Por un corresponsal de Potencia

Los países de América Central se están revelando como una interesante región para invertir en energías renovables. Uno de los destinos más atractivos es El Salvador, donde se está realizando una clara apuesta por la producción de electricidad a través de medios no convencionales.

Un artículo de la Revista Eólica y del Vehículo Eléctrico destaca que en 2015 se añadirían 115 MW de renovables a la matriz energética del país. La mayoría de ellos procederían de fuentes eólicas, solares y geotérmicas.

En cuanto a esta última han sido noticia recientemente los proyectos planeados por la empresa LaGeo, que es la única que cuenta con autorización para explotar el vapor del subsuelo con el fin de producir energía.

El diario Prensa Libre destaca como principal ventaja de la energía geotérmica su disponibilidad en cualquier momento. Al contrario que las represas hidroeléctricas, que dependen de los ciclos de las lluvias y quedan prácticamente inactivas cuando hay sequía, la energía procedente del calor existente en la tierra permite que las centrales geotérmicas siempre se encuentren a pleno rendimiento.

Estudios aludidos por Prensa Libre subrayan que El Salvador tiene capacidad para generar hasta 640 MW por medio de fuentes geotérmicas. Ello supondría casi dos tercios de la demanda actual de energía del país, que llega a los 900 MW.

El aprovechamiento del potencial geotérmico de El Salvador requiere la realización de inversiones ingentes. De acuerdo con el presidente de LaGeo, Julio Valdivieso, se necesitarían unos US$1.500 millones para sacar partido al calor procedente del subsuelo.

Valdivieso destaca que la mera perforación de un pozo tiene un coste de entre seis y ocho millones de dólares. El presidente de LaGeo advierte que aunque se haya estudiado con antelación dónde realizar las excavaciones, “es difícil saber qué se encontrará abajo”.

Hallar el lugar idóneo para construir una planta geotérmica implica en algunos casos perforar sin encontrar fuentes eficaces de energía. LaGeo perforó tres pozos antes de localizar el sitio perfecto para perforar, lo que significó una pérdida de US$24 millones.

Situaciones como ésta encarecen el coste del MW geotérmico, que se ha fijado en dos millones de dólares. El precio del MW geotérmico se calcula tomando en consideración los siguientes factores: la investigación previa, las obras de perforación y la adquisición del equipo especializado para la generación de energía.

LaGeo prevé perforar un pozo en el volcán Vicentino. Se espera que este proyecto empiece a aportar energía al mercado eléctrico salvadoreño en 2017, cuando comenzarían a recuperarse las inversiones practicadas. De salir todo según lo previsto, el proyecto podría generar hasta 40 MW.

El diario local La Prensa Gráfica añade que LaGeo tiene sobre la mesa otros proyectos geotérmicos como el de Chinameca, que tiene muchas probabilidades de salir adelante. Asimismo, la empresa se está esforzando por modernizar las instalaciones geotérmicas actualmente en funcionamiento. Es el caso de la central de Ahuachapán, que comenzó a generar energía con el vapor ya hace tres décadas, con lo que se convirtió en la primera geotérmica del país.

La Prensa Gráfica afirma que las inversiones energéticas en El Salvador suelen sufrir retrasos a causa de trabas en el marco regulatorio.

En lo relativo a la geotermia, la constitución de LaGeo como sociedad de inversionistas ha causado cierta controversia. La firma italiana Enel Green Power y la salvadoreña Inversiones Energéticas se unieron para formar LaGeo.

El periódico La Página informa de que Enel pretende elevar su participación y convertirse en el principal accionista, pero el gobierno salvadoreño no se lo está permitiendo. Por ello, la compañía italiana ha presentado una demanda contra el Estado que está a la espera de resolución.

A pesar de este desencuentro, la energía geotérmica es toda una realidad en el país centroamericano.

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