Por un corresponsal de Potencia

12 de diciembre 2013 – La noche del pasado 2 de diciembre Venezuela sufrió un apagón de gran magnitud. El corte de luz afectó a la mayor parte de la capital, Caracas, pero también a otras zonas del país como los estados de Miranda, Zulia, Mérida, Trujillo, Aragua y Carabobo. Esta no es la primera vez que esto ha sucedido.

Este apagón no ha sido sino uno más de los muchos que han afectado al país caribeño durante los años recientes. De hecho, en los últimos tres meses ya se registró otra grave interrupción en el suministro eléctrico.

Durante varias horas, los servicios de transportes, tanto subterráneo como por la superficie, así como las comunicaciones, estuvieron seriamente afectados.

La crisis energética en Venezuela es difícil de explicar tratándose de un país rico en petróleo –es el mayor exportador de crudo de América del Sur-. Desde el gobierno se acusó a la oposición de haber saboteado las instalaciones que facilitan el fluido eléctrico.

El líder de la oposición, Henrique Capriles, derrotado en las elecciones presidenciales celebradas en abril de 2013 por Nicolás Maduro –en los primeros comicios tras el fallecimiento del anterior presidente, Hugo Chávez-, rechazó las acusaciones y emplazó al gobierno a tomar medidas para que no vuelvan a acontecer problemas de este alcance.

El diario venezolano El Tiempo cita las palabras de expertos que rebaten la versión oficial y ven imposible la hipótesis del sabotaje.

Entre estas voces autorizadas se encuentra Miguel Lara, exdirector de la Oficina de Planificación de Sistemas Interconectados (Opsis), quien afirma que “el Sistema Eléctrico Nacional dispone de un dispositivo de protección que aísla en milisegundos la línea que falla para evitar el colapso del sistema”.

Sin embargo, ese dispositivo “no funcionó” y, según Lara, es el gobierno el que debe explicar a qué razones se debió la avería.

José Manuel Aller, académico de la Universidad Simón Bolívar, también rechaza la teoría del sabotaje.

Desde su punto de vista, lo que desactivó las protecciones del Sistema Eléctrico Nacional pudo ser una baja generación de energía en el momento de la caída masiva del sistema. Otra causa apunta a un exceso de transmisión de electricidad que provocase el colapso.

En declaraciones recogidas por el medio local El Impulso, la presidenta del Comité de Afectados por los Apagones, Aixa López, fue más lejos y advirtió que el sistema eléctrico está colapsado en sus tres áreas fundamentales: generación, transmisión y distribución.

En los últimos años el gobierno venezolano ha invertido miles de millones de dólares -70.000 según El Impulso– en mejorar el sistema eléctrico, pero los apagones continúan.

La agencia Reuters indica que la mayor parte de los problemas energéticos se deben a fallos en la generación de las centrales hidroeléctricas, de donde procede alrededor del 64 por ciento del suministro de luz del país.

Las inversiones se han destinado a la importación de plantas de generación térmica. Sin embargo, la capacidad instalada no es el problema, dado que supera con creces a la demanda, de acuerdo con el artículo de Reuters.

Las cifras muestran que la capacidad instalada en el país es de 28.000 MW, mientras que la demanda sólo llega a los 18.000 MW. Pero la capacidad disponible efectiva es poca, luego en el país son frecuentes los racionamientos.

El gobierno sostiene que los ciudadanos derrochan energía constantemente y lo justifica en que consumen 5.878 kWh por vivienda de promedio al año, lo que significa el doble de la media registrada en los países de América Latina.

El diario El Economista menciona un importante proyecto encaminado a garantizar el “blindaje eléctrico de Caracas”. Lo lleva a cabo la firma local Derwick, que entre 2009 y 2010 se adjudicó la construcción de varias plantas térmicas que permitan evitar los apagones.

El presidente de la empresa, Alejandro Betancourt, incidió en la dependencia que el sistema eléctrico venezolano tiene de las centrales hidroeléctricas –principalmente localizadas en el sureste del país- y denunció el hecho de que desde “un solo punto de generación” se transmita energía al resto del país, lo que “hace vulnerable al sistema entero”, según declaró al medio chileno Estrategia.

Betancourt destaca que el crecimiento económico de Venezuela sólo será posible si mejora su capacidad de generación eléctrica y al mantenimiento en buen estado de las líneas de transmisión.

El dirigente de Derwick sostiene que la construcción de plantas termoeléctricas en más zonas de la geografía venezolana permitirá conseguir poner punto y final a los cortes en el suministro eléctrico. ¿O es que sólo una ilusión?

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