Los elevados precios de los combustibles líquidos y del gas natural han disparado la demanda de energía eólica, aumentando el precio de los equipos y retrasando sus entregas en todo el mundo

Algunos sectores creyeron que el “boom” que vivían algunos países con la energía eólica, especialmente en Europa, era un fenómeno pasajero y puntual de esas regiones. Teniendo en cuenta que los proyectos eólicos no están exentos de importantes barreras para ser viables, no era de extrañar que en algunos mercados este tipo de energía no acabara de despegar, especialmente si debía competir con grandes plantas hidroeléctricas y energía de bajo precio.

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Sin embargo, el escenario internacional ha cambiado en los últimos dos años, y el denominador común que ha fomentado un incremento considerable en el desarrollo de proyectos eólicos no tiene que ver al cien por cien con la energía eólica-o las renovables-en sí misma. Todo viene dado por un incremento sostenido del precio de los combustibles fósiles combinado con un incremento en la demanda de energía a nivel mundial-factor que se añade al impacto del Protocolo de Kyoto y a los créditos de carbono, entre otros.

Cualquier nuevo proyecto de generación de energía debe competir en precio con los proyectos existentes en funcionamiento. Según la realidad de cada mercado, este hecho supone un freno para la energía eólica, como sucede en muchos mercados latinoamericanos con fuertes recursos hídricos. Por ello, factores externos, como ayudas o incentivos gubernamentales, o los créditos de carbono, han sido siempre un componente importante para el desarrollo y viabilidad de estos proyectos eólicos.

En la actualidad, sin embargo, la competitividad de estos proyectos se ha visto mejorada por el deterioro competitivo de otras fuentes de energía con las que debe competir, especialmente cuando se trata de iniciar nuevos proyectos. Los elevados precios de los combustibles han cambiado el esquema de costos de las generadoras térmicas de todo el mundo. En Latinoamérica, donde muchos mercados han optado por el gas natural como la segunda fuente en importancia después de la hidroelectricidad, la incertidumbre con este combustible-Argentina, y por ende Chile, y Brasil son los más afectados por la situación en Bolivia-ha provocado que algunos generadores busquen utilizar otros combustibles, que son más caros y que son menos eficientes con sus equipos existentes, diseñados para la quema de gas natural.

Latinoamérica no es la única región en el mundo donde hay dudas sobre el futuro de ciertos combustibles. En Europa, sin ir más lejos, se habla de “crisis energética” debido a los elevados precios de los combustibles y a su progresivo agotamiento. Por ello, la Asociación Europea de Energía Eólica (EWIA, por sus siglas en Inglés) recomienda que se utilicen fuentes de energía que no requieran combustibles, pues el viejo continente está “adicto” a ellos. Según la asociación, la instalación del doble de las turbinas eólicas que ya están instaladas incrementaría en 11 veces la energía eléctrica disponible en ese continente. De llevarse a cabo este incremento, la energía eólica cubriría un 20 por ciento de las necesidades del continente en el 2030, incluso produciéndose un 50 por ciento de incremento en la demanda de energía eléctrica.

Y ya no son sólo los europeos los que miran a esta fuente de energía como un alivio para sus necesidades futuras de energía. Estados Unidos y Canadá son dos de los mercados donde se está viendo mayor actividad en este segmento. De hecho, Estados Unidos es, en estos momentos, el país del mundo que registra los mayores niveles de crecimiento de energía eólica en el mundo.

La Asociación Americana de Energía Eólica (AWEA, por sus siglas in inglés) dice que en Estados Unidos se instalarán durante este año unos 3.000 MW de potencia eólica y las inversiones totales para el año podrían alcanzar los 4.000 millones de dólares.

Durante los primeros meses de este año se han puesto en marcha 400 MW de energía eólica en ese país. La energía eólica es la fuente de energía que más está creciendo en ese mercados después de las plantas a gas natural. Según datos de AWEA, las granjas eólicas están ahorrándole al país 500 millones de pies cúbicos de gas natural al día, situación que se considera deseable debido al actual elevado precio de este combustible.

Problemas de abastecimiento

El incremento en la demanda de equipos para la construcción de granjas eólicas podría considerarse positivo, debido a que éstas ofrecen beneficios de ahorro de combustibles y son amigables con el medio ambiente. Sin embargo, el crecimiento de la demanda no ha sido igualada por la oferta que ha quedado rezagada provocando un cambio al alza en los de precios de los equipos-también se culpa a la subida del precio del acero como factor desencadenaste de la subida de precios de estos equipos.

Se espera que este desajuste sea temporal hasta que los proveedores de equipos adecuen su oferta a la nueva realidad, que no parece ser pasajera.

No sólo los precios de los equipos han subido, sino que en algunos mercados las demoras en las entregas de equipos se han hecho notar. En algunos lugares la entrega de equipos se puede demorar hasta en 24 meses.

Energía eólica en la región

La energía eólica también ha sufrido un incremento en el número de proyectos puestos en marcha en Latinoamérica. No en vano, algunos gobiernos, especialmente aquellos cuyos países están sintiendo con más fuerza el impacto en la subida de los precios de los combustibles, están ayudando con mecanismos que permitan hacer que los proyectos de energía eólica sean viables.

Centroamérica cuenta con varios países, como Costa Rica, Panamá o Nicaragua, que están intentando promover este tipo de proyectos dentro de sus territorios. El principal incentivo de estos países es la sobre dependencia de sus matrices eléctricas en los combustibles importados, ya que los países de esta región latinoamericana no cuentan con estos recursos dentro de sus propias fronteras. Algunos expertos empiezan a argumentar que con las subidas del petróleo, estos mercados deben olvidarse de estos combustible y empezar a buscar alternativas.

Estos mercados cuentas además con otra serie de ventajas para el desarrollo de estos proyectos. La mayoría cuenta con zonas aptas para la puesta en marcha de los mismos. Además, al ser mercados pequeños, las líneas de transmisión asociadas a ellos, y que muchas veces también suponen un freno a la hora de invertir en este tipo de proyectos, no deben recorrer grandes longitudes, reduciendo la inversión en ese sentido.

Pero no sólo los países con dependencia en la importación de combustibles fósiles están considerando a la energía eólica. Países con fuertes reservas de combustibles fósiles, ven como la energía eólica les puede aliviar el consumo doméstico de sus propios recursos, los cuales pueden vender al exterior y así beneficiarse de los elevados precios en los mercados internacionales.

Parques eólicos en México y Brasil

Los países de mayor poder económico en la región, México y Brasil, están dando ejemplo con la instalación de parques eólicos significativos.

México es uno de los países que más se está moviendo en la construcción de este tipo de proyectos. En la región sureña de Oxaca se estima que hay un potencial de 3.000 MW que podrían ser generados mediante parques eólicos. De hecho, esa región vio la construcción de la primera central eólica de México y de Latinoamérica, según la Comisión Federal de Energía (CFE), llamada La Venta. No es la única central que estará en funcionamiento en esa región, pues La Venta II, cuya construcción está a cargo del consorcio formado por las empresas Gamesa Eólica, Iberdrola Ingeniería y Consultoría México, iniciará operaciones a finales de este año.

Además, el primero de septiembre de este año, la CFE iniciará la licitación de la central eólica La Venta III que contará con una capacidad instalada de 101,4 MW, una inversión de 120 millones de dólares y que deberá iniciar operaciones comerciales para el año 2008.

En Brasil son varios los proyectos que se han puesto en marcha. Uno de los últimos es el desarrollado por Enerbrasil que cuenta con una capacidad de 49 MW. Desde finales del año pasado el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) ha apoyado la construcción de varios proyectos que suman un total de 150 MW de capacidad y un financiamiento de 268 millones de dólares.

Otros mercados de importancia en la región como el chileno, argentino o colombiano están analizando las posibilidades eólicas de sus mercados y se están anunciando algunas intenciones por parte de algunos grupos para seguir fomentando este tipo de proyectos que cada vez son más populares entre la comunidad de inversionistas. Sin embargo, no hay que dormirse en los laureles, pues como dice Kenneth Westrick, presidente de 3TIER Environmental Forecast Group, las oportunidades de desarrollo de estos proyectos son limitadas debido a que, aunque Latinoamérica cuenta con muchos lugares aptos para su desarrollo, una vez adjudicados las oportunidades para nuevos entrantes quedan limitadas.