En los últimos años se han visto nuevos desarrollos en las turbinas de gas con los lanzamientos de tecnlogías como la G y la H. América Latina, debido al tamaño promedio de sus proyectos de gas (aprox. 400 MW), dificilmente verá la instalación de estas tecnologías.

Desde mediados de los noventa, la industria de la generación ha sufrido desarrollos tecnológicos importantes, especialmente en el área de generación con gas natural. Las novedades principales en este ámbito han sido la introducción de las turbinas con tecnología G por parte de Mitsubishi, Siemens y General Electric (GE), aunque este fabricante le llama FB a sus turbinas equivalentes, que mejora la eficiencia de las turbinas F.

Uno de los desarrollos más destacados en los últimos tiempos, tecnológicamente hablando, fue la puesta en marcha en el Reino Unido de la primera central comercial de ciclo combinado a gas natural con el lanzamiento del nuevo sistema H por parte de GE. El sistema H es la primera turbina de gas de ciclo combinado capaz de alcanzar eficiencias termales del 60 por ciento. Esta eficiencia se traduce en menores costos a la hora de producir energía y menores emisiones nocivas. Muchas de las turbinas de ciclo combinado tanto de GE como de otros fabricantes, como Siemens o Mitsubishi, alcanzan eficiencias de entre el 57 y el 58 por ciento. Según GE, esta ganancia de un dos por ciento en eficiencia puede suponer un ahorro de dos millones de dólares. Este sistema llega a los 480 MW, suficiente para abastecer a medio millón de viviendas.

Esta turbina H instalada por GE ha sido la más probada por este fabricante antes de su lanzamiento comercial, utilizándose más de 7.000 sensores para verificar la eficiencia del circuito cerrado para el enfriamiento del vapor, aspecto este responsable de las mayores eficiencias.

Para los ejecutivos de GE, el lanzamiento comercial de este sistema en el Reino Unido fue un hito, no sólo para la empresa, sino para la industria en general, dice John Rice, presidente y CEO de GE Power Systems en la inauguración el año pasado de la planta Baglan Bay. Las siguientes instalaciones de este tipo de sistema se espera se realicen en Japón.

Para Mitsubishi, empresa que también probó una turbina H en Japón, esta tecnología es muy eficiente pero también presenta problemas, pues su nivel de complejidad es superior. Tanto Mitsubishi como expertos de la industria creen que la tecnología H no tiene en estos momentos muchas aplicaciones en el mercado, pues está concebida para centrales de gran tamaño y son ideales, debido a su eficiencia, a ser instaladas en lugares donde el precio del gas es elevado o volátil.

Un escalón por debajo de la H, está la tecnología G, que en esencia es una mejora de las ya probadas y populares F, muy utilizadas en América Latina tanto en ciclo simple como en ciclo combinado. Esta tecnología también cuenta con sus propios problemas de mercado, pues ofrecer una capacidad de 400 MW. Está pensada pues para proyectos de gran tamaño y con precios de gas elevados que justifiquen invertir más en el capital inicial para luego ahorrar con las eficiencias en su uso operacional, especialmente si la máquina va a estar funcionando las 24 horas del día. Por ello los únicos mercados potenciales para la G son Japón y Estados Unidos. La diferencia entre la posibilidad de ver más instalaciones G, que superan en número a la H, es que esta tecnología es una mejora de las anteriores F y no es tan compleja de operar como la H.

Plantas a gas en América Latina

La mayoría de mercados de la región cuentan en la hidroelectricidad su fuente de energía más abundante. Estas hidroeléctricas, en algunos casos como Itaipú en Brasil o Raúl Loní en Venezuela, son imprescindibles para el suministro de energía del país. La diversificación de las matrices es, actualmente, la estrategia más perseguida, con especial énfasis en usar recursos propios que reduzcan la dependencia en combustibles importados. El gas natural al ser relativamente abundante en Latinoamérica (Bolivia, Perú, Argentina, Venezuela y Brasil) ha ido ganando en importancia. La introducción de tecnologías eficientes, sus bajas emisiones y la rápida puesta en marcha de las plantas a gas han favorecido el desarrollo de estos proyectos en la región. Aún así, abundantes lluvias y recientes problemas con el suministro del gas han vuelto a poner un freno en el desarrollo de algunos de estos proyectos. De todas maneras, los principales fabricantes de equipos dicen que el 2004 fue mejor que los dos años anteriores y que para el 2005 se “empieza a ver más actividad”.

Las perspectivas para la construcción de plantas a gas en Chile han empeorado debido a la crisis en la importación de gas que el país sufrió como consecuencia de la crisis en el mercado argentino, que sobre todo afectó al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) cuya capacidad instalada está compuesta por plantas térmicas a gas en un 58,11 por ciento (2111,65 MW). El Sistema Interconectado Central (SIC) tan sólo cuenta con el 25,70 por ciento de la capacidad con plantas a gas: 1.119 MW a plantas de ciclo combinado y 727,9 MW en ciclo simple. La Comisión Nacional de Energía (CNE), en el último plan de proyectos para el sector, favoreció la construcción de otro tipo de plantas en detrimento del gas.

Antes de terminar la década se espera se pongan en marcha los siguientes proyectos a gas en Chile: en julio del 2005 la central de ciclo simple Candelaria de 250 MW, en abril y septiembre del 2007 las centrales Campanario I y II con 405 MW y 385 MW respectivamente.


Turbina de gas
Click here to enlarge image

null

Brasil es, sin duda, la gran expectación de la industria para ver un número importante de plantas de gas. La implementación del nuevo modelo del sector y la oferta de 2.829 MW que realizará el gobierno brasileño en el primer trimestre del 2005 permitirá la construcción de unos 17 nuevos proyectos, algunos de ellos térmicos a gas. El problema de Brasil sigue siendo la dependencia en la hidroelectricidad, cuando las reservas son abundantes, como ocurre en estos momentos, no parece haber lugar para proyectos a gas, mientras que cuando falta agua cunde el pánico y las plantas de gas empiezan a ser relevantes de nuevo.

Pero, según los principales fabricantes, Venezuela es el país con más posibilidades de lanzar nuevos proyectos de gas. El mercado necesita nueva capacidad y el país posee las segundas reservas de gas en importancia del Hemisferio Occidental por detrás de Estados Unidos. Venezuela siguiendo con la norma de muchos de los países de la región utiliza en su mayoría la energía hidroeléctrica ( alrededor del 62 por ciento) y en menor medida la térmica (el 38 por ciento incluyendo vapor, gas y diesel). En el último trimestre de este año se anunciaron la construcción de tres plantas térmicas en Venezuela: Pedro Camejo con 300 MW iniciará operaciones a finales del 2006; Termozulia pasará a ser de ciclo combinado incrementando en 150 MW su capacidad que llegará a ser de 450 MW; Y el proyecto Exequiel Zamora con 450 MW de capacidad instalada.

Por otro lado, en Perú, la influencia de Camisea ya empieza a notarse y el grupo español Endesa Etevensa decidió invertir para que la planta Ventanilla de ciclo simple pase a ser de ciclo combinado en el 2006, incrementando su capacidad instalada de 300 MW a 380 MW (ver sección Proyectos). La Ventanilla utilizaba crudo hasta agosto de este año, pero con la llegada del gas de Camisea ese mismo mes se iniciaron las tareas técnicas para que lo utilizara.

Otros de los mercados que puede ser importante en cuanto al desarrollo de proyectos térmicos a gas es México, a pesar de que con proyectos como el Cajón la energía hidroeléctrica parece retomar fuerza en el país. Este mismo año la empresa española Iberdrola dijo haber incrementado su generación en el país en un 98 por ciento gracias a dos plantas termoeléctricas: Altamira IV con 1.300 MW y Monterrey III con 1.037 MW.

Este país hubiese sido candidato en algunos proyectos puntuales a la utilización de tecnologías avanzadas como la G, sin embargo los promotores siguen instalando y confiando en la tecnología F.

Argentina, país sumido en una crisis energética, podría albergar la tecnología G si las generadoras aceptan la propuesta del gobierno de construir dos centrales de ciclo combinado de 800 MW cada una. Este tipo de proyecto se podría realizar mediante la instalación de cuatro turbinas F o con dos G.