Por redacción Potencia

La reforma del sector eléctrico sigue siendo prioritaria para el futuro de México. ¿Qué papel jugará la energía nuclear?

Por más que asociaciones ambientalistas como Greenpeace se opongan en rotundo a la proliferación de nuevas centrales nucleares, lo cierto es que el planeta se dirige inexorablemente a ver como un gran número de estas centrales entran en operación en los próximos años. Parece evidente que las necesidades energéticas del planeta sufrirán una escalada debido, sobre todo, al crecimiento económico de países emergentes como China, India o el propio Brasil. Algunos de estos países ya están poniendo una fuerte presión sobre los hidrocarburos acelerando el consumo de reservas e incrementando su precio.


Central Nuclear La Laguna Verde
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Las alternativas menos controvertidas para reemplazar parcialmente a los combustibles fósiles, como las energías renovables no convencionales o los biocombustibles–ahora también en el centro de la polémica– no parece que vayan a ser capaces de ofrecer una alternativa inmediata, que, por otro lado, es necesaria para que muchos mercados cumplan con sus compromisos con respecto al medio ambiente.

Así pues, la energía nuclear es una opción casi perfecta debido a que estas centrales son relativamente fáciles de construir en relación a, por ejemplo, grandes hidroeléctricas, su eficiencia garantiza precios de electricidad sostenibles, el uranio es relativamente abundante, aportan gran capacidad rápidamente, y tienen bajas emisiones de CO2.

Sin embargo el “casi perfectas” significa que tienen dos elementos que juegan fuertemente en su contra: sus desechos y la fatalidad de un posible accidente. Estas dos significativas barreras previenen que estas centrales puedan construirse con la flexibilidad de la que gozan otro tipo de centrales de mejor aceptación como las centrales térmicas a gas natural.

En América Latina existen varias centrales nucleares en operación en países como México, Brasil y Argentina, y otros países como Chile están abiertos a discutir su posible inclusión en su matriz de generación. Los países que ya cuentan con centrales nucleares también están pensando en incrementar su capacidad nuclear, aunque sus avances tampoco son rápidos en esta materia a pesar de tener ya experiencia con estas plantas.

México enclave estratégico

El mercado mexicano podría ser un enclave estratégico para el desarrollo de energía nuclear en Latinoamérica, principalmente debido a su proximidad con Estados Unidos, mercado que cuenta con 104 reactores nucleares que proporcionan el 20 por ciento de la capacidad instalada en ese país. El número de nuevas centrales en ese mercado va a crecer significativamente hasta el 2020, ya que hay más de 15 centrales que podrían entrar a operar en este período.

Esta cercanía con Estados Unidos y la proliferación de estas centrales en este país podría llegar a tener algún tipo de impacto positivo, especialmente en el norte del país, donde la cooperación energética con los estados fronterizos con México ya es una realidad que ha provocado la construcción de centrales eléctricas en México que abastecen a Estados Unidos. ¿Podría esta cooperación eléctrica incluir a centrales nucleares?

Por el momento, México sigue apostando por la energía térmica a gas natural y a las grandes hidroeléctricas, siendo su siguiente opción las renovables como la eólica o la geotermia. Tanto el carbón, que aún juega un importante papel en ese mercado, como la energía nuclear ocupan un rol secundario en los planes de expansión eléctricos de México.

Esto no previene que desde la Sociedad Nuclear Mexicana (SNM) se demande que se incremente la energía nuclear en el país, con, como mínimo, un reactor adicional que podría instalarse en la única central nuclear del país La Laguna Verde, que cuenta con dos reactores. SNM argumenta que la energía nuclear está siendo utilizada por las economías más potentes del mundo para cubrir sus necesidades. Francia, por ejemplo, produce un 80 por ciento de su electricidad con centrales nucleares. En la Unión Europea estas centrales generan el 19 por ciento del total. En México, la energía nuclear cuenta con una participación de mercado del tres por ciento, dice SNM.

La expansión de la energía nuclear en México puede ser una realidad después de algo más de 20 años sin que se tome una decisión en firme sobre el avance de este tipo de generación eléctrica en el país.

La Secretaria de Energía (Sener) parece dispuesta a apoyar la construcción de centrales nucleares adicionales, en parte porque estudios realizados en ese mercado estiman que el precio de la energía resultante de estas centrales es competitivo con el precio ofrecido por las centrales a gas natural.

La intención inicial pasa por la construcción de una segunda central nuclear en el país que tendría una capacidad de 1.500 MW de potencia instalada y que requeriría una inversión de 3.000 millones de dólares. Esta central podría entrar a operar en 2015. También se plantea la posibilidad de construir dos reactores adicionales en la central existente Laguna Verde.

La Laguna Verde

México cuenta con energía nuclear desde 1989 cuando el primer reactor de la central nuclear la Laguna Verde fue conectado a la red de transmisión nacional. El segundo reactor entró en acción en 1995. La decisión de incluir la energía nuclear en la matriz de generación se decidió a principios de los años setenta y no fue hasta finales de ese misma década que se inició su construcción.

La central utiliza dos unidades generadoras que tienen una capacidad de 682,5 MW cada una, proporcionando un total de 1.373 MW al sistema nacional. Los reactores, de Agua Hirviente (BWR-5) con contención tipo Mark II de ciclo directo, se adquirieron del proveedor General Electric (GE) y la construcción de la central se llevó a cabo por empresas de ingeniería mexicanas.

La central se encuentra en estos momentos siendo actualizada para ampliar su capacidad de generación en un 20 por ciento, lo que supondría incrementar su capacidad nominal a 1.634 MW. Esta actualización, acordada en 2007, la están llevando a cabo Iberdrola Ingeniería y Alstom en consorcio, después de adjudicarse una licitación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la que participaron también otros consorcios liderados por GE y Siemens, respectivamente.

El costo de la modernización de la central asciende a 605 millones de dólares, de los cuales un 70 por ciento sería para la española Iberdrola Ingeniaría y un 30 por ciento para la alemana Alstom. Se estima que las obras de mejora en la capacidad de la central tendrá una duración de tres años, por lo que estaría completada en 2010.

Seguridad de la central

Como cualquier central nuclear sus medidas de seguridad pasan a ser un motivo prioritario y el gobierno desde varios frentes intenta defender el mínimo riesgo de accidentes que tienen estas centrales. Prueba de ello fue la reciente prueba realizada por La Secretaría de Gobernación (SEGOB) que informó sobre la realización de un simulacro de emergencia en La Laguna Verde. El simulacro fue supervisado por la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias. El simulacro de emergencia, conocido a nivel internacional como ConvEx-3 2008, está diseñado para que el operador de la central adquiera experiencia en caso de que se produzca una fuga radioeléctrica. A pesar de que hay centrales nucleares en otros países de la región, esta es la primera vez, según SEGOB, que este tipo de ejercicio se realiza en alguna central de Latinoamérica.

Por su parte la CFE declara en su página web que el riesgo de una falla en estas centrales nucleares es “inferior a la de cualquier planta industrial que utilice calor para trabajar”. Y añade que “la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde cumple con las más estrictas normas internacionales de seguridad y su operación es certificada y supervisada directamente por los organismos reguladores nacionales e internacionales, para la aplicación de la energía nuclear”.