Rafael A. Junquera, Editor

Nos despedimos un año más —o menos, según el estado anímico de quien interpreta el paso del tiempo—con varios países de la región ya sumidos en lo que podría considerarse una crisis eléctrica. Ecuador y Venezuela atraviesan un momento delicado en su mercado eléctrico con racionamientos y apagones que no ofrecen ninguna garantía de estabilidad a la economía y su sociedad.

En el editorial anterior, en el mes de septiembre, comentaba que la integración entre los países de la región Andina estaba en peligro debido, principalmente, a las divergencias políticas del triángulo Colombia, Venezuela y Ecuador (y hasta cierto punto Perú). Sin embargo, si bien el problema político, que se refleja en la regulación sectorial, es un freno importante para llegar a acuerdos de intercambio de servicios eléctricos, la “necesidad” es un factor muy poderoso para derribar cualquier obstáculo.

Ecuador, que por coherencia política debería negarse a importar electricidad desde Colombia, no puede renunciar al flujo eléctrico colombiano, abonando a su vecino el cargo correspondiente por un preciado bien que Colombia suministra con sus plantas termoeléctricas de mayor costo. Por la misma coherencia, Colombia podría negarse a suministrar electricidad al país vecino, y sin embargo asiste, acertadamente, a Ecuador, porque simplemente les conviene a ambos debido a una necesidad.

Venezuela también está atravesando problemas en su sector eléctrico que su mandatario, Hugo Chávez, atribuía al despilfarro de la clase pudiente, realizando un análisis muy simplista de un problema que arrastra este mercado desde hace años.

Varias veces en Potencia hemos cubierto las ineficiencias que presentaba el mercado eléctrico venezolano necesitado de una reforma que mejorase sus prestaciones y competitividad. Las maniobras internas llevadas a cabo en Venezuela, unificando todos los activos bajo una empresa estatal no parece la forma más certera de llevar a cabo ese propósito a menos que se inviertan muchos millones de dólares en el sector en corto y mediano plazo.

La necesidad está demostrando que los problemas ideológicos o políticos pueden ser superados y que la mayor integración entre estos mercados puede ser un seguro a futuro para todos los países involucrados. ¿Qué estaría haciendo Ecuador si en su día no se hubiesen instalado las líneas de transmisión que le unen con Colombia? Este es un claro ejemplo sobre cómo la cooperación entre estos países, hoy, puede ser fundamental en el futuro, porque cuando vuelva a haber “necesidad”, la integración vendrá al rescate mande quien mande.

Como cada año, aprovecho para desearles un próspero 2010 y espero que disfruten de las fiestas junto a sus familiares y amigos.

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