Las energías renovables en Latinoamérica son cada vez más importantes a juzgar por los acuerdos internacionales que varias regiones, como Centroaméricas, y países, como Chile, están llegando con países foráneos

Ya sea por iniciativa propia o por convenios internacionales la energía renovable está en el plan energético de muchos países de Latinoamérica. Las ideas son diversificar la matriz, reducir la dependencia en combustibles fósiles importados y asegurar que zonas desfavorecidas tienen acceso a fuentes de energía baratas y poco volátiles.

Una de las regiones que más se está moviendo para asegurar el abastecimiento de energía mediante la integración y el desarrollo de energías renovables es Centroamérica. Durante la Conferencia Mundial de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas celebrada en Johannesburgo en el 2002 se produjo el lanzamiento de la “Alianza en Energía y Ambiente” con Centroamérica con el objetivo de promover el uso de fuentes de energía renovable y tecnologías limpias de manera sostenible.

El proyecto se lleva a cabo entre los Ministerios de Medio Ambiente de la región y la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (SG-SICA), organismos regionales, ONG’s, empresas y otras instituciones relacionadas con la energía renovable.

Por el lado de Finlandia, la Alianza cuenta con la participación del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno, empresas proveedoras de tecnologías de energía renovable y servicios, así como otras instituciones de ese país.

El Salvador es uno de los países aliados del convenio y, según su Ministra de Economía de, Yolanda Mayora de Gavidia, la firma de este convenio de cooperación llega en el momento preciso ya que se producirán cambios en las economías de los países centroamericanos en los próximos años, donde la energía será un componente importante para el desarrollo de la competitividad.

En Chile, la Comisión Nacional de Energía (CNE) y la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ) firmaron un compromiso para iniciar el proyecto de cooperación “Energías renovables no convencionales en Chile”, el cual viene a reforzar las tareas que el Gobierno está emprendiendo con miras a mejorar las condiciones para el desarrollo de este tipo de energías en el país. Alemania es uno de los países más avanzados en el uso de fuentes renovables y la aplicación de tecnologías innovadoras para la generación eléctrica.

El objetivo central de este proyecto es lograr que las energías renovables (minihidráulica, geotermia, eólica, solar, biomasa y otras) adquieran en Chile una mayor importancia en el suministro de energía a sus principales sistemas eléctricos, contribuyendo de esta forma a profundizar la diversificación y sustentabilidad de la matriz energética nacional.

En el marco de este proyecto, expertos alemanes apoyarán a los responsables nacionales en el desarrollo de políticas y regulaciones para la introducción de energías renovables no convencionales; se generarán acciones destinadas a facilitar las decisiones del sector privado para inversiones en ese tipo de tecnologías.

Así mismo, se mejorarán las capacidades técnicas locales y de los tomadores de decisión para el desarrollo de las energías renovables, junto al establecimiento de adecuados mecanismos de difusión e intercambio internacional.

Además de estas iniciativas más la de Brasil con el programa Proinfa, las energías renovables van poco a poco adquiriendo relevancia a medida que tanto los diferentes gobiernos de la región como instituciones internacionales ven en el desarrollo de estas fuentes de energía un beneficio para todas las partes, incluso las no involucradas en este tipo de acuerdos pues al final todos respiramos el mismo aire.

En el mismo Brasil Eletronorte hizo un llamado para la construcción de una planta de 50 MW de biomasa. La empresa brasileña ya adquirió las dos turbinas de 25 MW cada una y espera que sea un socio externo el que se encargue de aportar el resto de lo que se necesita para llevar a cabo el proyecto que estaría situado en la zona amazónica.

En México también se confirmó que el proyecto de biomasa Aguascalientes era factible y una llamada a socios internacionales se llevará a cabo para su puesta en marcha. En ese mismo país se analiza la posibilidad de utilizar las corrientes del golfo de California para la producción de energía eléctrica. Se estima que la energía producida podría llegar a ser de hasta 27.000 MW mediante la instalación de 4.000 turbinas flotantes situadas a 80 kilómetros de la costa.

Este sería sin duda un proyecto novedoso en América Latina, lo que demuestra que mientras en muchos mercados el desarrollo de otras fuentes de energía están, por el momento, y comparado con otros tiempos, algo paradas, las renovables están cada vez ganando en relevancia, algo a considerarse como muy buena noticia.

Las barreras de financiación siguen siendo el principal problema para desarrollar estos proyectos, pero son cada vez más gobiernos los que están creando incentivos para que aumente el desarrollo de los mismos.