Por un corresponsal de Potencia

Brasil es una de las naciones más representativas de lo que hoy conocemos por el sobrenombre de economías emergentes. El país más extenso y poblado de América del Sur está atravesando en las últimas décadas un imparable proceso de industrialización que le permitirá acometer con éxito su modernización.

La demanda de electricidad no deja de crecer, pues se trata de un país con una población cercana a los 194 millones de personas –según los datos manejados por el Banco Mundial-, muchas de las cuáles habitan zonas rurales empobrecidas a las que ahora se pretende dotar de un suministro de luz que les permita desarrollarse.

Además, Brasil afrontará en esta segunda década del siglo XXI dos importantes desafíos que pondrán a prueba su capacidad para asumir responsabilidades y necesitarán de grandes inversiones en proyectos energéticos: la organización del Mundial de fútbol en 2014 y, sólo dos años más tarde, la celebración de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro.


El tiempo apremia y la organización de esos acontecimientos está facilitando que los planes para garantizar la cobertura eléctrica del país no dejen de avanzar. Brasil es un excelente mercado para las empresas generadoras de luz, pues su geografía y subsuelo son ricos en fuentes esenciales para su producción.

Son célebres las centrales hidroeléctricas –algunas de ellas entre las más grandes del mundo, como es el caso de la presa de Itaipú- allí existentes, pero el país también cuenta con otras materias primas esenciales para la generación eléctrica, como es el caso del petróleo –empresas como Repsol han explorado aguas marítimas brasileñas hallando indicios de crudo-, el carbón e incluso el empleo del bagazo de la caña de azúcar como combustible.

Sin embargo, todos esos medios para la producción de electricidad se están encontrando con un competidor que parece estar ganando la batalla en Brasil: el viento.

La inversión en energía eólica está alcanzando en el país sudamericano cotas sorprendentes. Está previsto que entre el momento actual y el año 2014 se construyan hasta 280 parques eólicos en su territorio. La suma de su producción alcanzará, según indica South American Business Information, una potencia de 7.200 MW.

La energía eólica cuenta con una importante ventaja respecto a otras industrias para la generación eléctrica, y no es otra que su condición de limpia y renovable. Los gobiernos de los principales países están cada vez más concienciados respecto a la necesidad de combatir la contaminación y buscar medios alternativos para producir luz sin que el medio ambiente lo tenga que lamentar. Por ello, la proliferación de instalaciones eólicas en Brasil está contando con el apoyo de organizaciones ecologistas y de amplios sectores de la opinión pública.

Algunas empresas locales, como es el caso de CPFL Energía, han llegado a invertir hasta billones de reales (un euro es aproximadamente 2,4 reales) en tecnología y equipamiento para sus parques eólicos. La compañía ya genera unos 210 MW y se espera que sólo en el estado de Río Grande do Norte sus proyectos en marcha alcancen los 550 MW una vez finalizados.

Precisamente esa región de la costa septentrional recibirá un tercio del total de la inversión eólica en todo el país, pese a ser uno de los estados brasileños de menor superficie territorial. En Río Grande do Norte se instalarán 83 parques eólicos y entre ellos tendrán un peso importante los proyectos de CPFL, que incluirán 98 torres.

Otra de las principales empresas energéticas brasileñas, Renova, está desarrollando proyectos en el estado de Bahía, con 180 torres que generarán en principio 300 MW y que en adelante podrían disfrutar de una capacidad cercana a los 1.100 MW.

De acuerdo con un artículo publicado por la revista ‘Power Engineering International’, la producción actual de electricidad que lleva el sello de las renovables en Brasil es de 1 GW y se espera que en 2014 haya alcanzado los 7 GW. La gran cantidad de proyectos eólicos en marcha hará posible llegar a esta meta.

Los analistas consultados por la citada publicación predicen que en 2020 Brasil disfrutará de una capacidad de generación eléctrica total –incluyendo las fuentes renovables junto a las otras técnicas para la producción de electricidad- de 175 GW. Palabras mayores, dado que la capacidad actual es de 115 GW.

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