Ya hemos visto que la industria de la energía se está tomando cada vez más en serio el tema del medio ambiente, y el uso de energías renovables y eficientes para protegerlo. El cambio climático ya no es una especulación, ni un arma política destinada a crear ambigüedades donde la comunidad científica no veía más que una clara evidencia.

También ha sido muy fácil atacar a ciertas industrias y obligarles a ser más eficientes para ser menos destructivas con nuestro planeta. Entre estas estaba la industria de la generación de energía eléctrica, que ha realizado mejoras en las tecnologías existentes para emitir menos contaminantes. Pero este sector contamina por la demanda que existe en otros, por lo que la generación de energía y su impacto en el ambiente tiene una causa directa que es la quema de combustibles y una indirecta que fuerza a la primera que es el apetito insaciable de las economías desarrolladas y ahora de las emergentes, con especial atención a países como China.

Las telecomunicaciones es una de las industrias que más he crecido en los últimos años y que demanda un cada vez más un elevado consumo de energía.

En apenas 15 años, la industria de la telefonía móvil, ha pasado de tener unos pocos miles de usuarios a tener más de 2.000 millones alrededor del mundo. Esto significa que estos dispositivos necesitan, casi a diario, ser recargados para poder ofrecerle al usuario el servicio. Además de estos dispositivos, toda la infraestructura para ofrecer el servicios requiere estar enchufada a la red eléctrica.

Un dato relevante indica que de los costos operacionales de los proveedores de telefonía móvil la energía eléctrica supone hasta un siete por ciento. Así lo declaraba el proveedor de servicios de telecomunicaciones Brasil Telecom, uno de los proveedores principales de este tipo de servicios en este mercado. Consultoras como ABI Research, de Estados Unidos, argumentan que los costos energéticos son el tercer costo en importancia en sus costos operacionales para los proveedores de telefonía móvil.

Y con estos dos datos, los principales fabricantes de dispositivos e infraestructura móvil parecen estar tomando nota. Nokia, el mayor fabricante de dispositivos del mundo, anunciaba una iniciativa por la cual sus dispositivos futuros tendrán una función que alertarán al usuario cuando su dispositivo esté cargado para que éste pueda desenchufarlo para dejar de gastar recursos.

Pero aún más dramático ha sido el lanzamiento de Motorola que ha instalado en Namibia estaciones base, parte de la infraestructura móvil que se conecta con los dispositivos, que funcionan con energía solar y eólica. Esto se produce para poder llevar la telefonía móvil a lugares sin electricidad. Sin embargo, esta iniciativa, de ser exitosa, podría aplicar para otros lugares del planeta con buenas condiciones eólicas y solares.

La industria de las telecomunicaciones sigue creciendo cada día, ya sea en la parte de telefonía móvil como en la parte de Internet. En todos estos casos todo este ambiente de comunicaciones cada día demanda más energía y es interesante que como consumidor la industria de las telecomunicaciones no espere que sean sólo los proveedores de energía los que mejoren su eficiencia energética, que es responsabilidad muy directa de quienes más consumen.

Rafael A. Junquera
Editor