Con un clima económico global más favorable, mejoras regulatorias en algunos mercados y un crecimiento en la demanda, las inversiones en el sector de la energía vuelven paulatinamente a la región.

Click here to enlarge image

Durante los últimos años los inversionistas privados y algunos de los bancos más importantes del mundo no han encontrado un clima favorable en la región para avanzar con sus inversiones en el sector eléctrico latinoamericano. Es más, durante los últimos años se ha producido una retirada y una reducción en las inversiones.

Una mejora en las condiciones económicas globales y de Latinoamérica parecen estar reactivando el “apetito” por volver a invertir en la región, especialmente en mercados donde se han producido mejoras en el esquema regulatorio del sector eléctrico-ej. Chile, Brasil y algunos países centroamericanos.

Las principales fuentes de financiación de nuevos proyectos llegan de la mano de los propios desarrolladores de los proyectos mediante recursos propios-en forma de deuda, mediante créditos bancarios sindicados con una combinación entre bancos privados y agencias multilaterales, y los propios gobiernos en aquellos casos-México y Venezuela-donde el ejecutivo mantiene un control total o parcial sobre el sector eléctrico.

México

En México sigue siendo el gobierno el encargado de invertir en el sector eléctrico a la espera de que se lleve a cabo una reforma en la ley que permita al sector privado entrar a competir en el sector de generación. Mientras esto sucede, Comisión Federal de Electricidad (CFE) se encarga de llevar a cabo la mayoría de inversiones en el país-Luz y Fuerza del Centro (LFC) también realiza algunas de las inversiones.

Aún así, el sector privado, de la mano de empresas extranjeras privadas, como Iberdrola, están contribuyendo a incrementar la capacidad de generación del país mediante la cogeneración y como IPPs.

La empresa española sigue con sus planes de inversión en este país-y en el resto de Latinoamerica-donde está apostando por las plantas a gas y por las renovables. En estos momentos la empresa cuenta con 2.696 MW de capacidad instalada en el país, y sus inversiones incluyen la construcción de dos nuevos ciclos combinados-ya están en construcción-Altamira V de 1.121 MW y que estará en operación en 2006 y Tamazunchale de 1.135 MW y que entrará en operación en 2007. Además, desarrollará parques eólicos en Oxaca, incluyendo el parque eólico La Ventana II, con una capacidad combinada de 150 MW.

Según estimaciones publicadas por S&P, México necesita 3.000 MW de capacidad instalada al año en los próximos 10 años si el crecimiento de la demanda, que se sitúa actualmente en el 5%, se mantiene en este periodo.

Además de las inversiones del sector privado, la CFE será responsable de la mayoría de nuevos proyectos con fondos que deberán salir de las arcas públicas. Las inversiones planeadas de la CFE para los próximos nueve años apuntan a la construcción de 59 centrales eléctricas que sumarán una capacidad de 70.241 MW.

Los más críticos creen que la CFE no podrá invertir en suficientes proyectos de generación con recursos propios por lo que instan a que el sector de generación se abra al sector privado.

Región Andina

Otro mercado donde el gobierno cuenta con gran influencia en el sector es Venezuela, país que a diferencia de México, cuenta con los subsidios del petróleo para llevar a cabo nuevos proyectos de generación. Por si fuera poco, el país cuenta con todo tipo de recursos-gas, petróleo y agua.

Aunque el sector está abierto al sector privado, más del 80% de la electricidad la generan dos empresas estatales: EDELCA y CADAFE. Por lo tanto, las inversiones en nueva capacidad de generación las llevan a cabo estas dos empresas. La empresa privada que más aporta es AES de Estados Unidos.

Uno de los grandes problemas de Venezuela es el fraude de energía y un sistema ineficiente que dificulta la facturación de los servicios debidamente. Recientemente, CADAFE anunció que iba a invertir hasta 300 millones de dólares en proyectos de generación y en mejorar el sistema de la empresa para evitar pérdidas de ingresos.

La financiación para llevar a cabo estos proyectos provienen de la Ley Paraguas, el Fondo de Desarrollo Nacional (FODEN) y agencias multilaterales como el BID y la CAF. En 2004, CADAFE, invirtió en las áreas de generación, transmisión y distribución US$609,7 millones.

EDELCA, por su parte, está construyendo una gran central hidroeléctrica llamada Tacoma que tendrá una capacidad instalada de 2200 MW y entrará en operación en 2014 si se cumplen los planes previstos. Para 2006 entrará en funcionamiento la expansión de la central hidroeléctrica Caruachi para alcanzar los 2.200 MW de capacidad.

En otros países como Colombia, donde S&P dice que la demanda crece entre el 2% y 4%, no hay planes de expansión de la matriz. Colombia está en un momento económico bueno y cuenta con un mercado de capitales local lo suficientemente robusto como para buscar financiación para nuevos proyectos. Precios relativamente bajos de energía están previniendo un aumento en las inversiones en generación.

Brasil

Standard & Poor’s (S&P) dice esperar que las empresas generadoras en Brasil empiecen a plantearse la inversión en el sector después de dos años donde se han dedicado a reestructurar su deuda. Estos planes de inversión, dice S&P, habrían sido impensables hace dos años después de la crisis que azotó al sector en 2002. Desde entonces, la demanda ha crecido al 5% anual, por lo que nueva inversión es necesaria para no sufrir racionamientos en el futuro.

Y mientras las utilities se replantean sus planes de inversión, el Banco de Desarrollo Económico (BNDES, por sus siglas en Portugués) ha estado jugando un papel destacado a la hora de financiar en gran medida nuevos proyectos de energía eléctrica-al igual que otras multilaterales en toda la región como CAF, BID, IFC, FMI y el Banco Mundial-especialmente en la parte de generación con energías renovables que se enmarcan dentro del programa Proinfa.

Para la energía eólica, BNDES aprobó un crédito de US$208,5 millones para la puesta en marcha de tres parques eólicos en el estado Rio Grande do Sul y que juntos serán el complejo eólico de mayor tamaño de Latinoamérica. Cada parque cuenta con una capacidad de 50 MW y el BDNES cubre el 69% de la inversión total del proyecto, del cual también participan la empresa española Enerfin y la alemana Wobben. BNDES tiene previsto aprobar la financiación de siete proyectos adicionales de energía eólica, aportando US$365,8 millones de un total de US$628,1 que se necesitan para llevarlos a cabo.

Además de estos proyectos eólicos, el BNDES ha aprobado este año varios proyectos para la construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas que también forman parte del programa Proinfa.

En 2005 BNDES ha aprobado US$275,2 millones para la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en diferentes lugares del país y que suman 276,8 MW y que forman parte de Proinfa. Esta financiación suele cubrir alrededor del 50% del valor total de los proyectos, siendo el resto aportado por los promotores y bancos privados.

Cono Sur

Los dos países del Cono Sur, Chile y Argentina, viven situaciones muy diferentes.

Mientras Chile cuenta con un marco en el sector, basado en la Ley Corta, que ha atraído a los inversores, Argentina está todavía en proceso de salir de una crisis económica que golpeó con fuerza al sector energético, donde las inversiones han sido nulas en los últimos tres años.

En Chile la Ley Corta, que fue aprobada en marzo de 2004, ha tenido un impacto positivo a la hora de atraer a los inversionistas, especialmente en el área de transmisión, dice un reporte de S&P.

Sin embargo, la crisis del país vecino ha puesto un interrogante sobre algunos de los proyectos a gas que se tenían planeados por las principales empresas probadas del sector: Endesa, AES Gener y Colbun. Debido a un cambio en la concertación de precios, S&P espera que estos suban atrayendo nueva inversión.

En Argentina, las inversiones no se producen debido a unos precios muy bajos de energía, producto de la pesificación y congelación tarifaria, y una inestabilidad política y económica. Aún así, desde la crisis de 2002, el consumo de energía ha registrado un crecimiento del 20%, según datos de la Secretaría de Energía.

De seguir esta tendencia, donde la demanda crece y la oferta no incrementa, Argentina queda cada vez más expuesta a sufrir racionamientos en 2006 o 2007, si por ejemplo uno de esos años tiene una pobre temporada de lluvias-40% de la generación es hidroeléctrica.

Por el momento, la única inversión en generación en el horizonte son dos plantas a gas de ciclo combinado que añadirán 1.600 MW y que contará con la financiación de las empresas privadas del sector y el propio gobierno.

La situación de los países en cuanto a las inversiones es dispar y depende de variables tales como situación política, económica, precios de energía, disponibilidad de combustibles y estructura de mercado.

S&P espera que las inversiones en el sector aumenten en 2006 debido a la recuperación económica, que ha repercutido en una recuperación financiera de muchas de las empresas del sector, y a la estabilidad de algunos de los mercados-y otros que están en vías de conseguir dicha estabilidad.

Los bancos multilaterales, que han tomado un rol importante para no dejar desatendidas las necesidades energéticas, los gobiernos y algunos de los jugadores privados de mayor peso seguirán jugando un papel importante para poder seguir invirtiendo en un sector que con la recuperación económica cada vez lo necesita más.