Al igual que Estados Unidos o Europa, Brasil inicia un renacimiento de su industria de generación de energía nuclear con el inicio de la construcción de Angra 3. El gobierno actual espera que no sea la última.
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La energía nuclear lleva varios años viviendo una etapa de renacimiento provocada por el incansable trabajo de los grupos que defienden su uso. Fueron Europa y Estados Unidos los que iniciaron este esfuerzo por convencer a la sociedad sobre el beneficio de volver a confiar en este tipo de generación de energía en vistas a atajar dos problemas de un sólo golpe. Por un lado, la necesidad imperiosa de las naciones industrializadas de incrementar su capacidad de energía para no frenar su crecimiento económico. Por otro, los defensores de la energía nuclear argumentan que este tipo de generación ayuda a luchar contra las emisiones nocivas de CO2. No deja de ser curioso ver cómo la energía nuclear se propone como medida para atajar la degradación del medio ambiente cuando asociaciones como GreenPeace la consideran nociva debido a sus desechos.

La batalla social parece que está empezando a decantarse hacia los proponentes de la energía nuclear, por lo menos, eso es lo que se puede concluir según algunas encuestas hechas públicas en los últimos meses. Una encuesta de la Comisión Europea realizada en 2008 concluía que un 45 por ciento de los ciudadanos de la Unión Europea estarían a favor del uso de la energía nuclear. Aunque siguen siendo una minoría, la misma encuesta realizada en 2005 arrojaba que sólo un 38 por ciento de los ciudadanos de la Unión estaban a favor de incrementar la generación de energía eléctrica a través de esta fuente.

Europa no parece estar aislada en esta tendencia. Datos de una encuesta realizada a nivel mundial por Accenture Multinational Nuclear Power Pulse concluye que dos tercios de la población mundial consideran que sus países deben aumentar el uso de la energía nuclear —la encuesta se realizó en noviembre de 2008 mediante 10.508 entrevistas de 20 minutos cada una llevadas a cabo a través de Internet en 20 lenguas diferentes —. Según esa misma encuesta, cuyos resultados fueron divulgados en marzo de este año, el 29 por ciento cree que la energía nuclear es en la actualidad más sustentable que hace tan sólo tres años, demostrando que el lobby en favor de este tipo de energía ha funcionado de forma exitosa en todo el planeta.

La energía nuclear cuenta con el inconveniente de generar residuos radioactivos que se van almacenando en centros de almacenaje de este tipo de residuos altamente contaminantes. Una de las soluciones que se investiga para minimizar este problema es el reciclaje de estos desechos para poder seguir generando energía eléctrica. El Gobierno de Estados Unidos lleva algunos años financiando el estudio de la tecnología que habilitaría esta posibilidad. Sin embargo, varios científicos concuerdan que el elevado costo de esta solución junto con posibles problemas de seguridad a la hora de manejar estos residuos la hacen inviable en la actualidad. La encuesta realizada por Accenture denotaba que los desechos de estas plantas es una de las mayores preocupaciones de aquellos ciudadanos que apoyan el uso de esta forma de generar energía eléctrica.

Almirante Alvaro Alberto: Angra 3

El debate en Brasil sobre la energía nuclear está bastante decantado hacia los que creen que debe utilizarse como método de diversificación de la matriz energética nacional. De hecho, los planes del actual gobierno a través de su ministro de minas y energía, Edison Lobao, son tan agresivos como para sugerir que para el año 2050 debería haber en el país unos 50 reactores nucleares en operación. En la actualidad, Brasil cuenta con una central nuclear denominada Almirante Alvaro Alberto —en honor a uno de los pioneros en el desarrollo de la energía nuclear en el país —que cuenta con dos reactores: Angra 1 y Angra 2. El primero cuenta con una capacidad de 657 MW e inició operaciones comerciales en 1985. Angra 2 cuenta con una capacidad instalada de 1.350 MW y se llevó a cabo gracias a la cooperación entre Brasil y Alemania. La central entró en operación en el año 2000 y requirió una inversión total de unos 8.300 millones de dólares.

La tercera unidad de la central nuclear Almirante Alvaro Alberto, Angra 3, se espera que inicie sus operaciones comerciales en 2014 después de salvar varios escollos para que se inicie la construcción de la central este mismo año, por lo menos está casi garantizada la construcción de los cimientos de los edificios que albergarán toda la maquinaria de la central. No hay que olvidar que la central quedó paralizada en 1986.

Angra 3 tendrá una capacidad instalada de 1.350 MW ya que no deja de ser una réplica de Angra 2. El nuevo reactor utiliza no sólo la misma tecnología, sino que los mismos equipos que fueron comprados con miras a su construcción que estaba prevista con mayor antelación. Eletronuclear tiene almacenados equipos para la central valorados en unos 350 millones de dólares. Eletrobras alerta de que aunque hace años que se compraron estos equipos, siguen siendo los utilizados por las últimas centrales puestas en operación en países como Alemania y sólo se contempla la mejora de los sistemas electrónicos para adecuarlos a las centrales más seguras y modernas del mundo que utilizan sistemas digitales en lugar de analógicos.

En marzo de este año, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Renovables (IBAMA) anunció que otorgaba a Eletronuclear la licencia para construir la central Angra 3. Ahora la empresa gubernamental responsable de las centrales nucleares del país tienen un periodo de seis años para finalizar el proyecto.

Poco después de que IBAMA otorgara su licencia medio ambiental, la Comisión Nacional de Energía Nuclear del país (CNEN) concedía la “licencia parcial” para la construcción de Angra 3. Esta licencia permite la construcción de los edificios destinados a la seguridad nuclear, la instalación e impermeabilización de la región donde se ubicará el edificio que albergará el reactor nuclear así como el edificio auxiliar del reactor nuclear.

Angra 3 requerirá una inversión estimada de 3.700 millones de dólares. Eletronuclear ha iniciado la solicitud para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) se haga cargo del 70 por ciento de esa cantidad. Ejecutivos del BNDES afirmaban a medios locales de Brasil que no debería haber inconvenientes para ofrecer dicha financiación. El resto de la financiación del proyecto provendrá de la propia Eletrobras y de otras instituciones financieras.

La construcción de Angra 3 es un paso importante en el desarrollo de la energía nuclear y a pesar de la fuerte inversión que se requiere para finalizarla, el mantenimiento de los equipos adquiridos en su día para su construcción suponían un costo de 20 millones de dólares anuales a las arcas del estado.

Aunque no existe una fuerte controversia alrededor de la construcción de la central nuclear, algunas voces han alertado de que Brasil cuenta con fuertes recursos renovables que podrían ofrecer y cubrir las necesidades que abastecerá Angra 3. Estos defensores argumentan que tan sólo el 30 por ciento del potencial hídrico del país ha sido utilizado, además de contar con importantes recursos eólicos y solares que deberían ser desarrollados antes de recurrir a la energía nuclear.

Por otro lado, el gobierno está respetando el contrato con la empresa que ganó la licitación de construcción de Angra 3 en el año 1983. La empresa encargada de las obras es Andrade Gutierrez la cual únicamente debió ajustar los precios de la construcción de la central que habían quedado desfasados. Algunas voces alertan de que el gobierno debería iniciar una nueva licitación, teniendo en cuenta que la anterior tiene una antigüedad de 26 años y se realizó en circunstancias muy diferentes a las actuales.

A pesar de estas críticas con el uso de los recursos naturales del país y de la empresa que debe desempeñar los trabajos de construcción de la central, Brasil parece seguir los pasos de Estados Unidos y Europa y su industria nuclear puede estar iniciando un lento pero continuo despertar.