Las energías renovables jugarán un papel importante en el futuro del sector en Latinoamérica; su correcta ubicación puede incrementar el valor de los activos energéticos ya instalados y de los futuros

En los próximos 20 años la región latinoamericana experimentará el segundo mayor crecimiento en demanda de electricidad en el mundo, superando en tres veces el crecimiento en Norteamérica, Europa y los países industrializados de Asia. Su crecimiento únicamente se verá superado ligeramente por los países asiáticos en vías de desarrollo.

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Además del rápido crecimiento en la demanda de electricidad, otros factores fomentarán un cambio en los métodos empleados para ofertar electricidad. Por ejemplo, muchos países en la región son extremadamente dependientes en la hidroelectricidad, cuya disponibilidad se puede ver seriamente afectada–tanto ahora como en el futuro con el calentamiento global–por los efectos de El Niño.

Para reducir esta sobre dependencia muchas naciones latinoamericanas están realizando esfuerzos en el desarrollo de la generación de electricidad a través de gas natural. Se prevé que la proporción de este tipo de generación pasará del 18 por ciento actual al 40 por ciento en 2030.

El peligro de apoyarse en demasía en este recurso es que Latinoamérica no cuenta con las reservas de gas natural necesarias para abastecer las crecientes necesidades de energía de la región. Con más de dos tercios de las reservas de gas natural confinadas en la volátil región del Medio Oriente y Rusia, Latinoamérica aumentará su dependencia en este insumo al igual que el resto del mundo.

Un desarrollo agresivo e integración de energía renovable puede ofrecer una alternativa para evitar la dependencia de fuentes de energía que no abundan en la región.

Entre las diferentes formas de energías renovables, el futuro estará marcado por la hidroelectricidad en mediana y pequeña escala, energía eólica, biomasa y foto voltaica. Para asegurar un responsable desarrollo y efectivo manejo de estas fuentes de energía es esencial entender su intermitencia, disponibilidad y variación.

Energía eólica

La energía eólica será la energía renovable de mayor crecimiento en los próximos 20 años. Posiblemente lo más prometedor en lo referente a este tipo de energía es lo relativo al alto potencial de producción que se puede conseguir en muchas regiones. Sistemas montañosos, empezando en Sierra Madre, México, y extendiéndose casi ininterrumpidamente hasta los Andes en el inicio del Cono Sur, crean un canal de excelentes condiciones eólicas únicamente aprovechables en lugares específicos y bien localizados que cuentan con la posibilidad de ofrecer altos niveles de producción de energía eólica.

La zona central de Chile (ver figura 1) es un claro ejemplo de una zona que cuenta con este recurso natural de manera muy localizada, donde es aparente que existen excelentes recursos para el desarrollo de energía eólica. En ciertos lugares estas regiones incluso se encuentran cercanas a zonas con centros urbanos así como a sistemas de transmisión existentes.

Mediante la creación de un modelo climatológico a tres años de vientos en las regiones de Panamá, el norte de Ecuador, Venezuela occidental y la mayoría de Colombia (ver figura 2) se obtienen resultado que muestran que los recursos eólicos son muy favorables y muy localizados en estas regiones.

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Estos mapas sólo ofrecen una perspectiva del recurso, mostrando las regiones de vientos favorables pero sin indicar cuando este recurso está disponible para la generación de electricidad ni de cómo se integra a los recursos de generación disponibles en estas regiones.

En muchos lugares de Latinoamérica proyectos de energía eólica correctamente ubicados pueden convertirse en un excelente recurso complementario para las generadoras hidroeléctricas existentes.

Por ejemplo, en las regiones del centro y norte de Colombia, la energía eólica muestra una correlación negativa con los afluentes de los ríos por estación del año. Es decir, que proyectos de energía correctamente situados producirían su mayor producción de energía cuando los ríos, y por ende la energía hidroeléctrica, se encuentran en sus niveles más bajos.

Otro importante beneficio de algunos de los proyectos eólicos que podrían ser desarrollados en estas zonas es que no sufriría cambios extremos en su producción como los experimentados por la disponibilidad de agua durante los años afectados por El Niño o La Niña.

Las sequías producidas por las estaciones y cambios climáticos han sido desastrosos para la producción de energía en los últimos años en varios países de la región. La energía eólica puede ofrecer una manera efectiva en cuanto a costos para proteger la producción de energía y la volatilidad experimentada por algunas plantas hidroeléctricas a la hora de ofrecer energía. Esta protección contra la volatilidad es extremadamente importante en años donde ocurren sequías.

Para zonas remotas, pequeñas centrales eólicas pueden ser ubicadas cercanas a plantas hidroeléctricas existentes o en lugares donde en el futuro se podrían construir estas centrales hidroeléctricas. Con una óptima orquestación de ambos recursos mediante previsiones confiables, se puede asegurar la generación de energía independientemente de las condiciones estacionarias.

Otras renovables

Además de energía eólica y hidroeléctrica, la energía solar también muestra un potencial en la mayoría de América Latina, especialmente en zonas tropicales y sub tropicales.

Aunque todavía la energía solar es extremadamente cara en relación a otras formas de energía, este tipo de energía experimentará el mayor decrecimiento de costos de generación en los próximos 20 años. Considerando los costos de construir y mantener líneas de transmisión a zonas remotas, la energía solar puede ser una alternativa de costos eficientes en muchas zonas rurales.

Pero la opción a futuro más interesante en la conjugación efectiva de las energías renovables siendo utilizadas en conjunto con los activos de generación tradicionales de combustión. Esta combinación entre métodos tradicionales y las fuentes de energía renovables, ya sea eólica, hidroeléctrica de pequeña escala, solar o biomasa, realizada de manera adecuada es la mejor opción para asegurar el suministro de energía y cumplir con los programas de electrificación rural en los diferentes países.

Este acercamiento de múltiples activos con combustibles disímiles requiere un entendimiento profundo y la habilidad de proyectar la disponibilidad de recursos en una región determinada.

Este tipo de evaluaciones es, en la actualidad, posible gracias a técnicas matemáticas y estadísticas recientemente desarrolladas, por lo que la combinación idónea pueden ser establecidas. Incluso análisis preliminares pueden ser llevados a cabo para regiones donde no se cuenta con observaciones de campo.

La intermitencia de los recursos basados en el clima presentan retos que una vez entendidos y considerados bajo el contexto de activos de generación existentes y futuros, un efectivo plan para la construcción de proyectos, una proyección adecuada de las reservas y mercadeándolos efectivamente, hacen que la generación de energía pueda ser planeada para construir los proyectos en base a las propias fuerzas del recurso.

La combinación de una demanda regional creciente, incentivos domésticos e internacionales y el cada vez más lucrativo mercado de los créditos de carbón asegurarán que las energías renovables, actualmente ya son competitivas en muchas áreas, empezarán a crecer más rápidamente en Latinoamérica. La creciente inversión en el desarrollo de sistemas eólicos, solares y de hidroelectricidad a pequeña escala por las principales empresas del sector como General Electric (GE), Siemens, AES y muchas otras, muestran que las renovables son una forma viable de energía.

Mientras los beneficios de las energías renovables son numerosos, los retos no deben ser minimizados, pero estos deben ser reconocidos, entendidos y tratados de manera que permita que los países latinoamericanos se apoyen más en este tipo de energías, lo que les permitirá ser más independientes en materia energética en el futuro.

Aunque la energía renovable no reemplazará a la generación mediante combustibles fósiles–por lo menos no durante nuestras vidas–estas pueden y ofrecerán una alternativa confiable, limpia y amigable con el medio ambiente que aumentará estos métodos tradicionales. Además, será mediante un buen entendimiento de sus defectos y virtudes, incluyendo intermitencia y confiabilidad del recurso, que las renovables pueden y ofrecerán una manera efectiva y limpia de ofrecer generación de electricidad a través de toda la región latinoamericana.