyectos hidroeléctricos a pequeàƒ±a escala, sino que, en muchos casos, no hay capital de riesgo disponible para que empresas locales lleven a cabo estudios para poder identificarlos y determinar su viabilidad.

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La financiaciàƒ³n es la principal barrera de estos proyectos que compiten con otras fuentes de energàƒ­a consideradas màƒ¡s atractivas para los inversionistas o los posibles socios estratégicos internacionales. Los problemas de financiaciàƒ³n nacen de las propia situaciàƒ³n polàƒ­tico econàƒ³mica de los mercados latinoamericanos que suelen derivar intereses elevados, plazos cortos y seguros costosos como mitigaciàƒ³n del riesgo sobre la inversiàƒ³n.

El Protocolo de Kioto

La necesidad de contar con socios estratégicos de peso, que suelen enfocarse en proyectos de mayor escala, suelen ser un requisito para financiar muchos de estos proyectos, la ratificaciàƒ³n del Protocolo de Kioto va a tener un impacto favorable para que estos grupos empiecen a contemplar proyectos que antes no solàƒ­an tener un atractivo para sus operaciones. Empresas Europeas como por ejemplo Uniàƒ³n Fenosa o Endesa, ya han mostrado signos de tener intenciones de entrar a este tipo de proyectos para poder cumplir sus cuotas de emisiones en Espaàƒ±a mediante el mercado de los créditos de carbono. Empresas en la regiàƒ³n ya hacen uso de estos créditos de carbono para llevar a cabo sus proyectos.

En Brasil, por ejemplo, el grupo CPFL Energàƒ­a, empresa que cuenta con 19 centrales hidroeléctricas que totalizan 120 MW, puede ingresar entre 10 y 20 millones de dàƒ³lares en los pràƒ³ximos 14 aàƒ±os con la venta de los créditos de carbono provenientes de ocho pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas que suman 40 MW de potencia instalada. El precio medio de la tonelada de carbono para los pràƒ³ximos 14 aàƒ±os, segàƒºn este esquema, estaràƒ­a entre los 10 y 20 dàƒ³lares.

EcoSecurities-Standard Bank Carbon Facility, iniciativa danesa para manejar la compra de certificados de carbono, anunciàƒ³ a principios de aàƒ±o la compra de 2,5 millones de toneladas de CO2 en forma de créditos de carbono en América Latina, con especial énfasis en Brasil, con un precio medio por tonelada de CO2 de cinco dàƒ³lares. Los proyectos que califican para este programa son las centrales eàƒ³licas, las pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas y la biomasa.

El Banco InterAmericano de Desarrollo (BID) va a iniciar un programa con el Gobierno Alemàƒ¡n para promover un programa de créditos de carbono que ayude a identificar proyectos renovables en América Latina, entre ellas centrales hidroeléctricas de pequeàƒ±a escala.

Gabriel Jaime Ortega, de Generadora Uniàƒ³n, aàƒ±ade que la venta de certificados de carbono proporciona a estos proyectos en Colombia entre un 15 y un 20 por ciento de ingresos adicionales.

La barrera medio ambiental también estàƒ¡ a veces presente en el desarrollo de este tipo de proyectos que, aunque no emiten gases nocivos, sàƒ­ cambian la ecologàƒ­a, provocando la oposiciàƒ³n de grupos ecologistas. Y aunque los promotores de estas pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas aseguran que su impacto en el medio ambiente imperceptible, las trabas interpuestas por grupos ambientalistas suelen encarecer los estudios de estos proyectos. José Jaime Millàƒ¡n, experto en energàƒ­a del BID, dice que es importante trabajar con las entidades ambientales para evitar que los costos de los estudios sean demasiado elevados y eviten la viabilidad del proyecto.

En Brasil las cooperativas de energàƒ­a eléctrica del estado de Rio Grande do Soul estàƒ¡n dispuestos a contratar a técnicos que ayuden a agilizar los trabajos por los cuales se certifican los proyectos para ser construidos. Estos técnicos seràƒ­an entrenados por las propias agencias medioambientales para agilizar esta labor para evitar que muchos de los estudios entregados no cumplan con las normas que requieren estos organismos, lo que resulta en una demora en dar la luz verde a estos proyectos. Ortega concuerda y dice que muchos de los proyectos presentados en Colombia no cumplen con los requisitos de calidad necesarios.

Con los incentivos apropiados en los diferentes mercados, los créditos de carbono, la correcta ubicaciàƒ³n de los proyectos en la topografàƒ­a latinoamericana y la consecuente posibilidad de financiar, y los permisos ecolàƒ³gicos, las centrales hidroeléctricas de menor escala tienen ciertas ventajas con el resto de energàƒ­as renovables, aunque en este sentido los recursos de cada mercado dictan el tipo de proyecto a llevar a cabo.

Donde se estàƒ¡n llevando a cabo estos proyectos

En mercados de medio y gran tamaàƒ±o este tipo de centrales se conciben como una manera de llevar energàƒ­a a zonas remotas alejadas del sistema de transmisiàƒ³n del paàƒ­s, por ejemplo Brasil, o los paàƒ­ses de la Regiàƒ³n Andina, donde algunos proyectos también sirven a la red nacional. Brasil es el mercado donde este tipo de centrales tendràƒ¡n màƒ¡s relevancia en el corto plazo gracias al programa Proinfa que elimina muchas de las barreras antes mencionadas, ya que la energàƒ­a cuenta con contrato de venta a largo plazo con Eletrobras y la ayuda financiera de hasta un 70 por ciento del costo total del proyecto por parte del BNDES. Aàƒºn asàƒ­ , de los 27 proyectos de pequeàƒ±as centrales hidroeléctricas que habàƒ­an solicitado financiaciàƒ³n al BNDES, àƒºnicamente uno de ellos habàƒ­a obtenido la ayuda financiera.

En paàƒ­ses como Ecuador y Colombia existe un importante potencial para este tipo de centrales debido a la disponibilidad de recursos. En Colombia Generadora Uniàƒ³n tiene identificados con licencias y permisos entre 350 a 400 MW, de los cuales 90MW estàƒ¡n en busca de cierre financiero.

Generadora Uniàƒ³n estàƒ¡ consiguiendo cerrar financiaciàƒ³n para proyectos como El Amoyàƒ¡ que cuenta con una capacidad de 80 MW asàƒ­ como el proyecto Aguas Frescas de 7,4 MW. Anteriormente habàƒ­an llevado a cabo el proyecto Ràƒ­o Piedras con 20 MW.

En mercados pequeàƒ±os, como los paàƒ­ses centroamericanos, estos proyectos ademàƒ¡s suponen una diversificaciàƒ³n de las matrices energéticas y eliminan la dependencia en combustibles fàƒ³siles y sus precios fluctuantes.

Costa Rica es uno de los paàƒ­ses pioneros en poner incentivos en su mercado para el desarrollo de centrales hidroeléctricas a pequeàƒ±a escala, dice Millar. Costa Rica lleva 10 aàƒ±os ofreciendo condiciones especiales de proyectos pequeàƒ±os hasta 30 MW y recientemente han incrementado la capacidad para que proyectos mayores también entren a contar con incentivos para su desarrollo. Segàƒºn Millàƒ¡n, se habràƒ­an desarrollado unos ocho o nueve proyectos de este tipo en Costa Rica, algunos de ellos con ayuda en la financiaciàƒ³n por parte del BID.

En Guatemala el propio GE anunciàƒ³ un contrato para proveer equipos a la central hidroeléctrica de El Canadàƒ¡ con 44 MW. En Honduras hay varios proyectos que se han estado promocionando y en Nicaragua se estàƒ¡n llevando a cabo el estudio de 10 proyectos para desarrollar mini centrales hidroeléctricas.

A pesar de las barreras hay una clara tendencia internacional a ampliar el uso de este tipo de centrales para ayudar a la diversificaciàƒ³n de las matrices, llegar a zonas remotas o rurales, o para industrias con necesidades energéticas propias. En la regiàƒ³n, y gracias a la ratificaciàƒ³n del Protocolo de Kioto existen oportunidades de ingresos adicionales en el mercado de los créditos de carbono asàƒ­ como la atracciàƒ³n de grandes desarrolladores que cuentan con acceso a capital para ayudar a financiar estos proyectos que les ayuden a cumplir su cuota de emisiones.

Por este motivo, Moore dice que en aquellos lugares donde las centrales hidroeléctricas a pequeàƒ±a escala no han sido muy utilizadas empiezan a ser una alternativa cada vez màƒ¡s popular. Mientras que en aquellos mercados donde ya se utiliza, estas centrales son aàƒºn màƒ¡s populares.

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