Por un corresponsal de Potencia

12 de abril 2013 – El gobierno de Chile se ha marcado un ambicioso objetivo de cara a 2020. La meta es conseguir que para ese año la matriz energética del país proceda al menos en un 20 por ciento de fuentes renovables. No obstante, ese plan parece complicado de conseguir.

De acuerdo con Sergio del Campo, subsecretario de Energía del gobierno chileno, los centros de consumo energético más importantes se encuentran muy alejados de los lugares donde se pretende instalar plantas para producir energías renovables. Esa lejanía dificultaría la transmisión del fluido eléctrico al sistema, por lo que están empezando a surgir dudas acerca de la viabilidad de los planes previstos para 2020.

La meta 20/20 afronta asimismo dificultades de carácter técnico y económico que complicarían aún más esos planes. La Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados todavía se encuentra estudiando la viabilidad de la meta 20/20.

Para hacer realidad este objetivo, será necesario que en los siete años que quedan se instalen de forma adicional unos 4.600 MW, lo que implicaría dar una nueva dimensión a las líneas troncales encargadas de hacer circular esa inyección de energía, según indica la revista Energías Renovables.

En su intervención ante la Cámara de Diputados, Sergio del Campo subrayó que la energía eólica y la solar –las fuentes con las que se pretende impulsar la generación de energías limpias en Chile- tienen una desventaja, consistente en su variabilidad y en incertidumbre de su llegada y posterior aprovechamiento.

Una de las posibles alternativas al plan 20/20 es la reducción de sus expectativas, que pasarían por rebajar a un 15 por ciento el objetivo de generación eléctrica procedente de fuentes renovables. Pero el objetivo inicial aún está a tiempo de cumplirse, siempre y cuando se adopten medidas claras y contundentes.

Entre estas medidas se encuentran las propuestas por la Asociación Chilena de Energías Renovables Alternativas (ACERA), que han sido recientemente presentadas ante la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados. 

La ACERA sostiene que los proyectos de energías renovables no convencionales han de ser habilitados en las licitaciones para distribuidoras que se celebrarán en las próximas semanas.

De acuerdo con Carlos Finat, director ejecutivo de ACERA, la presencia de renovables no convencionales en esas licitaciones permitirá demostrar en términos prácticos las diferencias entre éstas y los generadores de energía convencionales.

Desde ACERA sostienen que el proyecto 20/20 no sólo es técnicamente factible, sino que además tiene una importante conveniencia económica para el país suramericano, según indica la publicación especializada Suelo Solar.

Además aseguran que no hay obstáculos relacionados con materias técnicas en la implementación de los objetivos, mostrando de esta forma su desacuerdo con las previsiones del subsecretario de Energía.

Los beneficios económicos de la apuesta por las renovables no convencionales son claros, según la ACERA, pues sus costes de operación y su coste marginal son menores que los de las fuentes tradicionales de energía eléctrica.

Un estudio llevado a cabo por el Centro de Energía de la Universidad de Chile concluye que la operación de renovables no convencionales en el Sistema Interconectado Central (SIC) realizada en 2011 supuso la reducción del coste de operación en 186 millones de dólares. Asimismo, el coste marginal se redujo en un 7 por ciento. Pero el dato que mejor servirá para impulsar las fuentes limpias de energía es que en ese periodo se evitó la emisión de hasta 500.000 toneladas de CO2e (dióxido de carbono equivalente).

Finat agregó que de conseguir aplicarse el objetivo 20/20, las energías renovables no convencionales absorberían de forma aproximada la mitad del crecimiento de la demanda energética en Chile. De esta forma, por cada dólar por MW-h que baje el precio de la energía, los consumidores ahorrarán cerca de US$33 millones cada año.

El diario La Tercera añade que durante 2012 el aporte de las energías limpias a la matriz energética de Chile creció un 23 por ciento. Ello supone que durante todo el año pasado las renovables no convencionales inyectaron 3.158 GWh al sistema eléctrico nacional, lo que hace un 4,82 por ciento de la producción de electricidad del país.

En 2011, las fuentes renovables no superaban el 3,2 por ciento, según datos del Centro de Energías Renovables (CER).

La directora ejecutiva del CER, María Paz de la Cruz, destacó que la biomasa es la principal aportación de las renovables no convencionales (50 por ciento), seguida de la hidroeléctrica (38 por ciento), la eólica (12 por ciento) y la solar (0,02 por ciento)

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