Bolivia invertirá este año unos US$2.560 millones de dólares para aumentar las reservas de energía eléctrica, ampliar líneas de transmisión e iniciar el período de exportación a Argentina, según las autoridades.

Eduardo Paz, presidente de la estatal de electricidad, ha explicado que este año se habilitarán tres centrales termoeléctricas: Icona, Ambrosía y Santa Bárbara en el departamento de Cochabamba, centro de Bolivia.

Además precisó que este año se realizarán estudios técnicos para construir centrales hidroeléctricas. “Una de las centrales estará en el sudoeste de Bolivia y funcionará en dos años más”, agregó.

El financiamiento está a cargo del Banco Central de Bolivia con fondos de las reservas internacionales que logró el país sudamericano en la última década.

Luis Alberto Sánchez, ministro boliviano de Hidrocarburos y Energía, ha anunciado que su país proyecta exportar unos 9.000 MW de energía eléctrica a Brasil y Argentina.

Por otra parte, Bolivia y Brasil acordaron en julio del año pasado la constitución del comité técnico binacional para exportar 8.000 MW de electricidad a Brasil.

También se proyecta exportar 1.000 MW a Argentina que serán generadas por termoeléctricas del Gran Chaco, en el sur del país. Bolivia tiene un consumo interno de unos 1.300 MW y el excedente será vendido a países vecinos, según informes de prensa.

La estatal boliviana deberá establecer los precios de la energía eléctrica que se exportará inicialmente al norte de Argentina.

Ambos países acordaron construir una línea de transmisión de 500 kilovatios, que unirá la localidad de Yacuiba (Bolivia) con Tartagal (Argentina).

La segunda etapa proyecta ampliar esa línea de transmisión hasta la provincia argentina de Jujuy.

Bolivia ha proyectado también la construcción de la hidroeléctrica “El Bala” en el norte del departamento de La Paz, para generar entre 1.600 y 4.000 MW de electricidad.

La italiana Geodata fue contratada en julio del año pasado para elaborar en dos años el diseño final de la hidroeléctrica con aguas de los ríos La Paz y Beni, en el acceso a la reserva forestal Madidi.

Sin embargo, no todos los países de latinoamérica tienen el mismo impetu de inversión en el sector.

Los países de Centroamérica, por ejemplo, avanzan cada uno a su ritmo y objetivos del Siepac se quedan en el papel.

La infraestructura que sostiene al Mercado Eléctrico Regional renquea y la cura tardará al menos tres años más en llegar.

La promesa de compartir al menos 300 MW de energía se ha quedado estancada: países como Nicaragua, El Salvador y Honduras utilizan las líneas de transmisión del sistema para distribuir la energía a lo interno de sus propias fronteras.

La situación no solo limita la capacidad de compartir electricidad del resto de países entre ellos sino que ralentiza el desarrollo de nuevos proyectos como la incorporación de energías variables (solar y eólica) al mercado.

Sin embargo, el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), que es la línea de 1.800 km por medio de la cual viaja el flujo eléctrico a toda Centroamérica, solo tiene capacidad para trasegar la mitad de esa potencia.

Todos los países, desde Guatemala hasta Panamá, se comprometieron en el 2011 a crear la infraestructura necesaria para que el mercado fuera eficiente.

Nicaragua, El Salvador y Honduras, sin embargo, no han logrado electrificar a la mayoría de su población y arrancaron con un desfase en comparación con Costa Rica, con un 96% de electrificación.

Nicaragua ya tiene un plan con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fortalecer su interconexión.

El BID, que ha financiado más de la mitad de la interconexión, y da apoyo técnico al proyecto, espera que esos 300 MW pasen a la práctica en el 2019.

Image credit: ABB