Una nueva alternativa energética va viento en popa en Brasil.

La potencia instalada en plantas de biomasa de caña de azúcar ha alcanzado los 10 GM, de acuerdo a los datos ofrecidos por Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL). Es decir, esto representa casi el 7 por ciento de la capacidad instalada total en esa potencia sudamericana.

Esta nueva capacidad energética convierte al Brasil en la tercera fuente más importante, detrás de la hidroeléctrica (62 por ciento) y las fuentes de gas natural  (9 por ciento), reporta Energías renovables.

Zilmar de Souza, gerente de bioelectricidad de UNICA, la empresa que amalgama a la industria brasileña de la caña de azúcar, ha dicho que la biomasa duplica dos veces y media la capacidad instalada térmica con base en fueloil y diésel, y es cerca de tres veces mayor que la del carbón.

La capacidad instalada se eleva a 12.500 MW si se toma en consideración otras biomasas, como la generación en base a madera, otras industrias agrícolas y los residuos sólidos urbanos y de animales, según la nota de prensa.

Según datos de la Unión Sindical de la Industria de la Caña de Azúcar (UNICA), en 2013 el 57 por ciento de la producción de las centrales a biomasa se empleaba para el autoconsumo de las unidades industriales, mientras el 43 por ciento restante se destinaba al Sistema Interconectado Nacional.

Asimismo, la Companhia Energetica de Sao Paulo (Cesp) ha anunciado que pretende realizar una apuesta firme por la biomasa. Cesp podría asociarse con otras empresas para generar electricidad a partir de la combustión del bagazo de caña de azúcar. El gobierno del estado de Sao Paulo aplicará incentivos fiscales al cultivo de la caña de azúcar, así como de otros materiales aptos para la generación de bioenergía, como es el caso del sorgo y el maíz.

Brasil tiene ya 388 plantas de biomasa con base de caña de azúcar, más de 500 si se suman las de todo tipo. Han advertido, sin embargo, que se espera la instalación de menos nuevas plantas.

El representante de UNICA estima que en este año se instalarán en total 633 MW más. Pero el future es menos rosa para los próximos años. Según de Souza, los años 2016-2018, sin embargo, “la situación es más cautelosa”, debido a que el incremento medio anual de bioelectricidad será de “solamente 256 MW”.

El funcionario advierte que de no haber “una directriz específica para estimular la bioelectricidad en el mercado regulado o que el mercado libre sea revitalizado”, será difícil que se supere esa media en el trienio mencionado.

En ese sentido, de Souza ha hecho un llamado a “definir el papel de la bioelectricidad a largo plazo [y también del etanol] en la matriz energética de Brasil”, al que menciona como “requisito previo para el uso del potencial de la industria de la caña de azúcar”, y evitar la disminución en el porcentaje anual de la capacidad instalada de biomasa con presencia en la matriz eléctrica.

Pero a pesar de las dificultades que Brasil pueda experimentar en el futuro, la biomasa tiene un potencial enorme, y se evidencia ya en varios países de América Latina. La combustión de residuos forestales y de otros materiales como el bagazo de la caña de azúcar puede convertirse en un eficaz medio para generar electricidad, y cada vez más países están confiando en esta fuente.

Entre los proyectos más recientes, destaca uno a desarrollar en una localidad maderera de Argentina llamada Villa Guillermina, en la provincia de Santa Fe. Un artículo del diario ‘El Litoral’ señala que en este municipio se está planeando la construcción de una central a biomasa que utilizará materia forestal como combustible.

La empresa china Runh Power invertirá unos 50 millones de dólares para poner en marcha esta planta a biomasa, cuyas obras comenzarán este año según las previsiones de las autoridades argentinas. La central funcionará mediante la combustión de residuos biodegradables procedentes de la vegetación de zonas boscosas.