Por un corresponsal de Potencia

Es una crisis latente. El crecimiento poblacional y la relativa salud económica que experimenta la región ha puesto presión en las autoridades para hacer frente a los problemas energéticos.

En Uruguay, por ejemplo ,se han oído campanas de alerta. Ronald Beare, gerente de  la empresa forestal UPM (ex Botnia), dijo en una entrevista reciente que si se continúa con el crecimiento poblacional actual, el país podría experimentar problemas energéticos.

Aunque el dirigente del UPM, una empresa que ocupa el segundo lugar en Europa en cuanto a la generación por medio de biomasa, fue cauteloso en aconsejar que Uruguay se apresure en materia de energía atómica. Según Beare, “actualmente las centrales se planifican para una generación de 1.600 MW, lo cual equivale al 90 por ciento del total de la generación del país”.

Además, el estado Uruguayo planea invertir unos US$3.000 millones en el sector energético de aquí hasta el 2015, de los cuales alrededor del 62 por ciento será invertido en la generación de proyectos de energía renovable.

Por su parte, reportes de prensa en Bolivia han expresado su alarma ante el riego de racionamiento de energía eléctrica debido  a que las reservas de esa nación sudamericana están al mínimo.

Las reservas tan solo poseen el 4 por ciento requerido, que es menos de la mitad de la óptima, de 10 por ciento. Asegura además que el Comité Nacional de Despacho de Carga (CNDC) teme un colapso.

Venezuela, asimismo, busca estabilizar un sistema de energía frágil. Los problemas de demanda energética son tan graves que las autoridades anunciaron restricciones eléctricas para paliar el derroche de energía y estabilizar el sistema energético debido a la creciente demanda en el país, primer productor de crudo sudamericano, que sufrió el fin de semana nuevos apagones, reporta la Agence France Presse.

De acuerdo a las nuevas medidas adoptadas por el gobierno, los grandes consumidores de energía, que incluyen centros comerciales, industrias, empresas privadas y domicilios de gran demanda, deberán reducir en 10 por ciento su consumo con respecto a lo que consumen en promedio mes a mes, dijeron el vicepresidente venezolano, Elías Jaua, y el ministro de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez.

Asimismo, aquellas viviendas que consigan reducir su consumo por encima de los porcentajes estipulados recibirán descuentos importantes en las tarifas, que en Venezuela son subsidiadas por el Ejecutivo, agrega la nota de prensa.

El sistema eléctrico de Venezuela necesita inversiones de unos US$20.000 millones en los próximos cuatro años, según han estimado expertos si se le quiere salvar de un seguro colapso. Según las autoridades, los proyectos de generación que permitirían superar la crisis eléctrica. En el país sudamericano se registran atrasos de entre 50 por ciento y 70 por ciento en su ejecución, lo que dificulta que comiencen a operar en las fechas estipuladas.

Chile, por su parte, no tiene un sistema eléctrico con riesgos de caducar pero es una nación que ha experimentado un crecimiento económico robusto y donde se espera que las demandas energéticas también aumenten. Para satisfacer las necesidades de la población, se estima que el país debe triplicar su capacidad energética en 15 años a pesar de que que no tiene reservas de petróleo, carbón o de gas.

Asimismo, el sistema de energía, del que depende para producir energía hidroeléctrica, entra en crisis cada vez que el país experimenta sequías.

En Costa Rica, las autoridades llevan a cabo un plan de contingencia que busca evitar un desabastecimiento a partir del 2014, según reporta el periódico La Nación. El plan incluye el incremento de la generación eléctrica en unos 400 MW durante los próximos seis años.

“Para ello amplía las cuotas de producción eléctrica de los generadores privados, de las cooperativas de electrificación rural y las empresas municipales,” dijo el reporte de prensa. El plan abre la opción de que los usuarios contribuyan pequeñas cantidades monetarias al sistema eléctrico costarricense.

La nación centroamericana también ha explorada nuevas fuentes de electricidad para poder abastecer las nuevas demandas. Por eso la propuesta incluye también la generación de energía a través de fuentes renovables para el autoconsumo. Sin embargo, el atrasado en proyectos actuales de dos años podría poner al país en riesgo de desabastecimiento a partir del 2018.

Argentina además sufre su propia crisis energética a causa del recalentamiento de la economía. La demanda ha crecido tan rápido que el sistema energético, tanto de generación eléctrica como de refino de petróleo, no da abasto, según reportes de prensa. Desde 2005, en Argentina se compraron 4,5 millones de equipos de aire acondicionado, mientras que en el 2011se batirá el récord de ventas de coches nuevos, según cifras recogidas por El País.

Previos estudios y encuestas sobre el problema apuntan a que los países latinoamericanos están consicientes del problema latente de la escazes energética. Muchos de estos abogan también por soluciones conjuntas. Sin embargo, un posible obstáculo será la inconsistencia en abordar el problema puesta que aunque muchos abogan por soluciones conjuntas todavía existe resistencia en dar concesiones cuando se trata de compartir recursos energéticos.