La integración energética se está llevando a cabo entre varias regiones de Latinoamérica. Una de las que alberga mayor potencial es la que se propone en la Región Andina.

La Región Andina está compuesta por cinco países: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Estas cinco naciones están acelerando los procesos para llevar a cabo un proceso de integración a todos los niveles, incluyendo el energético. La integración energética puede suponer importantes beneficios para esa región, pero como han demostrado otras-como la europea-llevarla a cabo es un proceso largo y complejo.

Abundantes recursos energéticos

La región Andina cuenta con muchos recursos naturales energéticos distribuidos entre estas cinco naciones, aunque el nivel de explotación y producción de las mismas es muy variable según el mercado y los mecanismos impuestos para incentivar estas labores. Por ejemplo, Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de crudo en el hemisferio occidental, según datos del Oil & Gas Journal. Venezuela es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC, por sus siglas en inglés) y es uno de los mayores exportadores de crudo del mundo. De hecho, para Venezuela el petróleo es el sustento más importante de su economía, ya que supone aproximadamente un tercio de su Producto Interior Bruto (PIB) y representa alrededor del 50 por ciento de los ingresos del gobierno.

En cuanto al gas natural, Venezuela cuenta con las segundas reservas probadas del hemisferio occidental, por detrás de Estados Unidos.

Venezuela no es el único país que cuenta con importantes reservas de gas natural en la Región Andina. Gracias a inversiones en el sector como resultado de la privatización, Bolivia ha aumentado en un 600 por cien sus reservas probadas de gas natural desde 1997. Aunque el gas natural es uno de los principales productos que exporta el país-especialmente a Argentina y Brasil-, su condición económica es una de las más precarias de Latinoamérica. Según datos de International Monetary Fund (IMF), Bolivia es la economía más pobre de la Región Andina situada en la posición número 101 en cuanto al PIB y en el puesto 128 en cuanto al PIB per capita. Por lo general, los otros cuatro países que forman la Comunidad Andina cuentan con economías más parejas.

Perú, país vecino con Bolivia por el oeste, cuenta con las cuartas reservas de gas natural de Latinoamérica. Los descubrimientos de Camisea y su puesta en marcha al cien por cien convertirán a Perú en un exportador neto de energía, especialmente a México y Estados Unidos.

Ecuador y Colombia cuentan también con reservas de crudo relativamente importantes.

En el caso ecuatoriano, es el quinto productor de Sudamérica, exportando casi un 50 por ciento de su producción a Estados Unidos. Colombia, por su parte, cuenta con las quintas reservas más importantes de Latinoamérica. Ambos tienen menores reservas de gas natural, especialmente Ecuador.

Colombia además cuenta con las segundas reservas de carbón en la región y su producción seguirá creciendo ya que se está fomentando la inversión en este tipo de combustible fósil. La mayoría de las exportaciones de carbón van dirigidas a Norteamérica, Europa y el resto entre algunos países latinoamericanos.

Además, los países de la región Andina cuentan con otros recursos naturales como son los recursos hidroeléctricos, especialmente en Venezuela que cuenta con la segunda central hidroeléctrica en tamaño de la región. Otros recursos naturales para el desarrollo de energías renovables también abundan como por ejemplo los recursos eólicos para la generación de energía renovable a través de viento, especialmente en Colombia, Ecuador y Perú.

Los sectores eléctricos

Los sectores eléctricos de los países de la Región Andina están caracterizados por contar con una alta dependencia en generación de energía hidroeléctrica. Venezuela y Ecuador cuentan con más del 60 por ciento aproximadamente de generación mediante plantas hidroeléctricas, mientras que Colombia las utiliza en casi un 80 por ciento. Bolivia es la excepción al contar con más del 60 por ciento de sus generación con plantas termoeléctricas. Perú cuenta con una capacidad instalada de plantas hidroeléctricas y térmicas muy pareja, sin embargo más del 80 por ciento de la oferta de generación se produce por las plantas hidroeléctricas, mientras que las térmicas se utilizan en horas pico o cuando hay reducciones en las reservas de agua en las plantas hidroeléctricas.

Los sectores eléctricos de los países andinos cuentan con muchas similitudes estructurales-con excepciones puntuales como Venezuela-, pues todos han intentado llevar a cabo una privatización y liberalización de este sector. La mayoría de los mercados de la región han optado por separar las operaciones de generación, transmisión y distribución en un modelo híbrido entre empresas de capital privado y empresas estatales.

Otro factor en común en algunos de estos mercados, especialmente Venezuela y Ecuador, son las ineficiencias en sus sistemas de distribución de energía eléctrica, las cuales les suponen a ambos mercados cuantiosas pérdidas económicas.

Interconexiones entre países

Las interconexiones entre algunos de estos mercados ya existen y se encuentran operando. Colombia es el país con mayores interconexiones internacionales con otros mercados andinos gracias a su ubicación geográfica.

Colombia y Ecuador cuentan con dos líneas de interconexión que cruzan sus respectivas fronteras y por las cuales se produce una importación/exportación de energía eléctrica. Entre los años 2003 y 2004 Colombia generó 280 millones de dólares con motivo de sus exportaciones de energía eléctrica a Ecuador. Se espera que se construya una nueva línea entre ambos países.

El gobierno colombiano aprovecha estos fondos para subsidiar energía a los más desfavorecidos en el país. Las exportaciones además han ido aumentando, ya que para Ecuador también suponen un beneficio ya que durante la época de sequías sufre para poder abastecer la demanda domestica. Para minimizar más el impacto de la temporada seca, Ecuador está construyendo una nueva interconexión con Perú.

Colombia además tiene tres líneas que le interconectan con Venezuela y se encuentra en negociaciones para formar parte de la integración energética centroamericana mediante la interconexión con Panamá.

Otros mercados, como Venezuela, Bolivia o el propio Perú cuentan o planean contar con interconexiones con países fuera de la región Andina. Así, Venezuela está interconectada con el norte de Brasil, Perú con Chile, y Bolivia con Argentina y Brasil.

El proceso de integración

Los países de la Región Andina se encuentran inmersos en la elaboración de lo que será el mercado energético andino por el cual la compra venta de electricidad se podrá hacer entre países dentro de un marco de coordinación y bajo unas reglas establecidas. Para llevar a cabo esta tarea, se están siguiendo de cerca otros modelos integradores, con especial atención al europeo.

Antes de llegar a contar con un mercado único de energía, la Comunidad Europea estuvo varios años negociando y tropezándose con obstáculos para conseguir llevar a cabo esta tarea que todavía continúa. Los países Andinos también están teniendo en cuenta los esfuerzos integradores de otras regiones del mundo como por ejemplo Centroamérica para crear su propio modelo. En ambos casos la integración energética parece ser un subproducto de una integración económica general en esas regiones.

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Es importante destacar que aunque ya se han producido ventas de energía entre países de la Región Andina, la integración involucra más variables a tener en cuenta que una interconexión física de las líneas de transmisión y una venta internacional energética. Agentes involucrados en el proceso aseguran que el nivel de integración no debe aislar al sector de la energía y el proceso debe incluir una integración económica, algo que también se está persiguiendo.

Por el momento, la idea de la integración, o de la necesidad de llevarla a cabo, se está basando en el éxito de la interconexión entre Ecuador y Colombia, por el cual el primero evita tener problemas de suministro y el segundo ingresa capital adicional para subsidiar la electricidad a los más desfavorecidos. El primero de marzo de 2003 se inauguró la interconexión entre estos dos países y se dio como oficializado el inicio del proceso de integración-por lo menos lo que sería dar el primer paso-con miras a mejorar la utilización de los recursos naturales de todos los países para así poder ofrecer energía a menor costo y con mayores niveles de confiabilidad. Ese inicio fue seguido de otras interconexiones entre países de la Región Andina, que por el momento juegan un papel de puente para la venta internacional de energía más que de efecto integrador.

Todo este proceso de integración se inició en papel con la “Decisión 536” aprobada el 19 de diciembre de 2002 por los Ministros de los diferentes países que forman la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Esta norma comunitaria establece las normas básicas y fundamentales de lo que debería ser un mercado común de energía.

A pesar de los beneficios que se conseguirán con la integración que ya se ha iniciado, la integración Andina cuenta con ciertas barreras iniciales para que prospere. Las dificultades económicas diversas, la corrupción administrativa, la pobreza y exclusión social, y ciertas ineficiencias son barreras para llevarla a cabo. En el sector de la energía, también hay ciertos aspectos estructurales que deberían ser corregidos para poder verdaderamente hablar de un mercado integrado y no únicamente de un mercado que fomenta las ventas internacionales de energía sin una coordinación entre los sectores energéticos nacionales y el comunitario. Parece claro que las ventas internacionales de energía ofrecen un beneficio importante para las naciones, pero es la integración la que verdaderamente haría florecer las mayores eficiencias.