Cada vez màƒ¡s lejos; deberàƒ­a ser al revés

Muchas veces en este editorial hemos enfatizado los beneficios de la integraciàƒ³n energética-y econàƒ³mica-entre los paàƒ­ses latinoamericanos, especialmente habiendo varias iniciativas en marcha que, aunque avanzan lentamente, prometen ofrecer eficiencias sustanciales. Sin embargo, a finales del mes de mayo se celebràƒ³ en Viena, Austria, el encuentro entre Europa y Latinoamérica para tratar varios temas dentro de la regiàƒ³n y sus relaciones con la Uniàƒ³n Europea. El debate, que debàƒ­a cubrir muchos aspectos de la regiàƒ³n, quedàƒ³ centrado en el viraje polàƒ­tico que se estàƒ¡ produciendo en Bolivia y las consecuencias que esto puede tener en la regiàƒ³n, en principio a nivel energético y, por ende, a nivel econàƒ³mico y hasta social.

Este hecho sumado a un incansable Hugo Chavez, Presidente de Venezuela, quedàƒ³ retratada una de las conclusiones de estos editoriales: la fragmentaciàƒ³n entre los paàƒ­ses de la regiàƒ³n màƒ¡s que disminuir se acrecienta con el paso de los meses.

A nivel polàƒ­tico la divisiàƒ³n estàƒ¡ servida entre los paàƒ­ses que buscan tener tratados de libre comercio con Estados Unidos y los que estàƒ¡n enfrentados al poder capitalista-e imperialista-de ese paàƒ­s y flirtean con Fidel Castro.

Esta fragmentaciàƒ³n en los fundamentos polàƒ­ticos va a tener un indudable impacto en la industria de la energàƒ­a, pues tanto Bolivia como Venezuela concentran la mayoràƒ­a de recursos en lo que a combustibles-gas natural y petràƒ³leo-se refiere.

Bolivia es un caso muy particular pues su gas natural combinado con su ubicaciàƒ³n geogràƒ¡fica le han convertido en estos àƒºltimos aàƒ±os en un enclave estratégico de suministro de este insumo a varios mercados. La incertidumbre con el gas boliviano hace que paàƒ­ses como Chile, que ya estaba afectado por la reducciàƒ³n de exportaciones desde Argentina, se alarme ante el panorama que se puede avecinar. Chile podràƒ­a llegar a un acuerdo con Bolivia para acceder a su gas natural sin necesidad de que pase por Argentina primero, pero para eso ambos paàƒ­ses deberàƒ­an resolver sus rencillas histàƒ³ricas nacidas en la Guerra del Pacàƒ­fico (1879-1884).

Brasil se encuentra en una situaciàƒ³n similar o incluso màƒ¡s delicada, pues alrededor de un 50 por ciento de sus necesidades de gas natural se ven cubiertas mediante importaciones de este insumo de Bolivia.

La situaciàƒ³n tampoco es sencilla para Bolivia, pues Brasil por ejemplo, es su principal cliente y la venta del gas natural a otros mercados para compensar la perdida de este cliente supondràƒ­a invertir en nueva infraestructura para poder transportar el gas a estos nuevos mercados. Dada la situaciàƒ³n de incertidumbre dificilmente los inversores van a apostar por este mercado.

Y mientras las posturas de algunos paàƒ­ses se debilitan cuando deberàƒ­an fortalecerse, Centroamérica avanza hacia una integraciàƒ³n energética que puede ser histàƒ³rica. El proyecto SIEPAC, làƒ­nea de transmisiàƒ³n que uniràƒ¡ a todos los mercados energéticos de esa regiàƒ³n, supondràƒ¡ importantes eficiencias no sàƒ³lo en materia de energàƒ­a sino econàƒ³mica y social.

La coordinaciàƒ³n de los paàƒ­ses centroamericanos en este aspecto abre las puertas a seguir coordinàƒ¡ndose a muchos niveles de manera que su posiciàƒ³n internacional y poder competitivo aumente. No estaràƒ­a de màƒ¡s que el resto de Latinoamérica tomara nota de los esfuerzos llevados a cabo en esta regiàƒ³n para solventar la posible crisis que se avecina.

Rafael A. Junquera
Editor

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