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à‚¿Puede realmente la regiàƒ³n aunar esfuerzos para crear un marco energético de cooperaciàƒ³n para beneficios de todas las naciones?

Durante el mes de abril se celebràƒ³ la primera Cumbre Energética Suramericana, con la participaciàƒ³n de los presidentes o ministros de doce naciones latinoamericanas: Argentina, Brasil, Venezuela, Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Peràƒº, Surinam y Guayana. Dicha cumbre se celebràƒ³ en la isla Margarita de Venezuela y tuvo como anfitriàƒ³n al presidente de esa naciàƒ³n Hugo Chàƒ¡vez.

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De esta cumbre se desprendiàƒ³ la idea de crear un Tratado de Energàƒ­a que debe abordar cuatro temas de suma importancia en el sector energéticos de estas naciones: petràƒ³leo, gas natural, energàƒ­as alternativas y eficiencia energética.

Los primeros avances de esta cumbre deberàƒ­an ser visibles durante la III Cumbre Suramericana de Naciones que se celebraràƒ¡ este mismo aàƒ±o en Cartagena de Indias, Colombia.

Durante dicha cumbre, los ministros que conformaràƒ­an el Consejo Energético Suramericano deberàƒ¡n presentar la estrategia para avanzar hacia la perseguida uniàƒ³n energética.

La idea principal de esta uniàƒ³n es poder dotar a la regiàƒ³n de las herramientas necesarias para que los paàƒ­ses con fuertes recursos energéticos puedan abastecer a sus vecinos de modo que la mayoràƒ­a de ciudadanos tengan acceso a un servicio considerado como bàƒ¡sico y esencial.

El problema de esta regiàƒ³n es que aunque cuenta con recursos importantes estàƒ¡n poco repartidos, siendo algunas naciones, especialmente Venezuela y Bolivia, las màƒ¡s favorecidas, aunque en el caso boliviano no se traduce en riqueza para dicha naciàƒ³n, pues es la màƒ¡s pobre de todas las que participan.

Segàƒºn datos de Organizaciàƒ³n Latinoamericana de Energàƒ­a (OLADE), la regiàƒ³n cuenta con reservas de petràƒ³leo para los pràƒ³ximos 35 aàƒ±os, reservas de gas natural para los pràƒ³ximos 32 aàƒ±os y àƒºnicamente ha utilizado un 26 por ciento de su potencial hidrolàƒ³gico, a pesar de que en paàƒ­ses como Brasil o Venezuela la mayoràƒ­a de la energàƒ­a eléctrica se genera mediante esta fuente.

Incluso en Brasil se tiene la creencia de que dados los recursos, la regiàƒ³n puede convertirse en una fuente tremenda de recursos energéticos si se combinan los recursos existentes como gas natural, petràƒ³leo e hidroenergàƒ­a, con nuevos desarrollos en etanol, energàƒ­as renovables e incluso energàƒ­a nuclear, presente en Brasil y Argentina pero que estàƒ¡ en la agenda de paàƒ­ses como Uruguay y Chile.

Pero ademàƒ¡s de aprovechar mejor los recursos tradicionales como el gas natural o el petràƒ³leo, la idea es fomentar el uso de las energàƒ­as renovables como método para asegurar energàƒ­a sin deteriorar el medio ambiente, y asàƒ­ diversificar y ahorrar en fuentes de energàƒ­a primarias. Ademàƒ¡s, los paàƒ­ses latinoamericanos quieren expresar que son conscientes del cambio climàƒ¡tico y de las futuras consecuencias que las crisis energéticas pueden llegar a tener en sus respectivos mercados.

Chàƒ¡vez, anfitriàƒ³n de la cumbre aprovechàƒ³ con sus declaraciones la oportunidad de seguir tirando contra Estados Unidos a la vez que advertàƒ­a de un posible crisis mundial energética de grandes dimensiones.

“En el mundo se estàƒ¡ cocinando una crisis energética que puede alcanzar grandes dimensiones. Ya ha generado guerras y algunos golpes de Estado con factura petrolera. La invasiàƒ³n a Irak con fuerte olor a petràƒ³leo y la amenaza a Iràƒ¡n con fuerte olor a petràƒ³leo”, dijo el presidente venezolano.

“Compleja y sofisticada”

Asàƒ­ lo declaraba la delegaciàƒ³n brasileàƒ±a en la cumbre, pues aunque en la misma se abordaron las inquietudes de todas las naciones en materia energética hay ciertas agendas que no parecen ser muy compatibles dados los intereses y recursos propios de cada paàƒ­s. La uniàƒ³n energética no es una tarea sencilla.

Venezuela, por ejemplo, estàƒ¡ màƒ¡s pendiente del desarrollo de las industrias relacionadas con el gas natural y el petràƒ³leo, como, por ejemplo, la construcciàƒ³n de un gasoducto conocido como Gran Gasoducto del Sur.

Este mega proyecto es del interés de Venezuela por motivos obvios. Esta naciàƒ³n cuenta con las mayores reservas de gas natural de Latinoamérica y las segundas de todo el continente por detràƒ¡s de Estados Unidos.

El gasoducto de llevarse a cabo requeriràƒ­a una inversiàƒ³n que se estima en 28.000 millones de dàƒ³lares y recorreràƒ­a una extensiàƒ³n de 8.000 kilàƒ³metros. Su puesta en marcha seràƒ­a para el aàƒ±o 2017.

Curiosamente uno de los asuntos importantes del evento eran las energàƒ­as renovables y el medio ambiente, y este proyecto, dicen, atenta contra el medio ambiente que se intenta tener en cuenta en la integraciàƒ³n.

Otro gasoducto, y tema de discusiàƒ³n durante la cumbre, fue el que debe unir a Venezuela y Colombia, Gasoducto Transguajiro.

Ademàƒ¡s de este gasoducto, Venezuela quiere promover la salida de su gas mediante terminales de regasificaciàƒ³n de gas natural licuado.

Mientras Brasil tiene en su agenda como una de las prioridades el desarrollo de los biocombustibles, especialmente etanol.

Este interés brasileàƒ±o no cuenta con el apoyo de Venezuela, o de su presidente, que ademàƒ¡s ve como su archi enemigo de la Casa Blanca, George W. Bush, apoya a Brasil en esta iniciativa.

Sin embargo, Brasil tiene bastos campos donde este tipo de combustible puede ser generado, disminuyendo asàƒ­ la dependencia en el petràƒ³leo y sus fluctuaciones en precio.

Esta postura choca con los intereses de Venezuela que antes que etanol, promueve que se sustituya el petràƒ³leo por el gas natural.

De hecho, Chàƒ¡vez anunciàƒ³ acuerdos internacionales con Argentina, Iràƒ¡n y Bielorrusia para realizar los cambios técnicos y tecnolàƒ³gicos necesarios para que los vehàƒ­culos de Venezuela utilicen gas natural en lugar de petràƒ³leo. La idea de Chàƒ¡vez consiste en vender el petràƒ³leo a paàƒ­ses industrializados y eliminar a este combustible de las necesidades de la regiàƒ³n al sustituirlo por gas natural. De esta manera, se generaràƒ­a màƒ¡s recursos para fomentar otras actividades sociales que ayudaran a reducir la pobreza.

Pero los biocumbustibles no cuentan sàƒ³lo con el apoyo de Brasil, paàƒ­ses como Ecuador, Paraguay y Argentina, que tiene buenas relaciones con Venezuela, también estàƒ¡n interesados en explorar esta posibilidad, lo que deja a Venezuela solo, con el apoyo lejano de Cuba, que no forma parte de esta integraciàƒ³n ni estaba presente en la cumbre.

De hecho, Venezuela àƒºnicamente dice oponerse al etanol si esto supone la eliminaciàƒ³n de cultivos destinados a proveer alimentos.

Sin embargo, el presidente brasileàƒ±o no pareciàƒ³ entender estos argumentos en contra del etanol asegurando que la producciàƒ³n de este combustible no iba a generar hambre en el mundo.

”No sé todavàƒ­a cuàƒ¡l es la base cientàƒ­fica de las cràƒ­ticas”, dijo Lula. ”Nosotros tenemos un inmenso territorio, no sàƒ³lo en Brasil sino en todos los paàƒ­ses de Sudamérica, en Africa, que podràƒ¡n tranquilamente combinar la producciàƒ³n de oleaginosas para generar biodiesel, de caàƒ±a para etanol, y al mismo tiempo producir alimentos”.

Cumbre “perfecta”

La cumbre dejàƒ³ un olor a satisfacciàƒ³n generalizado a pesar de que politicamente algunas de estas naciones no estàƒ¡n en la misma sintonàƒ­a. Estas diferencias polàƒ­ticas no parecieron tener mayores consecuencias para esta cumbre, pues los mandatarios se dedicaron a tratar el asunto àƒºnicamente abordando temas relacionados con la energàƒ­a. Uno de los considerados grandes logros de la cumbre fue la creaciàƒ³n de Unasur (Uniàƒ³n Suramericana de Naciones).

El primer paso de este ambicioso proyecto lo dieron juntos los presidentes de Venezuela y Brasil iniciando la cumbre con la colocaciàƒ³n de la primera piedra del conjunto petroquàƒ­mico binacional, que iniciaràƒ¡ sus operaciones en 2009 en el complejo petrolero de José, a unos 300 kilàƒ³metros de Caracas.

Este proyecto seràƒ¡ construido por una empresa mixta integrada por la estatal venezolana Pequiven, y la privada brasileàƒ±a Braskem.

Ahora sàƒ³lo cabe esperar que esta primera piedra no quede àƒºnicamente en cooperaciones esporàƒ¡dicas de los paàƒ­ses segàƒºn conveniencias bilaterales entre ellos sin tener en cuenta el impacto de las mismas en el resto de naciones.

Esta tarea se presenta como complicada por los antecedentes histàƒ³ricos, pero no imposible. Especialmente importante seràƒ¡ ver la relaciàƒ³n entre Brasil y Venezuela, dos naciones que parecen abocadas a ser las làƒ­deres de este proyecto.

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