Brasil invertirá en los próximos tres años alrededor de US$53.000 millones en obras de infraestructura para ampliar la oferta y reducir el coste energético, que en los años recientes ha experimentado una alza.

Las obras planeadas ampliarán entre 25.000 MW y 31.500 MW la energía distribuida al sistema, según el anuncio oficial.

El ministro de Minas y Energía, Eduardo Braga ha anunciado la próxima construcción de dos centrales hidroeléctricas en el río Tapajós, un caudaloso afluente del Amazonas.

Estas se sumarán a Belo Monte, presa que se inaugurará en breve y se convertirá en la tercera más grande del mundo. Sin embargo, ha habido gran controversia por su impacto ecológico y entre las poblaciones indígenas nativas.

Brasil también espera construit 37.600 nuevos kilómetros de líneas de transmisión y seguir con sus inversiones en la energía eólica, la principal aliada para que el país cambie gradualmente su matriz energética y expanda su apuesta por las renovables.

En los últimos casi 15 años ha habido un crecimiento del 67 por ciento y se ha llegado a los 134.000 MW.

La Asociación Brasileña de la Energía Eólica (ABEeólica) anunció hace un año que la inversión en proyectos eólicos en el país alcanzará los 14.782 millones de dólares en el periodo 2015-2018. Se espera que en esa fecha Brasil produzca más de 7.200 MW a través de esa fuente de energía.

Fuentes de ABEeólica precisaron a la agencia Efe que durante 2014 la inversión en centrales eólicas superará los 7.600 millones de dólares. Actualmente hay 202 parques eólicos funcionando en el país y otros 378 en construcción.

Los pronósticos de ABEeólica señalan que en 2020 haya más de 280.000 personas trabajando en el sector.

Sin embargo, los expertos han dicho que el nivel de energía generado todavía no es suficiente para el nivel de desarrollo que ha alcanzado la potencia sudamericana en los últimos diez años.

Es por esto que se dicen urgentes las construcciones de centrales y líneas de transmisión, según fuentes oficiales.
Han habido ya iniciativas locales para avanzar la generación de energía en el país.

El gobierno del estado brasileño de Sao Paulo está estudiando la viabilidad de una subasta energética en la que se incluirían proyectos solares, de biomasa y térmicas a gas. Así lo indicó el secretario de Energía, Joao Carlos Meirelles, al medio local Canal Energia.

El gobierno local podría participar como comprador, intermediario o inversor temporal, y lo haría a través de la Companhia Energetica de Sao Paulo (Cesp).

Seenews señala que el consumo actual en el estado es de 300 MW.

Cesp podría tener un número indeterminado de acciones en los proyectos con el fin de facilitar el proceso.

En casi una década, tanto el Banco Nacional del Desarrollo Económico y Social ha financiado más de 290 parques eólicos, que suman 7.500 MW a la capacidad instalada en todo el Brasil.

Estimaciones oficiales esperan que en 2023 la energía eólica aporte el 11,4 por ciento de producción eléctrica en Brasil.

La presidenta Dilma Rousseff ha dicho que a pesar de la falta de lluvias no ha sido necesario un racionamiento energético, pero ha reconocido que los brasileños se han visto afectados financieramente.

El impacto en los bolsillos brasileños se ha manifestado tras la alza de los precios de la luz a raíz de la carencia de agua.

Rousseff dijo: “Es verdad, sin lugar a dudas, que el recibo de la luz ha aumentado, pero ha aumentado porque tuvimos que usar las centrales térmicas, y por eso tuvimos que pagar más.”

El precio de la energía se ha encarecido un 47,95 por ciento en lo que va de año, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

Sin embargo,  Rousseff ha asegurado que la vuelta a la normalidad en las presas permitirá una bajada de entre el 15 por ciento y el 20 por ciento.