Por un corresponsal de Potencia
 
A principios de mayo las autoridades Chilenas aprobaron un controversial proyecto de represas que se ha presentado como un elemento crucial para poder hacer frente a la creciente demanda de energía en el país pero que preocupa a los defensores del medio ambiente por los daños que puede ocasionar al mismo.
 
Mientras que miles de manifestantes demostraban su oposición en las calles chilenas, el proyecto multimillonario, denominado HidroAysén, era aprobado. Sus defensores creen que será clave para hacer frente a las demandas de generación de energía.
 
Una vez terminado generará 2,75 GW de electricidad, lo que equivale al 20 por ciento de la capacidad instalada actualmente. Se espera que así haga frente a la demanda energética chilena, que se espera crezca en un 80 por ciento en el 2025.
 
El proyecto incluye la construcción de cinco represas, dos cerca del río Baker y tres en el río Pascua, en un área a unos 1.600 kilómetros al sur de Santiago, según información oficial.
 
Se espera que las protestas contra el proyecto continúen, a pesar de que las autoridades han utilizado gas lacrimógenos y bombas de agua para dispersar a los manifestantes. A finales de Mayo, manifestantes y policías resultaron heridos en una manifestación.
 
Asimismo, el periódico New York Times dijo en un editorial que HidroAysén es “potencialmente desastroso”. Urgió a la Comisión Nacional del Medio Ambiente a que rechace el proyecto.
 
Opositores al proyecto creen que la energía generada por HydroAysén se utilizará más que nada para el sector minero. Además, creen que los análisis de daños al medio ambiente no han sido lo suficientemente rigurosos y que el gobierno Chileno debería apostar a otras fuentes de energía como la solar o el viento.
 
Algunas encuestas de opinión han demostrado además que la mayoría de la población se opone a su construcción.
 
La oposición al proyecto surge justo cuando se estima que la actual capacidad instalada de 15.000 MW debe duplicarse en los siguiente diez años si se quiere mantener al día con la actual demanda energética del país.
 
Sin embargo, las compañías que controlan el proyecto – Endesa y Colbún – han dicho que se han realizado los estudios del medio ambiente y que las represas producirán energía limpia, renovable y que se disminuirá así la dependencia de los combustibles fósiles del extranjero.
 
El presidente chileno, Sebastián Piñera, también ha salido a la defensa del proyecto. “Si HidroAysén es aprobado lo serán si cumple en un 100 por ciento con las demandas de la legislación del medio ambiente,” ha dicho el mandatario. “Si no tenemos energía hidráulica, tendremos que construir más plantas de carbón para generar energía.”
 
Los costes iniciales del proyecto ya han aumentado. Eduardo Escaffi, gerente de Endesa, dijo en un congreso organizado por BNamericas en Sao Paulo que el proyecto costará unos US$10.000 millones. Se creía que el proyecto costaría US$7.000 millones.
 
Se espera que el proyecto dure 50 años en construirse junto con una línea de transmisión de unos 2.000 kilómetros que atravesará parcelas de tierra nunca antes explotadas para poder conectarse con el centro de Chile.
 
HidroAysén necesita llevar a cabo un estudio del impacto ambiental de la línea de transmisión. Este se espera se lleve a cabo a finales del 2011.
 
HydroAysén no es el único proyecto de energía hidráulica en la región. El director de ventas de Accenture, Mickey Peters, ha dicho recientemente que este tipo de energía seguirá creciendo en la región.
 
Según Peters, entre 70 y 90 GW de nueva capacidad estarán disponibles para el 2035, incluyendo 11,2 GW de Belo Monte en Brasil y HidroAysén, lo que significa una inversión de unos US$100.000 a US140.000 millones, según BNamericas.
 
Paralelo a la construcción de nuevos proyectos en Chile, el gobierno ha creado un nuevo organismo que servirá de plataforma para discutir la política energética del país y explorar las demandas energéticas del futuro.
 
Chile estima que el 20 por ciento de la energía de la próxima década provendrá de energía alternativa, pero será el trabajo de esta nuevo comisión determinar de dónde provendrá el otro 80 por ciento, de acuerdo al ministro de Energía y Minas, Laurence Golborne.
 
Los expertos de esa comisión analizarán las diferentes alternativas de generación de electricidad y cómo transmitirla.
 
Según IHS Global Insight, el proyecto de HidroAysén y la nueva línea de transmisión de Chile podrían ser el legado más substantial que puede dejar la administración de Piñera en el sector energético.