Por redacción Potencia

Las generadoras están a la espera de ver cómo progresa el proyecto de GNL y los precios resultantes de gas natural para seguir con sus inversiones en plantas a gas natural.

Chile no es un país que se caracterice por contar con elevadas reservas de gas natural, por ello desde el consumo de este insumo se disparara a partir del año 1996, las importaciones han sido necesarias para satisfacer la demanda doméstica, especialmente para la generación de energía.

De todas maneras, la generación de energía eléctrica en Chile se produce todavía en su mayoría mediante plantas hidroeléctricas, aunque en la última década han sido las plantas térmicas, especialmente a gas natural, las que han tomado un rol importante a la hora de incrementar la capacidad instalada en el país.

Este cambio, por el cual se le dio más importancia a las plantas térmicas que a las hidroeléctricas, se produjo precisamente por una crisis energética que azotó al país a mediados de los noventa debido a la sobre dependencia en la hidroelectricidad.

Ahora, al contar prácticamente con un sólo proveedor de gas-la mayoría del gas consumido en Chile proviene de Argentina mediante siete gasoductos que fueron construidos en la década de los 90-Chile ha vuelto a padecer una crisis energética.


Chile intenta no quedarse helado debido a la falta de gas
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El sistema de importación de gas natural desde Argentina funcionó a la perfección hasta que en 2004 este país sufrió su propia crisis energética y decidió unilateralmente cortar parcialmente las exportaciones de gas a Chile. Desde que se iniciara la crisis en Argentina, las importaciones cayeron entre un 20 y un 50 por ciento por debajo de lo establecido en los contratos entre ambos países.

Estos cortes están forzando a Chile a buscar maneras de diversificar no sólo sus fuentes de generación de energía sino suplidores de gas natural para satisfacer las necesidades de las plantas generadoras a gas-y otros consumidores de gas natural-y para reactivar proyectos de generación que estaban planeados y que ahora, dada la coyuntura actual, se encuentran paralizados.

La diversificación de la matriz energética se está produciendo en el propio mercado, ya que algunas de las empresas generadoras están evaluando lanzar otro tipo de plantas, especialmente algunas a carbón para incrementar su capacidad instalada. Otra opción consiste en encontrar más proveedores de gas natural que eviten casos como el acontecido con Argentina. Para conseguir este objetivo se barajan dos opciones que no son inmediatas.

Una es la creación de un “anillo energético” que consiste en construir gasoductos que permitan a países como Chile-principal país impulsor del proyecto-y Brasil no depender de Argentina y Bolivia respectivamente para sus importaciones de este insumo. Este anillo además permitiría que países, como por ejemplo Perú y su gas de Camisea, pudieran exportar su gas a otras regiones. Este anillo cuenta con el inconveniente para Chile que depende de la participación de varios países de los cuales no todos estarían por la labor. Sin ir más lejos el gobierno peruano ha reiterado que su intención es utilizar el gas para consumo propio y exportar el resto a México, y si las reservas lo permiten podría considerarse su venta a Chile.

La segunda opción es la construcción de un proyecto de regasificación de gas natural licuado (GNL) y que se encuentra en proceso de licitación por parte de Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), principal empresa energética del país. El proyecto contempla la construcción de un puerto, una planta de almacenaje y regasificación de gas natural que provendría de diversos lugares-Indonesia, Australia y Perú son posibles candidatos-por vía marítima. Su ubicación más probable está contemplada en la bahía de Quintero, Región V del país, por encontrarse en un lugar estratégico con respecto a los principales centros de distribución y consumo de este gas natural. La intención de Enap es que este proyecto entre en operación en 2008.

Para asegurar la viabilidad del proyecto, Enap ha coordinado la creación de un “pool” de compradores, entre los que se encuentran los principales generadores de energía del país como son Colbun, AES Gener o Endesa Chile-algunas de estas empresas, aunque están dentro de este “pool” todavía no tienen claro que los precios de este gas natural proveniente de este proyecto de GNL sean competitivos pues ya se sabe serán superiores al proveniente de Argentina. La financiación de este proyecto se espera venga de capital privado y Enap únicamente aseguraría un contrato de compra a largo plazo. Ejecutivos de Repsol YPF, empresa interesada en hacerse con el proyecto, estiman que la inversión para llevarlo a cabo es de entre 300 y 500 millones de dólares.

Ambas opciones, el anillo energético como el proyecto de GNL, parecen estar sufriendo retrasos, o como algunos ya lo ponen sufriendo de una “dosis de realidad”.

Las generadoras no lo tienen todavía claro

Las generadoras reconocen que se necesita mayor capacidad para poder cumplir con la demanda de energía del país y están interesadas en seguir con sus inversiones para poder abastecer a esta demanda. El problema radica en que estas generadoras han basado la mayoría de sus planes de inversión en plantas a gas natural bajo la premisa que iban a ser suministradas por gas natural proveniente de Argentina, país del cual ya no se fían.

Sin embargo, a raíz de la crisis del gas debido al corte del suministro del mismo por parte del país vecino, las generadoras están planeando sus inversiones sin tener en cuenta el gas proveniente de Argentina, favoreciendo otros combustibles como son el carbón o el gasóleo. Por el momento, los planes de la creación de un anillo energético o el proyecto GNL no están impactando favorablemente en la confianza de las generadoras sobre la disponibilidad de gas natural. Las tres empresas generadoras que forman parte del “pool” de compradoras de GNL-AES Gener, Endesa y Colbun-tienen proyectos planeados con gas natural siempre y cuando el proyecto de GNL y sus precios resultantes en cuanto a la oferta de gas sean competitivos.

La empresa AES Gener cuenta con 14 plantas en Chile distribuidas por toda su geografía. Estas plantas son diversas en cuanto a su combustible. De las 14 plantas cinco son hidroeléctricas y el resto termoeléctricas, utilizando varios tipos de combustible predominando el diesel y el carbón. El ciclo combinado Nueva Renca puesto en marcha en 1997 con una capacidad instalada de 379MW y ubicada en la región de Santiago es la única planta a gas de ciclo combinado, la cual se vio afectada por el racionamiento de gas natural proveniente de Argentina.

Antes de que se iniciara la crisis del gas natural de Argentina, AES Gener tenía previsto la construcción de dos nuevas plantas-Monte Lorenzo y Totihue-y la actualización de la central Renca a un ciclo combinado.

La planta Monte Lorenzo es un ciclo combinado a gas natural pensado para contar con una capacidad instalada de 380 MW y una inversión de unos 210 millones de dólares. La central podría operar en caso de necesidad-falta de gas natural-también con petróleo diesel. Esta central se ubicaría en la Región VI del país y abastecería al Sistema Interconectado Central (SIC). Según los planes iniciales, esta planta entraría en operación en el 2008, año en el que también debería iniciar operaciones el proyecto de GNL.

Además, AES Gener contemplaba la construcción de Totihue también a gas natural con un ciclo combinado y una capacidad de 740MW. La inversión sería de 345 millones de dólares. Ambas centrales de AES Gener, aunque necesarias para el abastecimiento de energía en el país, se encuentran paralizadas a la espera de los acontecimientos especialmente del proyecto de GNL y los precios a los que despachará el gas.

La española Endesa se encuentra en una situación similar ya que tenía previsto la construcción de una central a gas natural en ciclo combinado. La planta San Isidro II tendría una capacidad instalada de 377 MW y supondría una inversión de 200 millones de dólares. Endesa Chile también forma parte del “pool” de empresas interesadas en comprar gas del proyecto GNL y el proyecto San Isidro II parece estar supeditado al éxito de este proyecto, aunque Endesa parece no tener inconveniente en hacer funcionar esta planta con gasoleo hasta que llegue el gas licuado.

La planta está pensada para entrar en operación en ciclo abierto a finales del primer trimestre de 2007 y en ciclo combinado en febrero de 2008. La planta tiene la posibilidad de utilizar diesel como combustible de emergencia y utilizará equipos del fabricante japonés Mitsubishi. Esta planta aportará su capacidad al SIC.

Endesa, de todas maneras, parece estar concentrándose más en desarrollar proyectos hidroeléctricos y confirma que gracias al incremento en las reservas hídricas en la central Ralco, que se puso en marcha en 2004, se ha podido mantener el SIC a pesar de la falta de gas natural.

Por su parte, Colbun ya cuenta con los permisos para la construcción del ciclo combinado Los Pinos. Sin embargo, la empresa no ha anunciado el inicio de las obras de esta central que contaría de una capacidad instalada de 750 MW y requiere una inversión de 412 millones de dólares. Y mientras este proyecto está en “stand by”, Colbun puso en marcha la central de ciclo abierto a gas natural Candelaria con una capacidad instalada de 250 MW. La central puede utilizar diesel y utiliza turbinas 9E del fabricante General Electric (GE).

Chile se encuentra en un momento clave para acabar de definir como diversificar sus fuentes de energía y oferta de gas natural para poder seguir abasteciendo la demanda energética del país. Los cambios en la ley con la consecuente subida de los precios hacen de Chile un país atractivo para la inversión en nuevas plantas por parte de las generadoras, las cuales están optando por llevar a cabo proyectos hidroeléctricos y a carbón, mientras observan las opciones que tendrá el país en cuanto al suministro y precios de gas natural para lanzar plantas con este combustible. Por el momento, las opciones, especialmente del proyecto de GNL no están teniendo un impacto destacable en cuanto a la intención de poner nuevas plantas a gas en el país.