Por Mariano Michael Bergman,

No basta con que las redes eléctricas empiecen a tener cerebro propio, siguen necesitando contar con información desde todas sus extremidades: los contadores inteligentes.

Los contadores inteligentes existen desde hace décadas, pero estaban escondidos del público en general ya que se encontraban dentro de plantas de generación, distribuidoras y subestaciones. En algunas regiones, como Norteamérica o Europa, se empezaron a ver a mediados de los años 80 los primeros contadores estáticos en aplicaciones residenciales. En su mayoría la implementación de estos contadores se realizaba para aplicaciones de Control de Demanda, Aplicaciones TOU, Prepago y, en algunos casos, control de carga. Mediante la utilización de relojes integrados, radios o mediante el envío de mensajes a través de la red, las distribuidoras eran capaces de implementar controles de carga y tarifa para cualquier cliente de bajo voltaje en la red eléctrica.


Redes eléctricas de siguiente generación
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¿Quá ha cambiado, pues, entre los contadores inteligentes actuales con respecto a los de hace 20 años? Posiblemente la mejor respuesta es la conectividad en línea, con la posibilidad de tener comunicaciones de dos vías con los dispositivos y la cantidad de información que los contadores son capaces de almacenar y enviar de vuelta a la distribuidora.

¿Qué ventajas se obtienen con la utilización de contadores inteligentes? El impacto positivo más directo está relacionado con los beneficios que proporciona la lectura de los contadores de forma remota, lo que supone un ahorro en costos de operación y mantenimiento, así como su disponibilidad. Además, los contadores inteligentes registran, graban y mandan a la distribuidora de energía eléctrica información relacionada con los patrones de uso de sus clientes. Esto permite a la distribuidora conocer mejor a sus clientes para poder así ofrecerles ofertas atractivas que se ajusten más a sus patrones de uso.

En regiones del planeta donde abundan el robo de energía y las cuentas impagadas, los contadores inteligentes juegan un papel determinante en el negocio de la venta de energía eléctrica. Estos dispositivos vienen provistos con funciones anti fraude, como la conexión y desconexión remota, que permiten a las distribuidoras reducir sus pérdidas no técnicas, previniendo el robo o detectando cuando hay usuarios intentando manipular ilícitamente el contador.

Las distribuidoras pueden mejorar su relación con sus clientes de menores recursos manejando sus patrones de consumo, reduciendo la factura del servicio e incluso dividiendo los pagos mensuales en pagos más pequeños dentro del mes. Los contadores que permiten la oferta de electricidad bajo el esquema prepago, son también una parte importante de los sistemas de contadores inteligentes y son clave para evitar la pérdida de ingresos. Los contadores inteligentes han sido utilizados con éxito en Latinoamérica, áfrica y Europa reduciendo las pérdidas económicas que no provienen de fallas técnicas en la red.

La comunicación a dos vías entre los contadores inteligentes y la distribuidora permite notificar en tiempo real sobre cambios en las tarifas que modifica la tarifa del contador y alerta a los usuarios sobre los diferentes esquemas tarifarios. Incluso, los contadores inteligentes pueden ser programados para directamente controlar las cargas que no son críticas dentro de las residencias para que el consumo esté alineado con los precios provistos por la distribuidora.

Por lo tanto, los contadores inteligentes ya no deben ser vistos únicamente como medidores de kWH, pues pueden interpretarse como un sensor que está conectado a cada cliente dentro de la red de distribución y que, por lo tanto, ofrecen información acerca de las condiciones en las que está operando la red.

Información como las desconexiones, fluctuación en el voltaje y robos de energía pueden se provistas bajo demanda o directamente por el contador inteligente. Los contadores inteligentes son el primer paso en términos de la recopilación de información de una red inteligente, pero incluso antes de contar con una red inteligente, las distribuidoras se beneficiarán a través de los sistemas Automática Meter Reading (AMR) y Advanced Metering Infrastructure (AMI). Es, en definitiva, un proceso evolutivo hacia una red inteligente, donde la distribuidora va obteniendo beneficios a medida que va implementando estos sistemas.

La mayoría de las distribuidoras en el mundo esperan que sean sus propios usuarios los que les digan cuando y donde hay una falla en la red. Habitualmente es el número de llamadas y ubicaciones las que determinan donde puede estar produciéndose una falla en la red y donde se suele enviar al equipo de mantenimiento. Mediante los contadores inteligentes, la distribuidora recibe información en línea sobre la falla, incrementando la certeza sobre donde puede estar la falla, reduciendo así el tiempo que se tarda en su reparación y reduciendo el impacto de posibles apagones. En un futuro no muy lejano, las distribuidoras podrán monitorear las condiciones de la red y sus equipos relacionados de tal forma que se podrán implementar medidas preventivas para detectar posibles fallos en la red antes de que estos ocurran. Esto redundará en la oferta de un mejor servicio con menores costos de operación y mantenimiento.

Otra área de interés relacionada con los contadores inteligentes son las soluciones “múltiples” que combinan electricidad, agua y gas. Aunque en algunas regiones donde las soluciones combinadas no son una realidad, se pueden implementar soluciones conjuntas que pueden ser aplicadas a todos los sistemas de contadores, apoyándose en las prestaciones de los contadores eléctricos inteligentes.

Para la industria del gas, por ejemplo, el contador inteligente permite añadir una válvula integrada de seguridad que puede ser activada remotamente en caso de que se produzcan pérdidas, haya una sobre carga o incluso en caso de iniciarse un fuego. Los mismo puede aplicarse al agua en caso de fuga si se detecta un sobre consumo de agua poco usual y continuado.

Al igual que en la industria de las telecomunicaciones, donde los proveedores comparten torres y antenas para ofrecer su servicio, las distribuidoras de electricidad, gas y agua pueden compartir un contador para realizar sus lecturas de consumo y realizar modificaciones mediante la reducción de costos. La plataforma de Itron, por ejemplo, está ya preparada para funcionar con gas, aguan y electricidad realizando las comunicaciones a través del mismo AMI.

En muchas regiones la creciente evolución de las tarifas, funcionalidades y protocolos de comunicación, la posibilidad de poder actualizar la plataforma de los contadores inteligentes remotamente proporciona una seguridad para evitar que el contador inteligente se vuelva obsoleto antes de tiempo.

En mercados con una desregulación del mercado, y donde la competencia es más avanzada, las distribuidoras están empezando a utilizar contadores inteligentes para diferenciarse de sus competidores ofreciendo nuevas ofertas y tarifas a sus clientes. En estos mercados competitivos, las distribuidoras necesitan la información que proveen los contadores inteligentes para entender mejor las necesidades de su base de clientes y ofrecerles así un servicio más adecuado a sus necesidades.

Típicamente una industria en particular únicamente se compromete a una inversión de gran calibre, como la masiva implementación de contadores inteligentes y sistemas AMI, si tienen un retorno económico interesante en el corto plazo. Y en el caso de negocios regulados, como las utilities, se deben considerar otros factores como la dirección regulatoria y el beneficio al consumidor.

Las decisiones regulatorias pueden dictar las acciones de la distribuidora, ya que los entes reguladores, en muchos casos, tienen en cuenta otros valores que no son los económicos para dirigir a las empresas del sector en una dirección determinada. Entre esos valores están la calidad del servicio, el valor que un servicio aporta a la sociedad y la protección del medio ambiente, entre otros.

Un importante foco de los reguladores ha sido asegurar que la generación de electricidad cubra la demanda. Los medidores eléctricos tradicionalmente sólo miden la energía total pero sin ofrecer información sobre cuando la energía es consumida. Los contadores inteligentes permiten ofrecer tarifas según la hora del día o la temporada del año, lo que permite al usuario adaptar su consumo según las capacidades de distribución y generación del sistema. Los contadores inteligentes también permiten a la autoridad regulatoria monitorear la calidad del servicio prestado por las distribuidoras.

Los contadores inteligentes y los sistemas AMI también permiten mejoras en el servicio prestado al usuario: mediante facturas certeras y no estimadas, la identificación de problemas con el exceso de uso utilizando un perfil de carga provisto por el contador inteligente, enviar alertas a usuarios sobre el estado de su conexión eléctrica en otras ubicaciones (ej. el hogar de los padres si estos son muy mayores o clientes que cuentan con instalaciones eléctricas como neveras frigoríficas sin operarios que las controlen), permiten que el usuario no sea molestado con visitas inesperadas a su hogar mejorando la privacidad y seguridad, y mediante la utilización de interfaces amigables, el usuario puede conocer mejor su propio patrón de uso

Con las crecientes demandas de las distribuidoras, consumidores y reguladores, los contadores inteligentes y su infraestructura asociada (AMI) hacen más transparentes las operaciones de la red, el uso energético y los requisitos de mantenimiento para que en el futuro todos estos conceptos formen parte de una red eléctrica inteligente.