Las plantas a carbón siguen estando mal vistas en algunos mercados mientras que en otros son la solución parcial para seguir expandiendo la matriz.

Unas veces es la sobre dependencia en la hidroelectricidad y la dependencia en las bondades del clima. Otras en gas natural y pocos proveedores que cuando fallan crean problemas difíciles de corregir. Los mercados latinoaméricanos siguen sufriendo de sobre dependencia en una o dos fuentes de energía eléctrica y están trabajando en crear un marco de diversificación, donde se están fomentando al máximo los recursos autóctonos para evitar medidas de emergencia como racionamientos o cortes.

Asociaciones internacionales ambientalistas siguen alimentando la noción de que el carbón no debería ser utilizado para la generación de energía, pues le consideran uno de los mayores responsables del deterioro del medio ambiente debido a sus emisiones nocivas.

El carbón está muy extendido en la generación de energía a nivel mundial y los más optimistas-aquellos que siguen proponiendo su uso mediante las nuevas tecnologías que lo hacen más limpio-consideran que incluso en el futuro podría haber una tendencia internacional a volver a usar el carbón como una fuente principal de energía, especialmente en el mundo industrializado-que ahora intenta reducir su consumo.


El rol del carbón en Latinoamérica
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El discurso en favor del carbón se centra en su diversificación geográfica y en las abundantes reservas en comparación con otros combustibles, especialmente gas y petróleo. Según WCI, hay 70 países en el mundo con reservas de carbón extraibles-WCI dice que todos los países del mundo tienen carbón-mientras que el petróleo o el gas se concentran en su mayoría en el Medio Oriente y Rusia-aunque Latinoamérica cuenta con reservas no despreciables para el uso regional.

Dado que WCI estima que las reservas de gas y petróleo podrían tener una vida de 41 y 67 años respectivamente, si se mantienen los niveles de crecimiento en su consumo y exploración, por lo que su precio puede aumentar significativamente en el futuro.

La reciente subida en los precios de estos dos combustibles sirven como ejemplo para los proponentes del carbón de como una subida en la demanda debido a condiciones macro económicas favorables combinado con una reducción o estancamiento de la producción de estos dos insumos provoca volatilidad en sus precios.

A medida que las reservas se vayan agotando esta volatilidad con precios al alza será aún más aparente, dicen los defensores del carbón.

Según Jacques Barthelemy, vice presidente de ventas para Sur América, Europa, Africa y Medio Oriente de Alstom, el uso de gas natural suele ser más barato que el carbón si este insumo está disponible de manera local, si debe ser comprado en los mercados internacionales, la situación puede no ser así.

De todas maneras, la discusión sobre esta carencia de gas y petróleo es considerada por los defensores de estos dos combustibles como filosófica, pues las alarmas de una falta de petróleo llevan décadas en el ambiente. Por ello, el uso del carbón no podría defenderse sin una evolución tecnológica que haga que la quema de este combustible fósil sólido sea más limpia.

Nuevas tecnologías, como la captura de CO2, están permitiendo la defensa de este combustible que tiene en parte un fuerte estigma de ser sucio debido a su propia apariencia, dice Fernando Zancan, gerente ejecutivo de la Asociación de Carbón del Estado de Santa Catarina, Brasil.

La evolución tecnológica en la quema de carbón sigue su curso y la regasificación del mismo se presenta como una alternativa a futuro en caso de que se produzca una falta de gas natural, dice.

Plantas a carbón en Latinoamérica

En América Latina las plantas a carbón son una minoría ya que la hidroelectricidad y el gas natural-especialmente en los últimos años-son las fuentes de energía preferidas por los gobiernos y los inversionistas privados. Sin embargo, las necesidades de diversificar las matrices, problemas climáticos que han afectado en el pasado reciente las reservas de agua y problemas de suministro de gas natural, están haciendo que en algunos lugares las plantas a carbón tengan un nuevo ímpetu. Lo que no queda claro es si este ímpetu es circunstancial por las condiciones actuales o si realmente el discurso de plantas a carbón más limpias y la abundancia de este insumo lo hace candidato a aumentar su rol en las matrices de generación a largo plazo. La respuesta no es simple pues depende en gran medida de la situación individual de cada país.

México, por ejemplo, tiene la intención de seguir expandiendo su matriz de generación mediante el uso de plantas térmicas a gas. El ejecutivo quiere utilizar al máximo los recursos propios del país y después importar gas para las plantas térmicas, las cuales pasarán a ser más del 50 por ciento de la generación total del país en el 2014, si se cumplen los planes previstos. México necesita instalar 22.000 MW lo cual se conseguirá con la puesta en marcha de 59 proyectos. El 80 por ciento de estos proyectos serán plantas a gas, un 10 por ciento plantas hidráulicas y un cinco por ciento a carbón-en 2002 un 15,8 por ciento de la generación del país se producía mediante plantas a carbón. Con el nuevo plan, el carbón disminuirá a un cuatro por ciento de toda la capacidad instalada.

El carbón ha caído en desgracia en México por considerarse más caro y menos amigable con el medio ambiente. México no sólo descarta el uso del carbón sino que también considera que las renovables no son suficientes para cubrir las necesidades. Por ello, la idea de México apunta a intentar diversificar sus proveedores de gas natural para no sólo depender de Estados Unidos.

Por su parte, en Brasil el uso de carbón para la generación eléctrica ha salido favorecido por el nuevo modelo energético instaurado en el país en marzo de 2005. El gobierno se comprometió a darle al carbón un rol superior y parece haber cumplido su promesa ya que en la nueva licitación de nuevas plantas, a celebrarse a mediados de diciembre, se incluyen cuatro plantas a carbón que sumarán una capacidad adicional a carbón de 1.850 MW una vez entren en operación en 2008 las plantas Jacuí I (350 MW y una inversión de US$170 millones), Candiota III (350 MW y una inversión de US$260 millones), Seibal (500 MW y una inversión de US$830 millones) y CTSul (650 MW y una inversión de US$698 millones). Todos estos proyectos cuentan con la aprobación ambiental del gobierno de Brasil, la barrera más grande a superar para poder ponerlos en marcha y una prueba, dice Zancan, de que las tecnologías utilizadas son más limpias de lo que muchos piensan. Estas plantas se suman a los 1.414 MW de capacidad ya instaladas en el país mediante ocho plantas a carbón.

En República Dominicana el gobierno quiere licitar la construcción de dos plantas a carbón que tendrían una capacidad instalada de 1200 MW y una inversión de 1.500 millones de dólares. Estas dos plantas a carbón, por las cuales ya se han interesado 18 empresas, entrarían en operación para 2008. La idea es que estas plantas, una vez entren en funcionamiento, desplacen a otras que ofrecen precios de energía más elevados. Colombia, país latinoamericano con las mayores reservas de carbón, se presenta como posible proveedor para estas dos plantas.

El propio Presidente de Colombia, Alvaro Uribe, le ofreció a su homólogo nicaragüense asistencia técnica y ayuda económica para que dos de las plantas del país centroamericano puedan funcionar con carbón de Colombia. Nicaragua sufre una crisis energética debido a los altos precios del petróleo, y está considerando el carbón como alternativa.


Participacón del carbón a nivel mundial para la generación de energía eléctrica
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En Chile, las restricciones de gas proveniente de Argentina han puesto al carbón en primera línea, más cuando las soluciones al dilema de gas-proyecto de GNL y anillo energético-no son inmediatas. AES Gener planea la construcción de varias centrales a carbón entre las que destaca Nueva Ventanas con 250MW y una inversión de US$317 millones. La planta utilizará una combinación de carbón con coque de petróleo. Colbun también planea la construcción de una planta de 300 MW utilizando carbón.

El carbón es un combustible que puede ayudar a diversificar las matrices energéticas y disminuir la sobre dependencia no sólo en las fuentes de energía sino en los proveedores de combustibles para evitar fluctuaciones en los precios de la energía. Por el momento, este combustible gana enteros en algunos países, lo que no está claro es si esta es una situación temporal debido a los precios-y restricciones de gas-o si su uso incrementará en la región, algo que sólo puede suceder si sus promotores son capaces de limpiar su imagen ante la opinión pública.