Brasil cerca de una segunda crisis

Las consecuencias de la crisis energética de 2001 pueden llevar al paàƒ­s a una nueva si el gobierno no adopta una modelo correcto para el sector

Por Rafael A. Junquera

La situaciàƒ³n actual del mercado brasileàƒ±o de energàƒ­a no invita al optimismo. La soluciàƒ³n al dilema, segàƒºn analistas del sector, ya no estàƒ¡ en las manos del propio gobierno a través del Ministerio de Minas y Energàƒ­a y del ente regulador de la industria, la Agencia Nacional de Energàƒ­a Eléctrica (ANEEL).

Varios son los factores que disputan el actual modelo del sector energético en Brasil. El sistema estàƒ¡ semi privatizado, siendo la generaciàƒ³n-excepto por la empresa Tractebel-y transmisiàƒ³n propiedad estatal y la distribuciàƒ³n quedando en manos del sector privado. Este sistema crea varios problemas y analistas aconsejan que la propia generaciàƒ³n deberàƒ­a estar en manos privadas.

Las necesidades para el futuro pasan por nueva inversiàƒ³n en la generaciàƒ³n de energàƒ­a. Por el momento la situaciàƒ³n se sostiene por el ajuste de los consumidores, los cuales apenas han aumentado su consumo después del racionamiento, situaciàƒ³n que puede cambiar en cualquier momento.

El poco crecimiento econàƒ³mico también ha ayudado a decelerar el consumo de energàƒ­a. La economàƒ­a brasileàƒ±a se espera empiece a mostrar un crecimiento positivo de por lo menos el 2 o el 2,5 por ciento, lo que volveràƒ­a a acelerar la demanda de energàƒ­a, poniendo al paàƒ­s otra vez contra las cuerdas.

Se estima que en dos aàƒ±os Brasil pudiera estar inmerso una vez màƒ¡s en otra crisis energética similar al la vivida en 2001. Segàƒºn Rafael Herzberg, director de Interact Ltd consultoràƒ­a de energàƒ­a basada Sao Paulo, uno de los principales problemas que sufre el sector es la poca independencia de ANEEL del gobierno central. “Se supone que es un organismo independiente, pero no lo es, dependen del gobierno federal”, dice.

“ANEEL no estàƒ¡ abriendo el mercado y las tarifas se mantienen bajas para mantener la inflaciàƒ³n bajo control, polàƒ­tica ordenada por el gobierno federal”, dice. Esta parece ser una de las causas que previene los inversionistas no tengan incentivos para invertir en el sector.

La alternativa inicial, pues, que quedaràƒ­a por explorar seràƒ­a el propio gobierno haciendo una llamada a la comunidad internacional para pedir prestado el dinero necesario para crear la infraestructura necesaria. Esta soluciàƒ³n es, segàƒºn Herzberg, inviable porque la comunidad internacional sabe que bajo el actual esquema tarifario el gobierno brasileàƒ±o no podràƒ­a hacer frente a una futura deuda.

“Durante los àƒºltimos 20 aàƒ±os la comunidad internacional no le ha prestado dinero al gobierno brasileàƒ±o”, dice.

El gobierno podràƒ­a utilizar sus propios recursos a través de Electrobras. Aàƒºn asàƒ­, si el gobierno utilizara todos los recursos disponibles tan sàƒ³lo podràƒ­a cubrir un 20 por ciento de la energàƒ­a que se necesitaràƒ¡. “Se necesitaràƒ¡n 4GW al aàƒ±o para satisfacer la demanda y 8.000 millones de dàƒ³lares de inversiàƒ³n, algo que, en estos momentos, no estàƒ¡ disponible en Brasil”, comenta Herzberg.

Recientemente el marco regulatorio del paàƒ­s volviàƒ³ a darle la espalda al buen desarrollo del sector. El gobierno decidiàƒ³ posponer el pago por parte del gobierno de los costos no controlables en las tarifas de energàƒ­a que se incurrieron debido al racionamiento, situaciàƒ³n que inpacta negativamente a las empresas del sector ademàƒ¡s de crear, segàƒºn Milena Zaniboni, analista de Standard & Poor’s Brasil, un “preocupante precedente”.

“Este cambio, realizado al nivel ministerial, habla mal sobre el proceso regulatorio y, por lo tanto, ha incrementado la percepciàƒ³n de Standard & Poor’s del riesgo regulatorio en el sector eléctrico brasileàƒ±o”, dice Zaniboni.

Empresas endeudadas

En estos momentos las principales empresas del sector muestran una deuda que llega, segàƒºn Fernando Exel, presidente de Economàƒ¡tica, empresa de informaciàƒ³n financiera basada en Sao Paulo, niveles peligrosos.

La deuda de las empresas proviene de varios lugares. Para empezar, en junio de 2001 se mandàƒ³ el mencionado racionamiento del 20 por ciento en la oferta de energàƒ­a, posiciàƒ³n que afectàƒ³ a todos las empresas de la industria. El resultado fue una reducciàƒ³n en los ingresos del mismo 20 por ciento. Asàƒ­ mismo, factores macroeconàƒ³micoS desfavorables, como fue la devaluaciàƒ³n de la moneda local en un 40 por ciento con respecto al dàƒ³lar norteamericano, inpactaron fuertemente en las finanzas de las empresas.


Brasil puede estar dirijiéndose a una nueva crisis energética.
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Exel dice que en general un 70 por ciento de la deuda es en dàƒ³lares que combinado con la reducciàƒ³n en la oferta, que se mantuvo incluso después de que en marzo de 2002 se terminara el racionamiento, ha impcatado negativamente en la salud financiera de las empresas. Por el lado positivo, la demanda actual permite que la oferta sea superior a la demanda

A pesar de que la deuda y las utilidades parecen estar mostrando signos de recuperaciàƒ³n en esta primera mitad del aàƒ±o, la poca flexibilidad financiera de las empresas y el màƒ­nimo acceso a làƒ­neas de crédito estàƒ¡ directamente relacionado con el propio marco regulatorio que es incierto y supone un elevado riesgo.

Segàƒºn Exel, los problemas vendràƒ¡n para estas empresas si los ingresos operativos no aumentan ya que ahora éstos practicante cubren àƒºnicamente los pagos de intereses. Una recuperaciàƒ³n en los ingresos operativos es necesaria para el desempeàƒ±o de estas empresas ya que de lo contrario en menos de dos aàƒ±os muchas de las empresas del sector pueden estar en serios problemas financieros. Para ello, el consumo de energàƒ­a deberàƒ­a empezar a incrementar poniendo en peligro la oferta de energàƒ­a-el pez que se muerde la cola.

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Zaniboni de Standard & Poor’s Brasil no estàƒ¡ de acuerdo con esa visiàƒ³n. “La difàƒ­cil situaciàƒ³n financiera de las empresas del sector eléctrico no refleja meramente una mala gestiàƒ³n en su gerencia. Sugiere que cambios en el marco regulatorio son necesarios. Màƒ¡s que nada, la industria necesita un marco regulatorio claro y estable”, concluye Zaniboni.

La soluciàƒ³n en manos del pueblo

A estas alturas son muchos los que no ven en el gobierno la soluciàƒ³n al dilema al que se enfrenta el sector. Teniendo en cuenta que los proyectos hidroeléctricos de pequeàƒ±a envergadura pueden durar cerca de dos aàƒ±os en ponerse en marcha y siete si son de gran magnitud, y que las planta de gas de ciclo combinado tardan unos tres aàƒ±os en estar disponibles, el futuro de la industria estàƒ¡ casi escrito.

Por ello Herzberg cree que los usuarios, especialmente las corporaciones que requieren alto uso de energàƒ­a, deben evaluar cuales son sus opciones y encontrar alternativas que el gobierno federal no parece estar en posiciàƒ³n de ofrecer. “El reto ha pasado del gobierno al sector privado. El gobierno no estàƒ¡ actuando responsablemente”, dice.

Por este motivo Herzberg asegura que los proyectos de co-generaciàƒ³n y turbinas a vapor de energàƒ­a estaràƒ¡n de moda en Brasil asàƒ­ como el uso de fuentes de energàƒ­a alternativas.

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