Las necesidades energéticas están creando crisis en varios países de esta región. La falta de nuevos proyectos puede agravar aún más la situación ¿qué tipo de energía debe utilizar Centroamérica para abastecer sus necesidades?


Central Choloma III en construcción (foto cortesía de MAN & Power)
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Centroamérica es una región que se caracteriza principalmente porque algunos de sus países se encuentran en un estado de crisis en el sector de la energía eléctrica. Países como Guatemala, Honduras, El Salvador o Nicaragua, atraviesan por momentos delicados en sus mercados energéticos. La falta de nuevos proyectos de expansión y la sobre dependencia desarrollada en los últimos años en los derivados del petróleo parecen ser los causantes de dicha problemática.

Por ejemplo, en Honduras se inauguró la central térmica Pavana III en enero de 2005. La planta supuso una inversión de 190 millones de dólares y debía aliviar las necesidades energéticas del país con la adición de 210 MW de capacidad de generación. La planta pertenece a Luz y Fuerza de San Lorenzo S.A. (Lufussa). Wartsila se adjudicó la licitación de esta planta.

Además queda todavía por completar otro de los proyectos térmicos más importantes de la región centroamericana y que también se lleva a cabo en Honduras.

La planta diesel Choloma III se encuentra en su segunda fase de construcción por parte de la empresa MAN & Power. Esta planta una vez terminada-si es que se llega a terminar dada las circunstancias actuales con los derivados del petróleo-aportará una capacidad instalada de 285 MW.

En los últimos años Honduras ha ido incrementando su dependencia en las plantas térmicas, responsables del 70 por ciento de la generación, mediante la importación de combustibles fósiles, y el resto se genera a través de las plantas hidroeléctricas.

En la actualidad el Ente Nacional de Energía Elétrica (ENEE) se encuentra en una situación difícil y el país se prepara para reestructurar a este organismo mediante el Plan de Acción para la Recuperación del Subsector Eléctrico 2006-2010. Entre los planes se contempla el incremento de las tarifas eléctricas en hasta un 15 por ciento, aunque el gobierno apunta a que esta medida sólo se llevará a cabo si todo lo demás falla. La mayoría de problemas de ENEE se refieren a la pérdida de ingresos por fallas no técnicas.

La importación de combustibles es otro de los factores que están impactando a esta empresa estatal.

Y el tema de los precios debido a los combustibles es un tema recurrente en varios mercados centroamericanos, pues Honduras no es el único mercado que ha incrementado en la última década su capacidad de generación mediante plantas térmicas.

El Salvador cuenta con una capacidad superior a los 1,100 MW de capacidad instalada y las últimas adiciones han sido en su mayoría de origen térmico, hasta tal punto que en estos momentos cuenta con más plantas térmicas (6) que hidroeléctricas (4). Estas plantas térmicas aportan el 46 por ciento de la generación total mientras que la hidroelectricidad es el 38,9 por ciento, el resto es mediante planta geotérmicas.

El contexto de mercado apunta a que se llevarán a cabo una serie de incrementos en los precios enfrentados por los ciudadanos de este país a expensas de que el gobierno realice las reformas de la Ley General de Electricidad, algo que algunas asociaciones sociales del país demandan con urgencia.

Tanto en Honduras como en El Salvador nuevas adiciones térmicas parecen poco probables dada la coyuntura actual con el precio de los derivados del petróleo.

No acaban ahí los problemas, ya que las centrales hidroeléctricas también están encontrando trabas por ciertos grupos ecologistas en estos dos mercados.

La Coalición Nacional Antirrepresas y la Coalición Binacional Antirrepresas se oponen a la construcción de las represas de las centrales El Cimarrón de 243 MW, El Tigre de 1350 MW (esta en construcción en los límites de ambos países) y El Chaparral de 64,4 MW. Ambientalistas de Guatemala, Nicaragua y Costa Rica también se unirán a las protestas debido a que en Centroamérica hay 300 represas planeadas en 170 ríos, dicen estos grupos ambientalistas.

En Nicaragua la situación empieza a ser daramática en el sector eléctrico ya que los cortes empiezan a prolongarse y todo parece indicar que la situación va a empeorar en los próximos meses. Nicaragua abrió su mercado energético con miras a mejorar las pérdidas de energía, incrementar el acceso a la red eléctrica al mayor número de ciudadanos y utilizar los recursos naturales del país para el suministro de energía eléctrica.

El resultado no ha sido satisfactorio ya que sigue siendo el país con el menor indice de electrificación de la región centroamericana. Además, el país ha llevado su matriz energética a una sobre dependencia en energía térmica con el consecuente problema que han supuesto las fluctuaciones de los precios de los derivados del petróleo en sus reservas de divisas internacionales.

Se estima que Nicaragua cuenta con un potencial de 1.700 MW de energía hidráulica del cual sólo se aprovecha el seis por ciento, según estimaciones de la Comisión Nacional de Energía (CNE) del país. De hecho, la crisis actual Unión Fenosa, empresa que tiene el monopolio de distribución en Managua, la atribuye a fallas en las generadoras y a la imposibilidad de realizar los pagos debido a los elevados precios de los derivados del petróleo.

Para el futuro este mercado está mirando a las energías renovables-por ejemplo se estima una capacidad de 1.000 MW potenciales de energía geotérmica-y a una posible utilización del gas natural de concretarse alguna interconexión, ya sea con México o incluso con Colombia. Por el momento, y para paliar los apagones, Nicaragua planea comprar energía a Panamá, declaró Frank Kelly, presidente ejecutivo de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL).

Guatemala cuenta con una capacidad instalada de 1.786 MW. Al igual que muchos mercados de esta región una vez entró el sector privado, la energía térmica predominó en las nuevas adiciones al sistema. Desde 1993, momento en el que entró el sector privado al mercado, se han puesto en marcha 14 plantas térmicas, ocho hidroeléctricas y dos geotérmicas. Guatemala en estos momentos está evaluando incrementar su matriz aprovechando al máximos su capacidad de hidroelectricidad en el país, al igual que la mayoría de sus vecinos.

Costa Rica ¿ejemplo a seguir?

De todos los países de Centro América, Costa Rica es tal vez el que menos problemas de abastecimiento tiene en la actualidad. Hay varios factores que pueden explicar la situación actual. Algunos sectores apuntan a que Costa Rica sigue contando con una empresa estatal que controla el sector. La privatización de algunos mercados de Centroamérica se apunta como el culpable de la situación actual. Sin embargo, hay otros factores favorables en Costa Rica, que también se pueden poner bajo el contexto de no privatizar. El resto de mercados contaba en su mayoría con generación hidroeléctrica hasta que llegaron las privatizaciones y el sector privado empezó a invertir en el país en plantas térmicas dependientes que utilizan derivados del petróleo. Costa Rica, sin embargo, sigue contando con en su mayoría con plantas hidroeléctricas.

En plan de expansión elaborado por el Instituto Costarricencense de Electricidad (ICE) se contempla seguir manteniendo esta proporción. Entre el 2006 y el 2010 se planean instalar un total de 546 MW de potencia, de los cuales 340 MW serán en forma de plantas hidroeléctricas, 116 MW plantas térmicas y 50 MW en plantas eólicas. De todos estos ya están en construcción seis plantas, dos se encuentran en proceso de adjudicación y una en concurso.

Ahora bien en el plan de expansión que va desde el 2006 al 2020 ICE sí planea aumentar la participación térmica en el país, teniendo en cuenta los parámetros actuales en el mercado. Según el ICE, de aquí al 2020 el 53,3 por ciento de las plantas puestas en funcionamiento serán hidroeléctricas mientras que hasta un 38,3 por ciento serán térmicas.

De todas maneras estas proyecciones podrían no verse cumplidas, pues todo parece indicar que el proyecto térmico más importante contemplado en Costa Rica, el Garabito que iba a funcionar con diesel, no se llevará a cabo debido a falta de financiación después de ser inicialmente retraso en varias ocasiones. En la página de Internet del ICE esta obra se encuentra “paralizada” y con fecha de inicio de operaciones “indefinida”.

No llevar a cabo este proyecto combinado con el hecho de que el ICE considera que Costa Rica debe evitar depender de combustibles importados en los posible en los próximos 20 años, es muy probable que sean los proyectos hidroeléctricos y nuevas energías renovables, geotermia y eólica principalmente, las protagonistas en el plan de expansión de este mercado.

El proyecto SIEPAC

El proyecto SIEPAC se muestra como parte del alivio de la problemática de algunos de estos mercados centroamericanos. De todas maneras, su impacto está todavía a varios años de dejarse notar y depende en gran medida del propio desarrollo de la matriz de generación de los mercados locales.

Hay mercados como Costa Rica que no esperan que este mercado tenga un gran impacto en su sector eléctrico en lo que se refiere a la generación, mientras que otros países como Nicaragua, Honduras o Guatemala esperan que no sólo ayude a no tener cortes en el suministro sino que además cree las economías necesarias para el financiamiento de mayores proyectos en estos mercados.

Pero no debe confundirse al Proyecto SIEPAC como la panacea para estos mercados, su orden interno y no el proyecto en sí dictarán cuan exitoso es este proyecto integrador.