Por un corresponsal de Potencia
 
Con una población de 45,5 millones de habitantes –la tercera de América Latina, sólo por detrás de Brasil y México-, Colombia afronta grandes desafíos para satisfacer el crecimiento interno de la demanda energética.
 
El suelo colombiano, cuya superficie supera los dos millones de kilómetros cuadrados, es rico en minerales, especialmente en la producción de carbón –el país es el quinto exportador mundial, precedido por Indonesia, Australia, Rusia y Sudáfrica- y de petróleo.
 
En Colombia se encuentra la mina a cielo abierto de carbón más grande del planeta, El Cerrejón, que, de acuerdo con América Economía, sólo en el primer semestre de 2010 exportó entre 15 millones y 16 millones de toneladas, aparte de cubrir también el mercado interno.
 
En el sector petrolífero, la región de los Llanos Orientales cuenta con importantes yacimientos.
 
Tanto el carbón como el petróleo pueden contribuir a aumentar la generación eléctrica nacional pero un uso excesivo de la combustión de estos minerales causaría un grave impacto ambiental que el gobierno no está dispuesto a agravar.
 
Colombia puede aprovechar otros recursos para la producción de electricidad y la apuesta por las energías limpias hará posible afrontar el incremento de la demanda.
 
El sector hidroeléctrico desempeña un papel clave en la producción energética colombiana. La riqueza hidrográfica del país se traduce en los importantes afluentes del río Orinoco, el tercero con más caudal del mundo, cuyo curso avena los territorios venezolano y colombiano.
 
El más caudaloso de los ríos del globo, el Amazonas, también baña suelo colombiano, lo mismo que muchos de sus afluentes. Otras cuencas de importancia situadas en el país son las del Caribe y el Pacífico. En Colombia, la energía hidroeléctrica es la principal fuente de electricidad. Embalses como el de Guavio, que genera unos 1.200 MW, La Esmeralda (1.000 MW), o Betania (540 MW) dan buena cuenta del potencial hidroeléctrico.
 
Actualmente, cuando Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales exhortan a los estados al empleo de fuentes renovables de energía para plantar batalla a los efectos del cambio climático, los ríos colombianos todavía tienen mucho que ofrecer al mercado eléctrico.
 
Nuevos proyectos se encuentran en marcha, como el de la central Porce III –en cuya financiación participa el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)-, que embalsará el río del mismo nombre.
 
El canal televisivo colombiano Telemedellín informa de que el pasado 9 de octubre comenzó el proceso de llenado de este embalse, cuya central generará alrededor de 660 MW. El proceso de construcción de la represa no ha estado exento de complicaciones. El río Porce tuvo que ser desviado mediante la construcción de un túnel, que sólo se cegó cuando comenzó a llenarse el pantano.
 
La represa de Porce III alojará más de 170 millones de metros cúbicos de agua, que se aprovecharán para el regadío de terrenos en las zonas de Amalfi, Guadalupe y Anorí.
 
Telemedellín añade que la central comenzará a funcionar el próximo mes de diciembre a través de una turbina. A partir del segundo semestre de 2011 se instalarán otras tres turbinas. La construcción de Porce III, iniciada en 2004, ha corrido a cargo de la empresa EPM.
 
La interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá es otra de las apuestas para afrontar el incremento de la demanda energética.
 
Este proyecto conjunto, ejecutado por la empresa binacional ICP –conformada por la colombiana Interconexión Eléctrica S. A. (ISA) y la panameña ETESA (Empresa de Transmisión Eléctrica S.A) -, no sólo permitirá la circulación de energía entre ambos países, sino que asimismo conectará los mercados eléctricos de la Comunidad Andina y América Central.
 
En ICP apuntan que el tendido eléctrico interestatal optimizará los recursos energéticos y facilitará el ahorro de combustibles, así como la reducción de emisiones contaminantes –uno de los objetivos primordiales.
 
La apuesta de Colombia por las energías renovables se completa con los proyectos para el aprovechamiento del potencial eólico del país. Algunos de ellos pretenden la instalación de parques eólicos flotantes en el Caribe, lo que podría triplicar la generación eléctrica.
 
Por otra parte, el país también debe prepararse para sacar partido de los rayos del sol. Un estudio realizado por la Revista de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia revela que regiones como Guajira tienen un potencial estimado en 2.000-2.100 kWh por metro cuadrado.
 
Habida cuenta que la potencia máxima obtenida en las regiones más soleadas de la Tierra alcanza los 2.500 kWh por metro cuadrado, el país está más que capacitado para obtener provecho de la energía solar.
 
Las óptimas condiciones medioambientales de Colombia harán posible reducir las explotaciones energéticas basadas en la combustión mineral y sustituirlas progresivamente por las fuentes renovables.