3 de septiembre 2012 – La reciente suspensión judicial de la controversial planta hidroeléctrica Belo Monte en Brasil, escribe Fabiana Frayssinet deInter Press Service, es una prueba que el país está dispuesto a escuchar las quejas de las poblaciones indígenas afectadas por su construcción.

En Agosto un acorte ordenó cancelar la obra por considerar que , no respetó la Constitución ni el Convenio 169 de la Organizació Internacional del Trabajo (OIT), porque las comunidades indígenas afectadas no fueron consultadas previamente.

Se espera que Belo Monte se convierta en la tercera planta hidroeléctrica más grande del mundo debido a su tamaño y su capacidad.

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