Dentro de la reforma energética emprendida por el gobierno federal mexicano, la Ley de la Industria Eléctrica representará un papel esencial.

Legal Monitor Worldwide explica que la norma se centra en tres asuntos: generación, transmisión y distribución y comercialización.

La generación se abre a empresas privadas mediante leyes que no las discriminarán en favor del sector público.

Para la transmisión y distribución, el gobierno podrá contratar a firmas privadas que se ocupen de la financiación, instalación, operación, mantenimiento y mejora de las infraestructuras.

Las compañías privadas podrán comprar y vender energía mediante contratos a largo plazo con precios negociados libremente.