Las plantas térmicas deben sufrir actualizaciones para mejorar su eficiencia. En los últimos tiempos han debido de ser adaptadas para quemar otros combustibles a veces para bien y, otras, para mal

Las plantas térmicas sufren alteraciones a lo largo de su vida útil. Habitualmente muchas de las reformas que se realizan en estas plantas térmicas se producen para mejorar su eficiencia, ya sea porque nuevas tecnologías les permiten ser más eficientes, o simplemente actualizarlas debido a que su continúo uso han reducido su capacidad de generar electricidad. En cualquier caso, los motivos para hacer estas modificaciones, o actualizaciones, son, por un lado, económicos y, por otro, medio ambientales. En algunos casos, la actualización puede ser más dramática pues por diversos motivos ajenos al operador una planta debe cambiar el combustible. A nivel internacional se ven ambos tipos de situaciones donde plantas térmicas a diesel pasan a utilizar gas natural y viceversa.


Plantas térmicas
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Ir de diesel a gas suele suceder cuando se produce un descubrimiento de un yacimiento de gas natural que permite desarrollar una infraestructura de este insumo que es aprovechada por las generadoras locales para modificar sus plantas para utilizarlo en lugar de algún derivado del petróleo como puede ser el diesel.

En este sentido varios países latinoamericanos han experimentado una situación de este tipo. Perú es sin ir más lejos uno de los que pueden ver este tipo de transformaciones en sus plantas de generación térmica; algunas ya la han sufrido. Perú contaba a finales de 2006 con una capacidad instalada de 6.548 MW, de los cuales un 51 por ciento pertenecía a plantas térmicas y el resto a plantas hidroeléctricas. Las centrales térmicas más importantes del país son Ventanilla con 492 MW de potencia instalada, Santa Rosa con 281 MW y Ilo 1 con 269 MW.

La central Ventanilla se concibió para funcionar inicialmente en diesel con dos turbo generadores de 160 MW de potencia cada uno. Sin embargo en el año 2004 se realizaron los trabajos necesarios para que esta planta funcionara con gas natural. En 2006 fue convertida a ciclo combinado para alcanzar su potencia instalada actual mediante una inversión de 135 millones de dólares. Ventanilla fue la primera planta en Perú en utilizar el gas procedente de Camisea.

La Central Santa Rosa también pasó a utilizar gas natural procedente de Camisea a partir de 2004, cuando Edegel decidió realizar la conversión de diesel a gas. Esta conversión tuvo un costo de 5,6 millones de dólares y necesitó un total de cinco meses para llevarse a cabo.

Y estos no son los únicos casos en este mercado. Muchas de las centrales térmicas en Perú funcionan con diesel, situación que podría cambiar con el gas natural procedente de los yacimientos de Camisea.

El Ministerio de Energía y Minas estima que el consumo de gas natural en el país crecerá anualmente en el orden del diez por ciento entre el presente año y el 2026. El sector de generación eléctrica será uno de los consumidores principales de este insumo.

De hecho, las nuevas adiciones térmicas al sistema eléctrico funcionarán con este combustible. En el año 2006 inició operaciones la central térmica a gas Chilca, de Enersur, con una capacidad instalada de 170 MW. Durante este año se espera inicie sus operaciones la central de Globeleq Kallpa con otros 170 MW de capacidad y que utilizará el gas de Camisea.

Pero además de nuevos descubrimientos la expansión de la infraestructura del transporte del gas también suele tener implicaciones para las plantas que solían utilizar derivados del petróleo. La construcción de gasoductos o de terminales de regasificación de gas natural licuado también pueden hacer alterar el uso del diesel en favor del gas natural. El año pasado la empresa Wartsila se adjudicaba un proyecto en Manaus para la construcción de una planta para la empresa Rio Amazonas Energía SA. La planta que tiene una capacidad instalada de 83 MW ya desde el inicio estaba concebida para funcionar con diesel hasta que se terminara la construcción del gasoducto procedente de Urucu, donde se encuentran una de las principales reservas de gas natural de Brasil. Este gasoducto tendrá una longitud de 670 kilómetros y se espera inicie operaciones a finales de 2008. Con este gasoducto finalizado esta planta operará con gas natural dejando de lado el diesel. Esta planta no será la única en la zona en realizar este tipo de actualización.

A la inversa: un mal necesario

Pero no siempre que se hacen estas conversiones de un modo voluntario y para mejorar la eficiencia de las plantas tanto a nivel de generación energética como del uso de combustibles de menor costo. En casos extremos donde el suministro de gas natural cae repentinamente algunas plantas térmicas deben cambiar y utilizar diesel, lo que supone varios contra tiempos, especialmente si la incertidumbre con el abastecimiento del gas natural es elevado.

Este caso en particular es el que sufre Chile desde 2004, cuando Argentina tuvo que reducir sus envíos de gas natural a su país vecino, que desde 1996 había iniciado su expansión de la matriz energética a través de gas natural confiando en las importaciones desde esta nación vecina.

El sistema eléctrico Chileno está compuesto por cuatro sistemas independientes, siendo los principales el Sistema Interconectado Central (SIC), con una mayoría de plantas hidroeléctricas, y el Sistema Interconectado del Norte (SING), compuesto principalmente por generadoras térmicas a gas natural.

Muchas de las plantas térmicas de gas natural en Chile fueron concebidas para poder cambiar a diesel en caso de emergencia, aunque nunca como medida permanente. San Isidro, una planta térmica del SING y ubicada a ocho kilómetros de la ciudad de Quillota, fue el primer ciclo combinado en ponerse en marcha en este mercado. La central cuenta con una capacidad instalada de 379 MW y puede funcionar con petróleo diesel en caso de ser necesario.

La central de Atacama cuento con una potencia instalada de 740 MW y fue puesta en marcha por el consorcio formado por Alstom y Nopel Ltda. La planta opera con ciclo combinado pero puede también quemar diesel en caso de ser necesario. Y así la lista de plantas que pueden quemar diesel es larga y variada.

Ante la crisis Argentina, en Chile se iniciaron pruebas para ver la fiabilidad de operar algunas plantas térmicas con diesel por un periodo prolongado de tiempo. Una de las plantas que fue puesta a prueba fue la de Mejillones propiedad de Edelnor. Esta empresa es una de las mayores generadoras del SING con una capacidad instalada de 719 MW o un 20 por ciento del total. Durante las pruebas realizadas la planta logró operar a 250 MW de capacidad durante tres días seguidos, con lo que la empresa declaraba que en caso de no tener ningún suministro de gas podría seguir ofreciendo energía al sistema.

El problema ha demostrado no se técnico, pues el uso de un combustible como el diesel aumenta considerablemente el precio de la generación de energía eléctrica. Algunas empresas ya han encendido la señal de alerta. GasAtacama, que cuenta con el 20 por ciento de la generación de SING, dijo que en mayo de este año no había recibido gas natural para operar.

A mediados de mayo la empresa declaraba que llevaba 63 días operando únicamente con diesel, mientras que un año antes únicamente había debido recurrir a este combustibles en seis días de los 365 que tiene el año.

El problema con el diesel no sólo se presenta por estar utilizando un combustible menos eficiente, sino que además requiere de una inversión en infraestructura, pues se hace crucial el abastecimiento y posible almacenamiento de este insumo cerca de las plantas.

Según comentan, durante el mes de mayo estaban llegando un camión a la hora con diesel lo que ha permitido seguir operando.

Los camiones no están exentos de requerir algún tipo de inversión adicional para poder acomodarlos para la extracción segura del combustible y transportarlo donde debe ser utilizado. Además, Copec anunció la construcción de un estanque para poder almacenar este derivado del petróleo y poder así suministrar a las empresas generadoras que lo necesiten.

Pero esta situación no es ni mucho menos ideal, de hecho se considera catastrófica. GasAtacama dice estar perdiendo entre 300.000 y 500.000 dólares al día. Las pérdidas de la empresa durante el primer trimestre del año habrían llegado a los 30 millones de dólares, el total de pérdidas de 2006.