La planta, que funciona con combustibles líquidos, supone la mayor inversión en una planta eléctrica en el país y añade casi un 30 por ciento a la capacidad instalada para abastecer a la creciente demanda.

En 1998 el azote de El Niño y sus consecuencias forzaron al Estado a declarar el estado de emergencia para sector de la energía en un mercado hondureño sobre dependiente en la hidroelectricidad. La creciente demanda de energía en el país y la poca confiabilidad de algunas de sus plantas hidroeléctricas en años de pocas lluvias creaban en el pasado situaciones de inestabilidad energética que podían ser corregidas con un plan de diversificación de la matriz energética.

Para corregir la situación en 1994 el gobierno inició el camino de la reforma del sector con la introducción de la Ley Marco, que, entre otras cosas, permitía la entrada de los productores independientes de energía (IPP, por sus siglas en inglés) al país para venderle energía a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), organismo creado en dicha reforma.

Aunque en estos momentos ENEE sigue controlando más del 40 por ciento de la generación del país, el gobierno tiene planeado que sea el sector privado el que tome el relevo a la hora de instalar capacidad adicional de generación. Y tampoco descarta seguir privatizando a ENEE en el futuro.


La Planta Pavana III tiene una capacidad de 267,4 MW
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La capacidad instalada en el país, según datos estadísticas ofrecidas por ENEE, es de 1.163,3 MW. De ese total, el 43,3 por ciento lo genera el propio ENEE con 464,4 MW con centrales hidroeléctricas, lo que representa el 40 por ciento del total instalado. El resto de la capacidad instalada la genera el sector privado con 629,3 MW de generación térmica (54,1 por ciento de la capacidad total), 17 MW por parte de plantas de biomasa (1,5 por ciento del total) y 13,6 MW de plantas hidroeléctricas (1,2 por ciento de la capacidad total).

En el plan de expansión se busca asegurar la disponibilidad de energía basado en la demanda histórica del país y la disponibilidad de agua para las centrales hidroeléctricas. La diversificación de la matriz es parte del programa, de ahí que los recientes anuncios de nuevos proyectos hayan sido de plantas térmicas como Pavana III o Choloma III, todavía en su primera fase de construcción.

Aún siendo la energía térmica y sus precios más económicos, ENEE también contempla en su agenda el uso de energías renovables mediante la expansión de la Empresa Energía Renovable (ENERSA), incorporando proyectos eólicos y de biomasa. Un claro ejemplo es la compañía privada Zond de Honduras que está realizando un estudio de factibilidad para implementar una central eólica de 60 MW. Este proyecto se encuentra en la etapa final de negociación del PPA, según datos del propio ENEE.

Y aunque en los últimos años se ha favorecido la construcción de plantas térmicas, el gobierno no ha dejado de lado el desarrollo de nuevas plantas hidroeléctricas. La ENEE tiene identificados varios lugares para el desarrollo de este tipo de centrales y se encuentra estudiando varios proyectos como el del Río Mixcure, la derivación del Río Tamalito al lago Yojoa, El Tablón, Los Llanitos y Guajarambala. Además en noviembre de 2004 inició operaciones la central hidroeléctrica de Río Blanco con una capacidad de 5 MW y una inversión de 8,5 millones de dólares.

Inauguran Pavana III

En enero de este año se inauguró oficialmente la planta Pavana III en Honduras con una celebración solemne en la que participaron más de 400 personas, entre ellas el propio Presidente de la nación, Ricardo Maduro. La solemnidad del acto de inauguración se debió a la importancia que tiene esta planta para el desarrollo energético de la nación. “La inversión privada de 190 millones de dólares en el proyecto Pavana III es la más importante jamás llevada a cabo en la historia de Honduras”, declaró el Presidente Maduro en el momento de la inauguración.

Según Wartsila, empresa finlandesa que se encargó de los trabajos de ingeniería, construcción y puesta en marcha de la planta, ésta es una de las plantas que utilizan combustibles líquidos (heavy fuel oil) y motores recíprocos más grandes del mundo. No en vano cuenta con 16 turbinas Wartsila 18V46 que suman una capacidad instalada total de 267,4 MW.

La planta Pavana III, propiedad de Luz y Fuerza de San Lorenzo S.A. (Lufussa), además de servir las necesidades actuales en la demanda de energía del país con nueva capacidad, ahorrará dinero a esta nación, según comenta el propio presidente de Lufussa, Schucr Kafie. “Honduras es el gran ganador en este proyecto porque con estos 210 MW, y a los precios ofertados por Lufussa, Honduras ahorrará 42 millones de dólares anualmente comparado con los precios actuales de energía”, explica el ejecutivo.


Pavana III se construyó en 12 meses
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Y los precios de energía que ofrecerá Pavana III son la explicación detrás de la consecución de este proyecto. En agosto del año 2001 la ENEE anunció la licitación de 210 MW con un contrato de compra de 12 años (PPA, por sus siglas en inglés). Los grupos que estuvieran interesados en presentar propuestas tenían libertad tecnológica y de combustible ya que el principal interés del gobierno se centraba en el precio de la energía propuesto por los ofertantes.

Un año después, en el verano de 2002, concluyó el proceso con seis grupos Internacionales ofreciendo sus propuestas. Y ese mismo año, en Noviembre ENEE otorgó el PPA a Lufussa por ofrecer el menor precio y por la inclusión de 120 kilómetros de líneas de transmisión y subestaciones, cuyas obras estaban valoradas en 25 millones de dólares, sin costo alguno para el gobierno hondureño. Un mes después, se firmaba el PPA por 210 MW.

Uno de los proyectos más ambiciosos que competía con Pavana III, era el ofertado por la norteamericana AES que proponía la construcción de un ciclo combinado a gas natural de 580 MW, así como una terminal de importación de gas natural licuado. Sin embargo este proyecto ofrecía precios superiores de energía.

En agosto de 2003, el Banco de Integración Económica Centroamericana (CABEI) aprobó 87 millones de dólares para el proyecto, siendo financiado por bancos regionales.

Pavana III entró en operación comercial en dos fases, la primera se inició a los 12 meses después del inicio de las obras, ofreciendo una capacidad de 133 MW. La segunda fase comercial se produjo tres meses después poniendo a la planta a su capacidad máxima de 267,4 MW.

Además de ser la planta más grande de sus características en Honduras, Pavana III cuenta con un sistema sofisticado de vigilancia remota de los motores. Equipada con lo que Wartsila denomina sistema Condition-Based Maintenance (CBM), la planta está en constante vigilancia desde el centro CBM de la compañía en Vaasa, Finlandia, donde constantemente se recogen datos de su funcionamiento y se cotejan con datos históricos obtenidos del mismo tipo de motores en otras instalaciones realizadas por Wartsila. El análisis de la información que se obtendrá de vigilar el funcionamiento de los motores en Pavana III, le permitirán a Lufussa planear mejor sus ciclos de mantenimiento, así como reducir sus costos de operación.

Futuros proyectos en Honduras

Hay varios proyectos siendo estudiados por ENEE y otros todavía en fase de construcción que, una vez terminados, ayudarán a satisfacer el crecimiento de la demanda de energía en el país. Uno de los proyectos importantes que se encuentran en construcción es Choloma III, planta diesel que está comercialmente disponible en su primera fase, de tres que están establecidas, desde abril de 2004. Con tecnología MAN B&W, esta primera fase cuenta con una capacidad instalada de 95,4 MW, lo que supuso una inversión de 46 millones de dólares.

Se espera que a finales de este año se ponga en marcha la segunda fase y en un futuro no definido todavía por ENERSA, filial del Grupo Terra, y dueña de la planta, una tercera fase.

La segunda fase aumentará la capacidad de la planta en 151,5 MW, para alcanzar una capacidad instalada de 246,9 MW con una inversión de 127 millones de dólares. Finalmente, en la tercera fase, se añadirán 37,8 MW con una inversión de 20 millones de dólares.