Las discusiones sobre la energía nuclear en algunos mercados latinoamericanos se han intensificado en los últimos tiempos. Brasil es uno de los tres mercados que cuenta con este tipo de energía.

Brasil es junto a México y Argentina-este último fue el primer país en poner una planta de energía nuclear en marcha en la región-uno de los tres países que utiliza la energía nuclear en su matriz de generación de energía eléctrica. Debido a las crisis energéticas sufridas por algunos de estos países y las incertidumbres con el precio y abastecimiento de la mayoría de combustibles fósiles, estos y otros mercados persiguen aumentar la capacidad de la energía nuclear y en algunos casos, como el chileno o uruguayo implementar esta fuente de energía para asegurar el suministro eléctrico en sus respectivos mercados.

Además en todos estos mercados se está pensando en alargar la vida de las plantas existentes para que puedan alcanzar hasta los 60 años de servicio en algunos casos.


Las centrales nucleares vuelven a ganar cierta popularidad
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Se estima que la capacidad de generación proveniente de la energía nuclear en Latinoamérica es sólo del tres por ciento. Sin embargo, los planes de algunos mercados hacen prever que esta cifra puede llegar a superar el seis por ciento en los próximos 10 años. Este incremento se vería materializado si Brasil termina la central Angra 3, con lo que contaría con tres centrales en su territorio, y Argentina y México ponen en marcha también entre una y dos nuevas centrales nucleares; ambos países cuentan con dos en funcionamiento en estos momentos.

Brasil no escapa a esta tendencia y son varios los factores que están favoreciendo que Brasil siga adelante con su proyecto nuclear. Por un lado, está el gas procedente de Bolivia y la incertidumbre desde que llegara al poder Evo Morales. Por otro, está la sobre dependencia en los recursos hídricos causantes de una de las mayores crisis eléctricas vividas en el país y que todavía está muy reciente en la memoria de los cariocas.

Tampoco hay que olvidar que Brasil cuenta con las sextas reservas del mundo de uranio, combustible que refinado es utilizado por estas plantas nucleares. La motivación de Brasil pasa pues por fomentar una nueva industria a la vez que cubre necesidades específicas de energía eléctrica.

Situación actual en Brasil

Brasil cerró el año 2004 con 87 GW de capacidad instalada, siendo la energía hidroeléctrica la principal contribuidora. Además de la energía producida en el país Brasil importa electricidad desde Argentina para cubrir sus necesidades que suelen ser superiores a la disponibilidad en su propia oferta.

En cuanto a la energía nuclear, Brasil cuenta con dos plantas en funcionamiento y una tercera en fase de construcción. Angra 1 fue la primera central nuclear en este mercado, iniciando operaciones a finales de 1984. La planta tiene una capacidad neta instalada de 626 MW. Angra 2 inició operaciones a mediados del año 2000, pero su construcción se inició en el año 1976. Debido a problemas económicos en el país y con la propia construcción de la planta su finalización se vio retrasada. A finales de los años 90, con una coyuntura macro económica más favorable se aceleró su finalización y puesta en marcha. Angra 2 cuenta con una capacidad instalada neta de 1.350 MW. Eletronuclear es la empresa estatal responsable de la construcción y operación de las plantas Angra 1 y 2.

Y por último, existe una tercera planta llamada Angra 3 que contaría con una capacidad instalada una vez finalizada de 1.309 MW. Esta central utiliza la misma maquinaria que Angra 2. De hecho, el 70 por ciento de su construcción está completada y el 70 por ciento de los equipos importados se encuentran en su ubicación esperando a ser instalados.

El interés por la energía nuclear no sólo viene por aquellos que defienden a esta forma de energía, sino que incluso la propia Eletrobras ha mostrado interés en la finalización de Angra 3 por considerar que añade una importantes capacidad al sistema en una zona del país que lo necesita y porque su finalización se ha vuelto en la actualidad una propuesta viable.


Brasil está considerando seriamente ampliar su capacidad nuclear
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Precisamente Angra 3 ha sido el centro del debate de la necesidad o conveniencia de seguir contando con este tipo de energía en este mercado. Lo que parece claro es que en la agenda del gobierno está no sólo discutir la finalización de esta planta nuclear, sino tratar si más plantas de este tipo deben ser puestas en marcha.

Los más optimistas, entre los que se encuentran el presidente de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) de este país, esperan que para 2025 se hayan construido siete centrales nucleares incluyendo la finalización de Angra 3, por lo menos esas son las recomendaciones presentadas por CNEN al gobierno.

La idea es construir dos centrales nucleares similares a Angra 3 en cuanto a potencia y cuatro adicionales de menor tamaños con potencias de entre 300 y 600 MW. La ubicación de estas seis plantas estaría por ser determinada en caso de que este ambicioso proyecto se llevara a cabo. De concretarse estas adiciones, la energía nuclear pasaría del 2,5 por ciento actual de la matriz de generación a un 5,2 por ciento para el año 2025.

Greenpeace se opone

El grupo ambientalista sigue mostrando su desacuerdo con el uso de la energía nuclear y aprovechó la XVI Cumbre Iberoamericana celebrada a principios de noviembre en Montevideo, Uruguay, para volver a denunciar a este tipo de energía. Una de las quejas de este grupo es la presión que están haciendo la industria atómica para que no sólo en Brasil sino que en otros mercados se lleven a cabo la puesta en marcha de más centrales nucleares.

Además de las quejas medioambientales debido a los desperdicios tóxicos que esta plantas generan, Greenpeace carga contra los desastres ecológicos que se producen si una de estas plantas sufre un percance grave.

Precisamente una de las armas utilizadas por los defensores de la energía nuclear o la Agencia Internacional de Energía (AIE) es el aspecto medio ambiental de las mismas. Al ser consideradas seguras en cuanto a posibles catástrofes, defienden que esta energía no contribuye a las emisiones de carbono por lo que es amigable con el medio ambiente en ese aspecto.

Greenpaeace, va más allá de los temas medioambientales en sus críticas contra la tecnología nuclear y cita aspectos económicos, como una falta de competitividad en los precios de esta energía, son utilizados para desacreditarla e intentar ya no sólo que no hayan nuevos proyectos sino que este tipo de energía desaparezca completamente de la región latinoamericana.

“…nos asombra mucho el hecho de que en los países americanos quieran desarrollar una energía que esta siendo desmantelada en España, Francia y Japón, con el enorme gasto que eso significa, esta energía no es, sin lugar a dudas, la respuesta a la crisis energética que está sufriendo el cono sur”, declaró Samuel Leiva, Coordinador de Campaña de Greenpeace Chile en dicha cumbre.

El mundo y Latinoamérica

La energía nuclear para la generación de energía cuenta con 443 reactores distribuidos en 31 países y generan el 15 por ciento de la electricidad a nivel mundial. En el año 2005 esto suponía una generación instalada de 386 GW. Y si bien es cierto, como dice Greenpeace, que países europeos como España, Alemania y Suecia están intentando incrementar su matriz energética mediante fuentes de energía renovables, en Estados Unidos y otros países en Asia están contemplando la expansión de su matriz mediante este tipo de plantas.

En Brasil, así como en otros mercados latinoamericanos, las necesidades energéticas no dejan de estar en una situación siempre delicada y cercana a la crisis debido a factores como una mala planificación que ha provocado sobre dependencia en algunos recursos. Por ello, si la situación no se revierte, todo parece indicar que tanto Brasil, como otros países de la región, más notoriamente México, Argentina y Chile pueden acabar incrementando o añadiendo esta fuente de energía para cubrir futuras necesidades con miras a no frenar su crecimiento económico.

En el caso de Brasil siempre habrá que tener en cuenta que el uranio se debe tratar en Holanda. A pesar de que Brasil cuenta con grandes reservas, no cuenta con infraestructura para tratar el uranio para su uso en las plantas nucleares. Sólo un incremento en la demanda de este tipo de combustible por parte de otras plantas puede hacer que Brasil cree la infraestructura de tratamiento de uranio necesaria y por lo tanto desarrolle esta nueva industria. Una vez implementada en Brasil, otros mercados de la región pueden además aprovechar esta circunstancia para sus necesidades de uranio, especialmente si se deciden a aumentar la capacidad de generación mediante este insumo.