Las fuertes reservas de gas y las necesidades energéticas de la región no necesariamente aumentarán a corto plazo la venta de nuevas turbinas de gas.

El gas está de moda en América Latina por varios motivos de peso. No sólo es un combustible que empieza a ser muy abundante en la región gracias a descubrimientos de reservas importantes en Perú y Brasil, sino que además el sector necesita imperativamente en prácticamente todo Latinoamérica la cons-trucción de nuevas plantas de energía. La demanda está creciendo más rápido que la oferta y países importantes como México, Brasil y Chile están planeando su estrategia energética y entre sus objetivos está la diversificación de la matriz de generación. ¿Es la abundancia de gas y las necesidades energéticas un posible impulsor en la demanda de turbinas de gas en América Latina?

No necesariamente, pero antes de repasar la situación de la región en cuanto a la futura demanda de turbinas de gas en corto plazo es importante entender donde encaja Latinoamérica en el contexto global del mercado de turbinas de gas. Al contrario que en Estados Unidos, América Latina no experimentó una burbuja en la venta de turbinas de gas como la vivida por ese país a finales de los años 90. A principios de este siglo y coincidiendo con un desaceleramiento de la economía global, el mercado de las turbinas de gas sufrió un frenazo importante, especialmente en Estados Unidos, donde las ventas habían provocado el delirio de las empresas ofertantes.


Planta de Gas con turbinas de Alstom
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Aunque todavía el mercado puede sufrir algún susto, la tendencia general apunta a una recuperación económica global lo que hace suponer un incremento fuerte por la demanda de energía, lo que debería significar mayores ventas de equipos para la generación, incluyendo las turbinas de gas.

En muchos lugares del planeta el carbón es una de los principales combustibles para la generación de energía, especialmente en Europa y el propio Estados Unidos. La percepción de que el carbón es altamente contaminante combinado con la búsqueda de levantar plantas en el menor tiempo posible, que ofrezcan alta eficiencia y sean poco contaminantes hacen que en muchos lugares las perspectivas para la venta de turbinas de gas sea elevada.

Según la consultora Freedonia Group, los mercados emergentes presentan una oportunidad, especialmente en aquellos lugares donde la parrilla no cubre adecuadamente las necesidades. América Latina tiene dos ingredientes importantes: el gas y la necesidad. El contraste es que las posibilidades de financiar nuevos proyectos es limitada debido, entre otras cosas, a la poca claridad de los marcos que regulan el mercado.

En general se espera que el mercado de turbinas vea un crecimiento sostenido después del 2007, dice Freedonia Group. En proyectos de menor tamaño puede haber una oportunidad para empresas que cubran ciertos nichos desatendidos por los grandes jugadores, especialmente en pequeños proyectos de 5 MW.

El mercado latinoamericano

En América Latina se podría decir que se dan muchos de los ingredientes necesarios para que el mercado de las turbinas de gas tuviera un buen año. En realidad, mejor que 2002 y 2003 está casi asegurado ya que la mayoría de fabricantes no recuerda en la región dos años tan malos como los sufridos en los 24 meses que dejamos atrás. De todas maneras, los yacimientos de gas, es decir tener el combustible en relativa abundancia cercano, no parece garantizar que las plantas a gas vayan a ganar protagonismo en este sentido, especialmente si estas nuevas plantas deben competir en un mercado puramente competitivo con las antiguas y ya amortizadas hidroeléctricas.

Según comenta Mark Wissinger, de Siemens, si bien es cierto que parecen haber suficientes reservas en América Latina para abastecer el mercado, no parece que esté tan claro que vaya a existir la infraestructura necesaria para llevar el gas a los lugares deseados. El problema, dice, es la garantía en la “transmisión y distribución” del gas para que abastezca a las plantas en los plazos establecidos. Enfatiza, de todas maneras, que ese hecho no suele cancelar proyectos, aunque si provoca su demora.

Para Elías G. Ray, gerente de ventas para América Latina de General Electric (GE) Power Systems, la región es muy “errática” cuando se trata de la demanda de turbinas de gas y el único mercado donde las expectativas son buenas principalmente debido a su estabilidad en cuanto a la demanda de estas turbinas es México, donde por lo general GE vende de dos a tres unidades anualmente de media.


Fuente: Freedonia Group
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Para Alstom la fiesta estaba en México en el 99 y el 2000 donde el fabricante, asegura, tuvo mucho éxito en la venta de turbina de gas medianas y grandes. El pro-blema emergió en el 2001 en México debido a que se frenaron muchos contratos de productores independientes (IPP) congelando momentáneamente la venta de nuevas turbinas en el país. “Ahora México está volviendo”, dice Martin Boller, director de ventas para España, Portugal y América Latina de Alstom. Boller cree que la causa que provocó la baja demanda de nuevas turbinas de gas en México fue la inseguridad que había por la oferta de gas, “algo que la CFE está resolviendo absorbiendo el riesgo en el suministro del suministro de gas para los IPPs”, dice.

De Latinoamérica no se puede esperar que haya un crecimiento espectacular, pero tampoco una crisis profunda en la venta de estos equipos. Según comenta Ray, la región no vivió el “boom” de Estados Unidos en cuanto a las turbinas de gas, y demuestra ser un mercado en líneas generales estables en cuanto a crecimiento ya que cuando un mercado falla en cuanto a la demanda de turbinas es compensado por otro donde aumenta.

El país donde tal vez la región vivió una especie de demanda importante en las turbinas de gas fue Brasil. El plan de emergencia del gobierno brasileño cuando se produjo la crisis del 2000, contemplaba la constru-cción y puesta en marcha de un número importante de plantas a gas.

Después de un buen año y buenas perspectivas, la venta de turbinas de gas quedó congelada. La rápida adaptación de la demanda a las circunstancias adversas y una temporada de las lluvias normal dejaron a muchos proyectos a medio construir. De hecho, de los principales fabricantes ninguno se escapa de tener algunas turbinas en Brasil almacenadas en cajas. GE podría tener hasta seis turbinas sin utilizar en Brasil, mientras que Alstom, de las 14 que vendió durante el programa de emergencia, dos siguen si ser utilizadas.

Se espera que durante el 2004 algunas de las turbinas de gas en stock se pongan en marcha en algunos de los países. Boller de Alstom cree que la actividad en México se reanudará para el 2004 en cuanto a la ventas de nueva turbinas y para finales del 2004 cree que se volverá a ver algún movimiento en Brasil, ya que concuerda que si no se ponen en marcha proyectos termoeléctricos el país podría volver a sufrir una crisis en el 2006. Aún así, la regulación en cuanto a la nueva política marcará el nivel de movimiento y todo apunta a que la energía hidroeléctrica seguirá siendo la elegida para aumentar capacidad.


Turbina de Gas
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En otros países, como Chile, Boller de Alstom cree que termo crecerá en el orden de los 400 MW al año. Aún sin ser una cifra significativa es mejor que los dos últimos dos años, donde en el Cono Sur no se vendió prácticamente ni una sol turbina de gas.

Las necesidades y la abundancia de gas no parecen, por el momento, que vayan a ser un impulsor para el incremento en la venta de nuevas turbinas de gas en la región. Como concuerdan los fabricantes: a peor no se puede ir. México siempre será una apuesta segura dentro de una región donde para sobrevivir se tiene que tener el punto de mira instalado en el largo plazo, como argumenta Wissinger de Siemens, para que las fluctuaciones por mercado compensen el riesgo que entraña su volatilidad. Las reservas de gas recientemente encontradas en Brasil y el proyecto Camisea en Perú, por destacar algunas de las nuevas reservas de gas, sin duda abastecerán a algunas plantas de la región. No sería de extrañar, de todas maneras, que una gran parte de este gas se exportara a países como Estados Unidos y México necesitados de este combustible para sus demandas energéticas. Por el momento, los fabricantes esperan que el crecimiento en la venta de nuevas turbinas de gas no varíe demasiado con respecto a los niveles históricamente recordados.