Como en muchos lugares de la región, Chile vive inmerso en la búsqueda de nuevas inversiones que garanticen la generación de energía más allá del 2008

Siendo una de las economías más sólidas de Latinoamérica y contando con una estabilidad política poco común en la región, Chile no es un país ajeno a las dificultades a la hora de atraer capital para nuevas inversiones al sector de la energía. Como en otros lugares de la región, el país necesita inversiones que expandan la generación de energía para evitar posibles problemas a corto y medio plazo, además de asegurar soluciones también a largo plazo. Varios factores están retrasando la creación de nuevos proyectos y entre ellos la propia legislación que rige la industria.

Las presión de las empresas generadoras provocó la creación de la Ley Corta, debatida al cierre de nuestra edición, que debe fomentar la inversión al poner solución al efecto negativo que tenía sobre el sector la modificación del artículo 99 bis de la Ley y la Resolución N° 88.


Chile necesita nuevas inversiones
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El artículo 99 obliga a las generadoras a ofrecer suministro bajo cualquier circunstancia. En caso de no cumplir con su obligación, el gobierno puede sancionarlas con multas elevadísimas. En las últimas fechas se intenta modificar este artículo para que las generadoras sólo sean responsables en el caso de que la falta de oferta sea por culpa de una falla de operación.

Por su parte, la resolución 88 obliga a los generadores a venderles energía a los distribuidores incluso cuando entre ambas partes no existe una relación contractual. La Ley Corta debería corregir ambas circunstancias pues pone en seria desventaja a las generadoras y sobre todo acentúa el riesgo impuesto sobre ellas.

Precios bajos

En Chile, el precio monómico del Nudo Alto Jahuel, que rige a partir de mayo de 2003, se incrementó en 3,5 por ciento en dólares en relación al precio fijado en octubre de 2002. Esta alza todavía no compensa las reducciones injustificadas de las revisiones anteriores, según las generadoras. Únicamente un incremento de los precios puede incentivar la puesta en marcha de nuevos proyectos.

Nadie duda a estas alturas que el mercado chileno necesita nuevas inversiones si no quiere ver su capacidad de generación reducida a niveles peligrosos para abastecer una demanda que crece al cinco por ciento a nivel nacional. Según Celfin Capital, durante la primera mitad del año la demanda creció al 6,2 por ciento comparado con el mismo periodo durante el año 2002 y según estimaciones de CNE el año mostrará una tasa de crecimiento del 3,2 por ciento por encima del año pasado, y Celfin estima que ese número rondará en realidad el 5,1 por ciento.

El sistema chileno

La configuración del sistema chileno es un tanto particular ya que en el centro y sur del país—lo que se conoce como el Sistema Interconectado Central (SIC)—hay una gran dependencia en la energía hidroeléctrica y un gran potencial para sufrir cortes debido a que la capacidad instalada no es suficiente para cubrir la demanda. Un más que probable periodo de sequía puede acelerar la necesidad de mayores fuentes de generación. Según Celfin Capital el déficit de energía en el SIC se podría producir tan pronto como en el 2006.


Capacidad necesaria para prevenir déficit (MW)
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La solución a largo plazo pasa por la expansión de la capacidad de generación en planta termales que le den mayor balance al SIC. A pesar de que se están construyendo algunas plantas, como la generadora termal Nahuenco II y la hidroeléctrica Ralco que entre ambas añadirán 253 y 570 megavatios respectivamente entre el 2003 y el 2004 al SIC, no parece que vayan a ser sufiente. Nahuenco II representará un 4 por ciento del total de la energía generada en el SIC mientras que Ralco será el 8.5 por ciento, según cifras de Estándar & Poor’s.

Por ello, analistas creen no son suficientes para las necesidades del sistema y mayor generación se necesitará para no caer en déficit. Pero mayor inversión sólo acudirá al rescate del SIC si CNE aumenta los precios regulados.

Mientras en el norte—Sistema Interconectado del Norte Grande (SING)—la situación se totalmente opuesta y las plantas termales son la norma y se encuentra con una sobre capacidad.

La solución a corto plazo que se debate es la interconexión de los dos sistemas, alternativa que, según Celfin Capital, ofrece una solución a corto plazo, tan corto como el 2006 en el peor de los casos y el 2008 en el mejor. Teniendo en cuenta que de realizarse este proyecto puede demorarse dos años en estar en funcionamiento, Celfin Capital cree que otras alternativas como la construcción de nuevas plantas termales en el SIC pueden ofrecer una alternativa mejor y a más largo plazo.

Según este grupo “la interconexión es un proyecto costoso desde el punto de vista de desarrollo como del sistemaU Nuestra máxima preocupación está relacionada con la relación costo beneficio, la capacidad futura de transmisión, tiempo de desarrollo y el impacto regulatorio general”, concluye un reporte de Celfin Capital.

El país vecino

El colapso de la economía argentina a finales de 2002 tuvo un impacto muy negativo en el sector energético del país debido a que las tarifas del país no fueron ajustadas después de la pesificación debido a que el gobierno quiere mantener la creciente inflación lo más bajo control posible. Para empeorar las cosas, Argentina tuvo durante la década de los 90 una sobre inversión, lo que generó una sobre oferta y una reducción de precios hasta tal punto que nuevas inversiones en el sector estaban completamente desincentivadas (ver artículo página 9).


La “Ley Corta” debe ofrecer soluciones al mercado
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Esta situación con el gas preocupa en Chile ya que más del 70 por ciento del hidrocarburo que se utiliza en algunos de los sectores proviene del país vecino. La demanda por esta energía producida en Argentina crece anualmente pero por el contrario la oferta se mantiene estancada. La falta de inversión en Argentina pone un riesgo al trasvase de gas de un país al otro.

La solución al dilema chileno queda a expensas del propio gobierno y su capacidad de convencer a los inversionistas sobre las reglas del juego, especialmente las relacionadas con el precio de peaje en la interconexión. Unir el SIC y el SING es una solución a corto plazo que sigue sin resolver el problema del fondo del mercado, ya que como argumenta Celfin Capital, además del tiempo de desarrollo estaría por ver quien hace frente a la inversión de dicha interconexión y rezar que la demanda de energía en el SING no aumente reduciendo potencialmente la energía transportada de norte a sur. Al final del día, la “Ley Corta” debe ofrecer una solución a “largo plazo”.