La industria de la energía eléctrica a nivel mundial sigue profundizando en cómo se va a llevar a cabo su transformación para frenar la degradación del medio ambiente y mejorar la eficiencia de forma que no se produzca déficit de energía eléctrica por falta de recursos.

La discusión se contempla desde varios ángulos que suponen diferentes magnitudes de acción. Un primer ángulo, posiblemente el más importante pero también el más difícil de conseguir, abarca el cambio en la planificación de las matrices de generación con el incremento de energías renovables no convencionales como la energía eólica, geotérmica y solar, junto con la evaluación de las centrales nucleares, las cuales parece inviable que queden fuera de una discusión seria sobre el uso de energía eléctrica de baja emisión de CO2. Las nucleares entran en la discusión debido a que las renovables en solitario difícilmente podrán reemplazar efectivamente la generación con combustibles fósiles cuando la mayoría de mercados emergentes se encuentran en plena expansión económica.

El otro ángulo de acción se centra en el uso responsable de la energía y el ahorro. Que abarca todo tipo de prácticas que afectan tanto a los grandes consumidores como a los pequeños núcleos familiares. El ahorro y el uso eficiente puede ser un poderoso aliado para poder planificar mejor unas matrices energéticas a futuro que no dependan únicamente del incremento de mayor capacidad de generación como camino para satisfacer la demanda.

Uno de los componentes que empiezan a tener importancia y que podrían ser de gran valor para ahorrar energía son los “contadores inteligentes”, los cuales permiten conocer mejor los patrones de uso de los usuarios y permite introducir variación de precio según el horario de consumo. Además, estos contadores permiten realizar variaciones en el cobro para pasar de un esquema pospago a uno de prepago. Este tipo de esquema, por el cual el usuario llegaría a ser consciente de cuando el uso eléctrico es más caro, debería servir para ajustar el uso a las necesidades reales evitando los despilfarros.

Varios países ya han implementado grandes cantidades de estos contadores inteligentes, siendo Europa uno de los continentes que parece ir más en serio en cuanto a la implementación de estos dispositivos.

La consultora Berg Insight estima que para 2013 ese continente podría tener 80 millones de estos contadores en operación. En Italia ya existe un caso real de una implementación masiva de estos contadores por parte de Enel SpA, la cual cuenta con 27 millones de usuarios y realizó su implementación entre el año 2000 y 2005. La inversión del proyecto se cifró en algo más de 2,000 millones de euros y el ahorro anual gracias a estos dispositivos es de 500 millones de euros. Es decir, toda la implementación se recupera en cuatro años y a partir de ahí cada año el operador cuenta con un significativo ahorro.

Otros países están activamente empezando a promover el uso de estos dispositivos como una obligación para los distribuidores de energía eléctrica porque suponen un incremento sustancial en la eficiencia.

La mayoría de administraciones en Latinoamérica se encuentran activamente discutiendo su futuro energético con mucho énfasis en el incremento en la generación, el cual podría planearse de forma más estratégica si se incluye con fuerza el factor del ahorro y la eficiencia en la ecuación.

Rafael A. Junquera
Editor