Por un corresponsal de Potencia
 
La integración energética en Latinoamérica entró un nuevo capítulo recientemente cuando se anunció recientemente que Chile busca comprar la energía sobrante en Colombia.
 
Sebastián Piñera, presidente de Chile, busca que la abundante energía que le sobra a Colombia en forma de gas natural, petróleo, carbón y energía hidráulica le llegue a su país.
 
Sin embargo, la región no está tan desarrollada como países como Canadá y Estados Unidos en materia de integración energética y los mandatarios muchas veces se encuentran el obstáculo de ponerse de acuerdo en las condicionas de compra y venta de la energía. Además, las naciones no se fían unas de otras y se corre el riesgo de la tentación de cortar el suministro energético cuando se presenten conflictos políticos entre ellos.
 
Hay beneficios. Se estima que un acuerdo entre Colombia y Chile podría ayudar a reducir los costos energéticos al menos en un 25 por ciento en la región conocida como Norte Grande, una de las seis grandes zonas en las que se divide Chile.
 
De acuerdo a un reporte en El Mercurio, este proyecto de integración energética supone inversiones por US$950,6m y unir físicamente desde San Marcos, al poniente de Colombia, hasta la estación Crucero, en Chuquicamata -pasando por Ecuador, Perú e incluso llegando a Bolivia.
 
El proyecto pretende recorrer 2.536 kilómetros de líneas (de los cuales hay 213 ya hechos y 2.323 kilómetros deben construirse de cero) y varios escollos, según el reporte de prensa.
 
“Estamos trabajando con las naciones del Arco del Pacífico, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia, que están avanzando hacia una integración de sus redes eléctricas dentro de un programa al amparo del Banco Mundial”, ha dicho Piñera.
 
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) estima que si se interconecta la red eléctrica de Colombia con Chile (sólo al Sistema Interconectado del Norte Grande, Sing) hacia el 2014, los costos marginales descenderían a valores cercanos a los 60 dólares el megavatios, baja que se agudizaría si también se unen las líneas con Bolivia.
 
La capacidad generadora de electricidad de Colombia es clave para Chile, uno de los países de la región donde la electricidad es la más cara. De acuerdo a Andrés Taboada, director de Energía de Colombia, ese país sudamericano tiene una capacidad instalada de 13.500 MW y espera que hacia el 2018 sea de 18.800 MW.
 
Aparte de la necesidad de generar energía, Chile también ha buscado recientemente mejorar sus credenciales ambientalistas. Es por eso que muchas veces se opta por comprar energía de afuera en lugar de incrementar la producción de carbono con los recursos en sus minas.
 
La interconexión regional se ha desarrollado recientemente en Latinoamérica. Cada vez más empresas tienen operaciones en distintas naciones y esto ayuda a la integración. Por ejemplo, Enersis, una compañía controlada por Endesa España, ha invertido en energía hidroeléctrica en Colombia. El grupo Suez ha también invertido en Chile y está presente en Perú, mientras que la empresa AES Gener tiene operaciones en Colombia.
 
Sin embargo, voces en la región han expresado preocupación en el tema de integración energética. José Samaniego, director de la división de desarrollo sostenible y asentamientos humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU, dijo a BNamericas que el enfoque en integración energética en Latinoamérica es insuficiente y debe modernizarse.
 
Los países de la región han tradicionalmente concebido la idea de integración como la conexión entre distintos países mediante una infraestructura energética. Pero, según este experto, los países deben preocuparse no solo por cómo conectarse, sino también por cómo aprovechar de la mejor manera posible los recursos energéticos a su disposición.
 
“La manera antigua no es incorrecta, sino insuficiente. Es un enfoque incompleto. Ahora el desarrollo es un poco más complejo. El enfoque se tiene que modernizar”, dijo Samaniego.
 

Han existido iniciativas regionales para discutir el tema. Los funcionarios de once países se reunieron recientemente en Santiago para discutir temas de coordinación regional y fortalecer la relación con los mercados asiáticos. Los países participantes incluyeron: México, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú.
 
Los funcionarios identificaron los temas en los que el proceso de integración puede ser más rápido.
“Nosotros tenemos tratados de libre comercio con todos estos países y estamos viendo de qué manera integrarnos más y avanzar en cosas que nos beneficien a todos. Por ejemplo, podríamos pensar en desgravaciones más rápidas en países donde todavía queda algo por avanzar,” dijo a El Mercurio el canciller chileno, Alfredo Moreno.
 
“También en integración física y energética. Por ejemplo, hay un proyecto para hacer una integración eléctrica entre varios países. Podemos ver de qué manera hacerlo, energía hidroeléctrica, gasoductos, etc.”