La energàƒ­a nuclear resurge con fuerza

à‚¿Seguiràƒ¡ Latinoamérica esta tendencia mundial?

En los àƒºltimos 24 meses la energàƒ­a nuclear ha ido ganando promotores desde que el gobierno del presidente de Estados Unidos George W. Bush lanzara la iniciativa Global Nuclear Energy Partnership (GNEP) como medida para disminuir las fuentes de energàƒ­a eléctrica que contaminan el medio ambiente con CO2. El programa pretende crear un marco donde los afiliados desarrollan tecnologàƒ­as y un mercado de combustibles sin intenciones bélicas para el uso de esta fuente de energàƒ­a. Ademàƒ¡s, se pretende trabajar en la implementaciàƒ³n de tecnologàƒ­as para lidiar directamente con los desechos radioactivos de larga duraciàƒ³n ya sea para su reciclaje o reutilizaciàƒ³n.

El propio Estados Unidos, por ejemplo, planea reducir sus vertederos de residuos tàƒ³xicos de las plantas nucleares a uno por lo que queda de siglo.


La energàƒ­a nuclear seguiràƒ¡ creciendo en importancia
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Esta iniciativa invita a cualquier naciàƒ³n a unirse, aunque inicialmente estàƒ¡n siendo las naciones industrializadas las que se estàƒ¡n alineando con esta propuesta debido a sus dos preocupaciones principales: garantizar la oferta de energàƒ­a y reducir las emisiones de CO2. GNEP ya suman un total de 21 paàƒ­ses afiliados, siendo el Reino Unido, la àƒºltima naciàƒ³n en unirse al grupo.

Los primeros miembros de GNEP fueron el propio Estados Unidos, Francia, Rusia, China y Japàƒ³n. Desde entonces paàƒ­ses tan diversos como Australia, Bulgaria, Hungràƒ­a, Senegal y Corea, entre otros, se han unido a la iniciativa.

El resurgimiento de la energàƒ­a nuclear coincide con un aumento significativo de los precios de los combustibles fàƒ³siles, la confirmaciàƒ³n que debe reducirse los efectos del CO2 en la atmàƒ³sfera y una importante demanda a futuro de energàƒ­a tanto en mercados maduros como en potencias emergentes como son China, la India o el mismo Brasil en Latinoamérica.

Ademàƒ¡s de esta iniciativa, Estados Unidos parece haberse puesto en marcha para aumentar su capacidad de generaciàƒ³n con este tipo de centrales y en 2007 batiàƒ³ su récord de generaciàƒ³n con esta fuente. En 2007 entràƒ³ de nuevo en operaciàƒ³n la central Tennessee Valley Authority de 1.155 MW de capacidad instalada ademàƒ¡s de la adiciàƒ³n de 68 MW como consecuencia de mejoras en otras unidades.

La energàƒ­a nuclear no sàƒ³lo cuenta con el apoyo directo de Estados Unidos, sino que otras organizaciones internacionales como Intergovermental Panel on Climate Change (IPCC) en sus àƒºltimos estudios sobre el cambio climàƒ¡tico incluye a la energàƒ­a nuclear junto con las renovables como alternativas para mitigar los efectos del CO2 en la atmàƒ³sfera. De hecho, el reporte argumenta que se debe reducir la dependencia en combustibles fàƒ³siles como el carbàƒ³n y gas natural.

Por si esto no fuera poco para desconsuelo de los grupos ecologistas, la energàƒ­a nuclear no ha parado de crecer en las àƒºltimas dos décadas. Segàƒºn datos de la Agencia Internacional de Energàƒ­a (IEA), en 1973 la energàƒ­a nuclear era responsable del 3,3 por ciento de la generaciàƒ³n de energàƒ­a eléctrica a nivel mundial, en 2005 su participaciàƒ³n habàƒ­a escalado hasta el 15,2 por ciento.

Energàƒ­a nuclear en Latinoamérica

Varios son los paàƒ­ses latinoamericanos que cuentan con energàƒ­a nuclear como parte de su matriz energética: Brasil, México y Argentina. Y son varios los mercados que estàƒ¡n estudiando la puesta en marcha de este tipo de centrales. Uno de los paàƒ­ses con mayor urgencia dado su crecimiento econàƒ³mico, su falta de recursos en materia de combustibles fàƒ³siles y su potencial crisis en el sector eléctrico es Chile. El debate en este paàƒ­s es importante pues algunos creen que Chile no puede ignorar a esta fuente de energàƒ­a debido a sus limitaciones actuales.

México se encuentra en una situaciàƒ³n similar de debate de la energàƒ­a nuclear con la diferencia que este paàƒ­s ya tiene experiencia con este tipo de centrales. La Comisiàƒ³n Federal de Energàƒ­a (CFE) no espera de todas maneras que en la pràƒ³xima década se construya ninguna de estas centrales, aunque también reconoce que no deben ignorarse por completo. Lo que sàƒ­ ha realizado la CFE en estos àƒºltimos aàƒ±os ha sido mejorar las prestaciones de la central nuclear La Laguna Verde.

Y mientras Chile y México se debaten, Brasil y Argentina tienen la firme decisiàƒ³n de avanzar en el desarrollo de la energàƒ­a nuclear individual y conjuntamente, y ambos paàƒ­ses planean la firme de un acuerdo de cooperaciàƒ³n en esta materia. En reuniàƒ³n entre los mandatarios de ambos paàƒ­ses se acordàƒ³ el crear una planta binacional dedicada al enriquecimiento de uranio para su uso en centrales nucleares. Ademàƒ¡s se pretende crear una comisiàƒ³n binacional para el desarrollo de un reactor nuclear que sirva para cubrir las necesidades eléctricas de ambos paàƒ­ses.

Los dos paàƒ­ses tienen ya una amplia tradiciàƒ³n en el desarrollo de centrales nucleares. En Argentina se construyàƒ³ la primera central de Latinoamérica, Atucha I ubicada en la provincia de Buenos Aires y estàƒ¡ planeado que una segunda unidad, Atucha II, inicie operaciones comerciales en 2010. El paàƒ­s cuenta con una tercera planta en Càƒ³rdoba, Embalse Ràƒ­o Tercero.

Brasil, por su parte cuenta con dos centrales nucleares Angra I y II, y estàƒ¡ construyendo una tercera planta Angra III. El gobierno de este paàƒ­s ya ha anunciado que la energàƒ­a nuclear incrementaràƒ¡ su participaciàƒ³n en la matriz energética debido a las crecientes necesidades y por contar con las sextas reservas de uranio en importancia en el mundo. Los planes del gobierno brasileàƒ±o incluyen la construcciàƒ³n de cuatro centrales nucleares adicionales.

Los retos de la energàƒ­a nuclear

A pesar de que la energàƒ­a nuclear cuenta con una eficiencia muy elevada en relaciàƒ³n al combustible que consume y la energàƒ­a que genera, y que se presenta como una alternativa limpia con respecto al cambio climàƒ¡tico, ambientalistas de todo el mundo siguen atacando a esta fuente de energàƒ­a y la sociedad teme sus consecuencias en caso de producirse algàƒºn tipo de fallo como ha sucedido en Estados Unidos y Japàƒ³n.

Aunque ya han pasado muchos aàƒ±os desde el terrible accidente nuclear de Chernobyl, grupos ecologistas recuerdan los devastadores resultados que supone un accidente en uno de estos reactores. Aunque el GNEP quiere trabajar para garantizar la seguridad de estas plantas, recientemente los accidentes nucleares han vuelto a la primera làƒ­nea mediatica con el terremoto que azotàƒ³ a Japàƒ³n y causàƒ³ la parada de la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa. Este hecho provocàƒ³ que la Agencia Internacional de Energàƒ­a Atàƒ³mica (IAEA, por sus siglas en inglés) emitiera un comunicado en el que anunciaba que se tendràƒ¡ que tener en cuenta a partir de ahora en los planes de seguridad los efectos de un movimiento sàƒ­smico. Si bien la central nuclear no sufriàƒ³ daàƒ±os que supusieran un riesgo, si se detectàƒ³ la poca documentaciàƒ³n que hay sobre las centrales nucleares y los efectos de movimientos sàƒ­smicos en sus sistemas de seguridad.


Las centrales nucleares no contaminan la atmàƒ³sfera
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En el estado de Florida, en Estados Unidos, el apagàƒ³n de dos reactores de la central nuclear de Florida Power & Light. Aunque las autoridades descartaron que el paràƒ³n se debiera a un ataque terrorista, como se habàƒ­a especulado, lo cierto es que la ciudadanàƒ­a siente cierto temor a las consecuencias que podràƒ­a tener un fallo grave en una de estas centrales.

Pero màƒ¡s que la seguridad, las centrales nucleares adolecen de barreras econàƒ³micas importantes. Los costos iniciales de estas plantas y el tiempo de construcciàƒ³n suponen dos barreras importantes para los inversionistas. En muchos paàƒ­ses, incluyendo Brasil en la lista, han visto como proyectos nucleares tardaban màƒ¡s de una década en completarse. La recuperaciàƒ³n en la inversiàƒ³n es consecuentemente màƒ¡s larga que otras alternativas, lo que deja a estas plantas expuestas a fluctuaciones en los precios de la energàƒ­a en algunos mercados.

A pesar del auge mundial y regional de la energàƒ­a nuclear, sus barreras, especialmente las temporales pueden volver a ser un poderoso enemigo para el desarrollo de estas plantas a la escala esperada por algunos de los grupos que defienden su utilizaciàƒ³n.

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