La crisis interna en el sector de la energía en Argentina ha creado lo que muchos vaticinaban hace meses, racionamientos dentro de Argentina, caída en la oferta de gas y problemas para Chile

Para aquellos que aterrizan en el mercado lo que está sucediendo en Argentina y en Chile podría verse como algo inverosímil; para los que llevan cierto tiempo, sólo estamos ante la crónica de un suceso anunciado con muchísima antelación. La congelación de las tarifas venía siendo una queja constante de las generadoras, las cuales advertían del peligro de tener que apagar por falta de capital para hacer frente a los insumos y a nuevas inversiones de mantenimiento de la infraestructura relacionada con el gas.La falta de una estrategia para el sector de la energía para mitigar los efectos de la crisis económica sufrida en el 2001 están desembocando en los males que sufre a día de hoy Argentina y por contagio Chile.

El año pasado se alzaron voces aduciendo que aunque Argentina no corría, por aquel entonces, peligro de sufrir racionamientos debido a la magnífica infraestructura instalada en los años 90 durante la satisfactoria privatización del mercado, era cuestión de tiempo que la falta de inversión, no sólo para nueva capacidad sino, y sobre todo, para mantener una infraestructura muy dependiente del gas afectara al normal suministro de energía.

Los signos de deterioro se han pronunciando a medida que avanzaba el mes de abril del presente año. La oferta del gas ha disminuido bajo acusaciones del gobierno de Krichner de que el país vive una maniobra de extorsión por parte de las generadoras para forzar al gobierno a subir las tarifas, congeladas durante la “pesificación”.

El gobierno ha reiterado en varias ocasiones que la culpa es de las generadoras, las cuales a su vez aducen no poder invertir gas sin que haya una subida en las tarifas.

Por el momento, los primeros cortes ya han llegado al país y han afectado al sector industrial. La caída en la oferta de gas fue progresiva durante el mes de abril, llegando Argentina a firmar un contrato con Bolivia para la importación de gas con una cláusula que prevenía la re exportación. Es decir, Argentina debía usar el gas para su propio consumo.

Pero la falta de gas en Argentina está impactando también al país vecino, llegando incluso a deteriorar las relaciones diplomáticas entre ambos países. Chile acusó primero al gobierno argentino de no ser transparente a la hora de explicar las dificultades que tenían para suministrar gas.

Por otro lado, Chile denunció a Argentina por violar el contrato que ambos países firmaron en 1995 e incluso amenazaron con buscar resolución con un arbitraje internacional, opción estipulada en el contrato entre ambos países.

A principios de abril el gobierno argentino unilateralmente disminuyó el gas exportado a Chile como medida para hacer frente a la demanda local. Debido al fuerte invierno la demanda de gas se disparó en Argentina forzando a una reducción más severa de las exportaciones, que han ido decayendo con el paso de los días.

Como medida de urgencia a las relaciones diplomáticas entre ambos países se formó una comisión formada por miembros gubernamentales de ambos países para tratar las crisis. La idea es abrir una línea de diálogo por el cual se analicen las repercusiones futuras. Al cierre de nuestra edición se anunciaron más reuniones durante las próximas semanas. Precisamente, unas de las quejas del gobierno chileno había sido lo que catalogaban de poca transparencia por parte del gobierno argentino.

Además de las quejas, Chile se ha estado preparando para hacer frente a una posible crisis en caso de que se acentuen las reducciones, todo ello en un clima donde el gobierno ha intentado infructuosamente dar sensación de tranquilidad. Las preocupaciones en Chile van encaminadas a condenar la sobre dependencia en la energía térmica cuando empresas como Endesa aducen que el potencial hidroeléctrico es fuerte.

Gracias a nuevas plantas que deberán ponerse en marcha y la posibilidad de que muchas de las plantas térmicas puedan usar diesel aseguran la disponibilidad de energía en el corto plazo.

El problema es la propia composición del sistema chileno y la necesidad de reforzar el Sistema Interconetado Central (SIC) que combinado con la actual restricción de gas deja al país al borde de una crisis en caso de que las lluvias sean menor de lo esperado o se retrasen la puesta en marcha de alguno de los proyectos hidroeléctricos.

La solución al problema de cono sur pasa por resolver la problemática en Argentina pues Chile ya tomó medidas con la adopción de la Ley Corta para aumentar la inversión en el sector. Chile, como el resto de países en la región, deben buscar una diversificación de sus recursos para genera energía y además de gas e hidroelectricidad, el carbón con tecnologías limpias y los proyectos de energía renovables deben empezar a estar dentro de un plan de acción por parte del gobierno.

Para el país vecino la solución es mucho más compleja y antes de pensar en diversificar, el gobierno deberá intentar no enfrentarse con las generadoras y empezar a buscar un plan que reflote a la industria con un plan de acción que se adecue a la realidad actual para luego idear otro pensando en el largo plazo.