Por redacción Potencia

Pendiente la reforma del sector eléctrico, Costa Rica quiere no sólo mejorar su capacidad de generación sino que además quiere llevar a cabo esta misión apoyándose en las energías renovables

Durante los últimos años la actividad en cuanto a la puesta en marcha de nuevas centrales eléctricas de generación en Costa Rica ha sido limitada, a pesar de que los continuos planes de expansión han incluido todo tipo de nuevas centrales hasta el 2021. Costa Rica sigue siendo un mercado regulado y controlado por entes estatales que parecen estar encontrando dificultades para auto financiar nuevos proyectos.

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Los problemas del mercado eléctrico tienen varias lecturas que oscilan desde el nivel de precios en relación a los costos de generación, así como una reforma del sector que permita la entrada de empresas privadas para poder rellenar los agujeros que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) no puede cubrir.

Otra vía de escape para mejorar las inversiones podría encontrarse en la integración regional mediante el proyecto SIEPAC y que permitiría acceder a mayor capacidad e incluso a la venta de excedentes en caso de llevarse a cabo proyectos que se podrían beneficiar del mercado regional centroamericano, como sucede con el futuro proyecto hidroeléctrico Diquis de 622 MW y que podría estar disponible en 2016.

La realidad actual es la necesidad de que los nuevos proyectos se pongan en marcha lo antes posible para evitar posibles crisis eléctricas en el corto plazo, y la batalla dialéctica entre algunas entidades públicas se centra en las tarifas. Según declaraciones de la Contraloría General a los medios locales del país, los ingresos provenientes de las tarifas de electricidad en 2009 estarían siendo insuficientes para garantizar las inversiones necesarias para poder fortalecer el parque de generación y así atender el crecimiento de la demanda que se sitúa en torno al 5,5 por ciento.

Para poder mantener este crecimiento en la demanda, el Banco InterAmericano de Desarrollo (BID) estima que el parque de generación eléctrico de Costa Rica debería duplicarse cada 15 años. Además, entre 2008 y 2015 el gobierno debería invertir unos 4.000 millones de dólares para satisfacer la demanda, dice el BID.

El problema sobre la falta o no de recursos quedan algo confusos ante los ataques cruzados entre algunas de las instituciones que rigen el mercado eléctrico costarricense y algunos movimientos en torno a peticiones de créditos para poder contener contingencias en el sector eléctrico.

Por un lado, el ICE se queja de que las tarifas estipuladas por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) son insuficientes para obtener los recursos necesarios para nuevas inversiones, alineándose con la Contraloría General. Pero, por su parte, ARESEP, discrepa con el ICE del que asegura que cuenta con los recursos necesarios para llevar a cabo las inversiones necesarias para el desarrollo del sector.

De hecho, es la intención de ARESEP el seguir bajando las tarifas eléctricas amparándose en que los recursos hidroeléctricos vuelven a estar en plenas condiciones, lo que reduce la necesidad del ICE de importar combustibles fósiles para las plantas térmicas. ICE concuerda con el ahorro debido al mayor potencial hídrico argumentado por ARESEP, pero sigue demandando un aumento en las tarifas para corregir el agujero financiero que se originó en sus finanzas en 2008.

De lo que no hay duda en el sector de energía de Costa Rica es sobre la necesidad de aumentar el parque de generación que lleva tiempo siendo deficitario con respecto a la demanda y que requiere de la reducción de las fuentes térmicas y el aumento de las energías renovables mediante el aprovechamiento de recursos propios. Es precisamente la dependencia en la importación de combustibles fósiles parte del problema que enfrenta Costa Rica, pues los costos de estos insumos provocan que los ingresos por el servicio sean insuficientes.

El ICE recomienda en sus planes de expansión que se reduzca al máximo la dependencia en combustibles importados y se aumente la generación a través de energías renovables. Costa Rica, de todas formas, debería impulsar otras fuentes que no fuesen las hidroeléctricas, ya que es su sobre dependencia en este tipo de generación la que puede llevarle a acelerar la puesta en marca de centrales térmicas, de emergencia o permanentes en años de sequía.

Para evitar sufrir una nueva crisis como la experimentada en 2007 debido a la sequía que disminuyó la capacidad de hidroelectricidad del país y que obligó a instalar plantas diesel de emergencia, Costa Rica formalizó en el primer trimestre de 2009 un crédito bancario entre el BID y el ICE de 500 millones de dólares avalados por el propio gobierno de la nación. Este crédito está a disposición del ICE para obtener fondos de forma rápida en caso de necesitar llevar a cabo algún proyecto relacionado con el sector eléctrico.

La idea principal es utilizar estos fondos para el desarrollo de proyectos relacionados con las energías renovables a modo de no incurrir en mayores gastos en cuanto a la importación de combustibles. A pesar de esta ayuda, algunas voces autorizadas de ese mercado aducen que el préstamos puede acabar siendo utilizado de forma incorrecta debido a las urgencias.

Dichas urgencias podrían forzar a la puesta en marcha de centrales térmicas al ser más rápidas de instalar y poner en funcionamiento que las alternativas renovables como las hidroeléctricas o eólicas. Estas mismas voces alertan que Costa Rica podría llegar a retirarse del proyecto de integración centroamericano (SIEPAC), por no contar con la capacidad necesaria para ser parte del mismo.

A pesar del pesimismo de algunos sectores, el gobierno planea importantes inversiones, según declaraciones de sus funcionarios. Recientemente, el gobierno anunciaba inversiones en el sector eléctrico que suman más de 9.000 millones de dólares en los próximos 12 años, de los cuales casi 7.000 millones estarían destinados a la puesta en marcha de nueva generación.

Centrales eléctricas

A finales de 2008, Costa Rica contaba con 2,4GW de capacidad instalada, de los cuales 1,5GW pertenecen a plantas hidroeléctricas, 0,6GW a plantes térmicas, 0,2GW a centrales geotérmicas, 0,07GW a centrales eólicas y 0,02GW a centrales de biomasa.

El potencial renovable del país aún es bastante elevado teniendo en cuenta el explotado. Cifras oficiales del gobierno sitúan la capacidad de generación a través de energías renovables en 5,42GW, de los cuales un 94 por ciento pertenecería a capacidad hídrica, y el resto estaría dividido entre las energías geotérmicas, biomasa y eólica.

El ICE es el responsable de elaborar el plan estratégico de expansión de la matriz eléctrica, según los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Nacional de Energía. Según el plan de expansión elaborado por el ICE para el periodo entre 2008 y 2021, la capacidad instalada en el país debería aumentar en 208 MW este año, en 280 MW en 2010 y 2011, y en 310 MW en el 2012.

Son varios los proyectos que se están barajando para poder alcanzar estas metas establecidas en el plan de expansión eléctrico. Entre ellas se encuentra la central termoeléctrica Garabito. La central está siendo construida y debería iniciar operaciones en 2011, es decir con un año de retraso con respecto al plan inicial del ICE que situaba su puesta en marcha en 2010. Su capacidad instalada será de unos 200 MW, aunque esta capacidad podría incluso ser aumentada si fuese necesario. La inversión para llevar a cabo este proyecto es de unos 338 millones de dólares, de los cuales 235 millones serán financiados por el banco alemán KFW IPEX Bank, y los restantes 103 millones fueron obtenidos en el mercado de valores local mediante la emisión de bonos.

Por el lado de la energía hidroeléctrica, se encuentra en fase avanzada, más del 70 por ciento, el proyecto Pirris. Al igual que sucede con el proyecto Garabito, esta central debía iniciar operaciones en 2010, sin embargo la última notificación del ICE apunta a que será en 2011 cuando el mercado podrá beneficiarse de sus 135 MW de capacidad instalada. La central requiere de una inversión de unos 411 millones de dólares.

Otros proyectos de gran tamaño, como el hidroeléctrico Reventazón con una capacidad de 300 MW y que debería entrar en operaciones entre 2014 y 2015, El proyecto Hidro 1 con 100 MW y que está planeado para 2015, o incluso el proyecto Savegre de 200 MW y que está planeado para 2020, serán los principales proyectos que deberán no sólo acomodar el crecimiento de la demanda en el país, sino que además deben servir para integrar al mercado en el proyecto SIEPAC. Antes, el gobierno deberá definir el marco legal del sector eléctrico para los próximos años, incluyendo la posible entrada del sector privado.

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