Por un corresponsal de Potencia

21 de mayo 2013 – El suministro energético de Panamá tiene una gran dependencia de las centrales hidroeléctricas. Esta realidad provoca que la sequía que afecta al país centroamericano esté causando serios problemas para garantizar el abastecimiento de electricidad.

La sequía se ha debido a que la temporada de lluvias se ha retrasado aproximadamente un mes, lo que ha reducido de forma drástica el nivel de los pantanos. De esta forma, se está recurriendo a elevar la actividad de las centrales térmicas para seguir manteniendo el suministro energético. Pero también se han tenido que adoptar otras medidas.

La gravedad de la situación es tal que a comienzos de mayo el gobierno panameño ordenó recortar el consumo energético en edificios abiertos al público, como es el caso de oficinas gubernamentales, supermercados, restaurantes, casinos, cines y otros.

Durante varios días estos locales fueron obligados a cerrar entre las 22.00 y las 06.00 horas, según informa la agencia Reuters. Incluso se llegaron a cerrar algunos centros de enseñanza con el fin de reducir el gasto en electricidad.

La economía de Panamá es una de las que gozan de un mayor crecimiento en América Latina, pero su alta dependencia de las fuentes hidroeléctricas hace presagiar que el país se expone a tiempos difíciles. Aproximadamente el 60 por ciento de la actividad económica panameña depende del suministro proporcionado por las plantas hidráulicas.

La central hidroeléctrica Changuinola I, ubicada en la provincia de Bocas del Toro, es el embalse más importante del país y uno de los principales de toda Centroamérica gracias a su capacidad instalada de 223 MW.

Este complejo aporta el 15 por ciento de la demanda energética de la nación. El diario local La Estrella advierte que el pantano se encuentra en uno de sus niveles más bajos.

La gravedad de la situación ha empujado al gobierno panameño a comprar energía a los países vecinos. Esta tarea está siendo facilitada por el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC).

A través de estas líneas de transmisión Panamá está recibiendo suministro por parte de El Salvador, Nicaragua y Honduras. La mayor parte de ese abastecimiento procede de territorio salvadoreño (el 80 por ciento), mientras que la aportación nicaragüense y hondureña es del 10 por ciento cada uno, informa la agencia Efe.

René González, director ejecutivo del Ente Operador Regional (EOR) del SIEPAC, precisó en un comunicado que el mercado eléctrico regional le está dando a Panamá “un soporte firme de 80 MW-h, 24 horas al día”.

De acuerdo con el EOR, “la demanda máxima de energía eléctrica de Panamá es aproximadamente de 1.400 MW”. El sistema eléctrico centroamericano tiene una demanda máxima “de unos 7.500 MW”.

El suministro del SIEPAC, cuyas obras costaron casi US$500 millones, está permitiendo subsistir a Panamá, pero el coste de la crisis energética está saliendo muy caro al país. Un artículo de La Estrella subraya que el coste es de entre US$30 millones y US$42 millones por día.

Una de las actividades que más gasto eléctrico supone en un país cálido como Panamá es el encendido de aparatos de aire acondicionado. Su uso se prohibió durante ocho horas del día como medida para ahorrar costes, pero el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, ya ha anunciado la reducción de ese tiempo a cinco horas y en breve se espera que terminen estas restricciones. Ello será posible gracias a que las primeras lluvias ya han hecho acto de presencia, informa la agencia mexicana Notimex.

Otra información de La Estrella sostiene sin embargo que la crisis pasará una factura muy cara a Panamá, dado que según expertos consultados por ese diario la energía comprada por el gobierno en el mercado ocasional ha tenido un coste que doblaba al normal. Asimismo, las medidas para reducir el consumo energético han causado un grave daño a las empresas del país.

Eduardo de la Guardia, gerente de la empresa de producción de energía térmica Pedregal Power denunció que la crisis energética “se veía venir desde hace meses”, pero que en su momento no se efectuaron las previsiones necesarias.

Según afirma, estas medidas debieron pasar por elevar la actividad de las centrales termoeléctricas con anterioridad a la llegada de la sequía. De esta forma, habría sido posible almacenar en los embalses el agua suficiente para afrontar la escasez de lluvias.

En los próximos meses se comprobará el verdadero alcance de esta crisis energética.

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