Uruguay ha renovado sus esfuerzos de inversión en energía eólica en los últimos años con éxitos sólidos con una capacidad instalada en el sistema interconectado nacional que alcanza 500 MW. Tan solo en enero pasado el país sudamericano presenció la instalación del parque eólico de Juan Pablo Terra con una capacidad de 67.2 MW, según un reporte de Energías Renovables.


La inversión en el sector se ha definido en artículos de prensa como “febril” ya que supone la implantación de aerogeneradores por la geografía oriental. Hasta enero de este año, el sistema eólico ha crecido un 64 por ciento con respecto al mismo mes un año anterior. Las importaciones de aerogeneradores durante el primer mes del presente año totalizaron 157 millones de dólares, un 17 por ciento de las importaciones de bienes.


Las compras de los componentes para aerogeneradores alcanzaron 89 millones de dólares, mientras que en el mismo mes del año pasado eran prácticamente nulas. Estos activos tuvieron una participación del 9 por ciento del total. Según cifras oficiales, la energía eólica representa un 26 por ciento de las importaciones llegadas a Uruguay.


La inversión global estimada en eólica llega más alla de los 2 mil millones de dólares, y se calcula que no menos del 25 por ciento de esa inversión queda en Uruguay, a través de la logística, el transporte, montaje y construcción, entre otras actividades, según reportes de prensa.


En 2015 y 2016 se estima que ingresarán al sistema 700 MW, una cifra que ayudaría a cumplir el objetivo nacional de tener en operación cerca de 1.400 MW eólicos para 2016. Sin embargo, los frutos en la eólica no son arbitrarios porque desde 2008 el gobierno se fijó como meta alcanzar el 50 por ciento de renovables en la matriz energética.


El empuje de la inversión en el sector eólico es tal que para el próximo año Uruguay será el país del mundo con el mayor porcentaje de ese tipo de energía en términos relativos con un 30 por ciento de capacidad instalada. La cifra representa una cantidad más alta que Dinamarca, España o Alemania . A finales del año pasado, la Dirección Nacional de Energía del país sudamericano afirmó que cerca de un cuarto de la electricidad consumida en el país fue eólica.


Ramón Méndez, director del área, aseguró en declaraciones publicadas en Energía Renovables, que “en los próximos años seguirá la transformación de la matriz energética y el proceso de ampliación de fuentes renovables, a lo cual se le sumará la instalación de una planta regasificadora”. “Así Uruguay continuará exportando energía eléctrica y comenzará a hacerlo con el gas natural”.


El sistema energético uruguayo ha tenido históricamente una participación mayormente de petróleo y sus derivados, entre el 50 por ciento y 60 por ciento del total, una cifra que ha crecido en los últimos años con el aumento en la generación de las energías renovables y en especial de la eólica. Este cambio coincide con una década de crecimiento de la economía, y su correspondiente correlato en la demanda de energía, tanto a nivel hogareño como en el sector productivo. Desde el 2014 hasta hoy, la demanda energética creció a una tasa promedio anual superior al 6 por ciento y se estiman números similares para los próximos años.


Un proyecto que ejemplifica la inversión en el sector eólico es el parque eólico Peralta I y II, que lleva adelante la firma Agua Leguas y en el que se instalarán 50 aerogeneradores Enercon E-92 para una potencia total de 100 MW.


En el mismo proyecto se están fabricando las torres de los aerogeneradores, hechas en hormigón, mediante un sistema de producción en el que están empleadas cerca de 150 trabajadores, y que ahorrará complicaciones y los costos del transporte de las torres de acero. La firma alemana proveedora de las máquinas ha hecho llegar al puerto de Montevideo un barco accionado a energía eólica, el primero en su tipo en tocar aguas en el continente sudamericano.


Todo parece indicar que la energía eólica va viento en popa en Uruguay y no hay signos que vaya a perder impulso y vigor.