La reforma energética aprobada por el gobierno federal de México en 2013 está pendiente de desarrollar ciertos aspectos que necesitan el acuerdo de las fuerzas políticas con mayor representación en el Parlamento. Sin embargo, ese consenso no está siendo posible por el momento, y así lo muestra el abandono de las negociaciones por parte del Partido de Acción Nacional (PAN), principal partido de la oposición, que ejerció las funciones gubernamentales durante los sexenios 2000-2006 y 2006-2012.

El actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI), y fue el encargado de sacar adelante la reforma energética. Pero esa reforma no basta por sí sola, pues se requiere aprobar nuevas leyes que la desarrollen, y es en este punto donde las distintas formaciones políticas no están encontrando posibilidades de acuerdo.

Los senadores del PAN anunciaron no obstante que no pretenden poner en riesgo la legislación pendiente en materia energética, según indica un artículo de Business News Americas. Por otra parte, los parlamentarios del Partido de la Revolución Democrática (PRD), retornaron a la mesa de negociaciones al mismo tiempo que los del PAN la abandonaban. En un principio, se espera que el PAN vuelva al debate y las leyes que desarrollen la reforma se apruebe antes del 15 de julio próximo. No obstante, desde el PRD ven “difícil” que ese plazo se pueda cumplir.

La cadena televisiva CNN destaca las palabras del senador del PRI David Penchyna, quien ocupa el cargo de presidente de la Comisión de Energía del Senado y, por lo tanto, tiene la responsabilidad de coordinar el debate de las leyes energéticas. Penchyna confía en que “podamos seguir avanzando todos en un tema tan importante”.

José Luis Preciado, portavoz del PAN en el Senado, y Luis Alberto Villarreal, vocero del mismo partido en la Cámara de Diputados, anunciaron cuáles son las demandas de su formación para regresar a las negociaciones. La mayor parte de ellas están relacionadas con asuntos sin vinculación con la reforma energética, pero los desencuentros políticos están provocando que esos asuntos la obstaculicen.

El PAN protesta por ciertas modificaciones en las leyes electorales que el PRI pretende llevar a cabo, en concreto en lo que afecta a las elecciones que se celebrarán en 2015 en 17 de los 31 estados que componen México. Pero tras el descontento del PAN también hay razones que afectan a la reforma energética, como es el caso del nombramiento de los altos funcionarios del sector.

La reforma energética promulgada en diciembre de 2013 exigió una reforma de la Constitución del país con el fin de establecer la apertura del sector eléctrico a la inversión privada, tanto la nacional como la extranjera.

Las normas que desarrollen la reforma son esenciales y el gobierno federal se muestra convencido de su aprobación. El canciller –ministro de Exteriores-, José Antonio Meade, afirmó en una reciente visita a Japón que la reforma servirá para crear “más competitividad y más empleo”, así como para traer “más capital” extranjero, informa la agencia Efe. No en vano, ése ha sido uno de los principales objetivos de su reciente viaje a Tokio.

El canciller expresó su convicción en que ambos países deben “lograr más inversiones mutuas” y puso especial énfasis en el sector energético. En este sentido, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores destacó que el nuevo marco conseguido con la reforma servirá de “palanca de crecimiento económico”.

El jefe de la diplomacia mexicana añadió que uno de los principales motivos que impulsaron la reforma energética fue la notable presencia de yacimientos de petróleo y gas de esquisto en el país. Gracias a la reforma, no sólo se atraerá más capital, sino además una mejor tecnología para aprovechar los recursos energéticos, según el canciller mexicano.

Para Meade es fundamental que la reforma “se apruebe pronto de forma definitiva para tener ya el mapa del marco energético claramente definido”, subraya Efe.

El optimismo del canciller con respecto a la reforma podría verse frenado por un informe del Instituto de Estudios Energéticos de la Universidad de Oxford mencionado por el portal de noticias CNN Expansión. El estudio del reputado centro universitario británico sostiene que la promesa de que la producción de crudo se elevará hasta los tres millones diarios de barriles de petróleo gracias a la reforma energética es “irreal” en el futuro inmediato y no será posible antes de la próxima década.

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