Al revés que su vecino Ecuador y Venezuela, Colombia se siente preparada para enfrentar el fenómeno de El Niño gracias a su estabilidad regulatoria y estructura de mercado

Por redacción Potencia

La región Andina, una vez más, se enfrenta al ataque del fenómeno meteorológico conocido como “El Niño”, esperando que sus efectos sean lo más moderados posibles ya que su impacto no sólo atañe al sector de la generación eléctrica de los diferentes países de esta región, sino a todas sus economías que lo padecen de forma generalizada. Colombia es uno de los países que, sin duda, sufrirá los efectos de este fenómeno durante lo que queda de este año y principios de 2010. El sector eléctrico de este país parece estar mejor preparado para hacer frente a las contingencias de este fenómeno que sus vecinos Ecuador o Venezuela, con los que mantiene una relación comercial de exportación de energía eléctrica.

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El Niño afecta a la capacidad de las centrales hidroeléctricas debido a las sequías que provoca en la época de lluvias evitando que los embalses se carguen del agua necesaria para pasar el resto de estaciones del año. Por lo general, los países de la Región Andina tienen una sobre dependencia en la generación hidroeléctrica, siendo Colombia uno de los que ha equilibrado más su matriz entre las centrales hidroléctricas y las térmicas.

De hecho, Ecuador, con quien además tiene ciertas divergencias políticas, está sufriendo una importante crisis en su sector eléctrico que han obligado a racionar en ciertos momentos del día el suministro de energía eléctrica. Debido a las dificultades por las que atraviesa este mercado, sus dirigentes solicitaron el aumento de las exportaciones de energía desde Colombia que habían ido descendiendo en los últimos tiempos debido a la entrada en operación de algunas centrales y a las condiciones hídricas.

Sin embargo, esta tendencia se ha revertido y Ecuador vuelve a necesitar de las importaciones para poder resistir este temporal provocado por El Niño. Además, Ecuador se encuentra aún reorganizando su mercado con vistas a que nuevas centrales como Coco Sinclair, de 1.500 MW, entren en operación.

A mediados de noviembre el Ministerio de Minas y Energía de Colombia aprobó aumentar sus exportaciones a Ecuador. El organismo público explica en su comunicado que Colombia se puede permitir el incrementar la exportación ya que aún tiene en su arsenal térmico centrales que no están siendo utilizadas debido a su elevado costo y cuyo uso se reserva a situaciones de emergencia en el mercado local. Con esta medida Colombia no compromete su capacidad hídrica actual, la cual está en un periodo de recarga para poder hacer frente a la demanda entre los meses de diciembre y marzo de 2010, cuando se espera que la sequía se acentúe como consecuencia del fenómeno meteorológico. En caso de que la sequía afecte a la capacidad hidroeléctrica de Colombia, estos recursos se utilizarían para abastecer la demanda local. En total, Colombia posee siete plantas térmicas con una capacidad combinada de 627 MW que pueden ser utilizadas para abastecer a Ecuador.

La transferencia de energía entre Ecuador y Colombia se lleva a cabo a través de dos líneas de transmisión: Tulcvá-Ipiales de 138 kV y Pomasqui-Jamondino de 230 kV.

Colombia tiene el convenciniemto de que su estructura de generación está protegida a pesar de que los embalses sufrirán una caída en su capacidad. “La demanda de energía en Colombia se podría atender incluso si la sequia se mantiene por un año y es tan fuerte como la peor de la historia del país hace 20 años”, dice Diego Herrera Caipa, asesor de comunicaciones de Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG).

Esta tranquilidad aparente con la encara Colombia El Niño se debe, dicen agentes de mercado, al esquema regulatorio denominado “Cargo por Confiabilidad” que entró en vigencia en diciembre de 2006 y que supuso una evolución de los anteriores esquemas de “Cargo por Capacidad” iniciado en 1997 y “Cargo por Potencia” en 1995. Este esquema ofrece, por un lado, estabilidad jurídica y, por otro, las condiciones financieras para el desarrollo de nuevos proyectos. Además, establece las obligaciones para garantizar la entrega de energía cuando la demanda la requiera. El Cargo por Confiabilidad contempla la realización de subastas para garantizar energía en firme. Mediante las subastas realizadas en 2008 y 2009 el mercado colombiano se ha asegurado la energía suficiente para cubrir la demanda hasta noviembre de 2014. Se espera pues que nueve proyectos entre en operación en este periodo añadiendo 6 GW adicionales de capacidad.

En estos momentos, dice un comunicado de XM, filial de grupo empresarial ISA, encargada de prestar los servicios de coordinación de la operación de los recursos del Sistema Interconectado Nacional (SIN) y la administración del mercado mayorista, los embalses de Colombia estaban a principios de noviembre al 70 por ciento de su capacidad total, nivel 10 puntos porcentuales por encima del nivel de alerta. El nivel actual de los embalses se debe a la utilización de las centrales térmicas y a las abundantes lluvias registradas en el mes de octubre. Los embalses que más afectan al desempeño de las centrales hidroeléctricas, cuentan con niveles superiores a la media. Así, el embalse El Peñol, el de mayor importancia para el sector eléctrico, contaba a principios de noviembre con el 81 por ciento de su capacidad, mientras que los embalses Chivor y Guavio registraban niveles del 90 y 72 por ciento, respectivamente.

A pesar de que Colombia parece estar protegida contra El Niño, los caudales redujeron sus volúmenes en un 40 por ciento durante los meses de octubre y septiembre. Esta situación, dicen funcionarios de CREG, ha provocado que las centrales térmicas cubran la demanda existente para ayudar a los embalses a recuperar el terreno perdido debido a las sequía.

Además de estar cubierto en su mercado interno gracias a sus reservas hídricas, Colombia exporta energía a Venezuela y ha tenido ya encuentros con el gobierno de Panamá para oficializar la interconexión con este país. Esta interconexión, cuyas bases técnicas se están tratando entre ambas naciones, le daría a Colombia acceso al mercado de Centroamérica (SIEPAC) una vez que éste entre en operación comercial.

El mercado y planes de expansión

Colombia cuenta con una capacidad instalada de 13,5 GW en el SIN, lo que representa un incremento de 78 MW con respecto a la capacidad instalada a finales de 2007. Según datos del CREG, la demanda máxima del mercado se sitúa en los 8,5 GW. El mercado está dominado por la generación de centrales hidroeléctricas que cuentan con una participación de mercado de generación en el SIN de un 67 por ciento, aproximadamente. El parque térmico, conformado principalmente por centrales a gas natural y carbón, tiene un 33 por ciento de participación de mercado. Esta proporción entre centrales térmicas e hidráulicas hace que los funcionarios del CREG definan el mercado como “hidrotérmico”.

El SIN además cuenta con 24.113 kilómetros de líneas de transmisión.

La crisis económica global ha tenido un impacto en la demanda de energía eléctrica, la cual pasó de un incremento del cuatro por ciento en 2007 a 1,4 por ciento en 2008.

Por ahora Colombia contempla una expansión de su matriz que sigue estando basada en el aprovechamiento de sus recursos hídricos y sus reservas de carbón. Según datos proporcionados por el CREG, tan sólo el 10 por ciento de los recursos hídrico del país han sido aprovechados para la generación de energía eléctrica.

Por el momento, las energías renovables no convencionales tienen una participación simbólica en este mercado, siendo la eólica y la cogeneración a base de bagazo de caña las que están siendo probadas de forma experimental.

A diferencia de otros países de la región, la energía nuclear no entra en los planes de expansión al considerar que hay suficientes alternativas antes de tener que recurrir a la controvertida energía atómica.

En definitiva, Colombia goza de una salud relativa envidiable con respecto a sus vecinos. No sólo parece tener asegurada su capacidad de abastecer la demanda interna, sino que se muestra como un mercado con clara vocación internacional, gracias a sus interconexiones con Venezuela, Ecuador y pronto con Panamá. Esta estrategia no sólo le aporta ingresos atípicos, sino que le posiciona para poder beneficiarse del intercambio eléctrico con tres países diferentes de forma directa e indirecta con todo Centroamérica cuando se concrete la interconexión con Panamá.

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